sábado, 8 de abril de 2017

Ecuador: el fin del ciclo de una era que no existió

Emir Sader

El triunfo de Lenin Moreno en el que ha derrotado por segunda vez consecutiva al banquero más grande de Ecuador, Guillermo Lasso, cierra la racha de la derecha latino-americana y termina con el “fin de ciclo de gobiernos progresistas” en el continente.

El pueblo ecuatoriano, aun bajo la sórdida campaña de los medios para intentar manchar la imagen de Rafael Correa y   su gobierno, supo distinguir que entre los dos caminos – el de la continuidad de las trasformaciones realizadas por el gobierno de Alianza País y el retorno neoliberal a manos de un banquero. Finalmente escogieron la Revolución Ciudadana como el mejor camino para el  país.

Cuando tras la segunda vuelta quedaron claras las opciones entre el modelo neoliberal y  las alternativas antineoliberales el pueblo no se equivocó y se decidió por ellas. La exposición de todo lo realizado por Rafael Correa en sus 10 años de gobierno y en todos sus planes se han comparado con las promesas de la derecha que, así como en Argentina y en Brasil, se reducen a crueles restauraciones neoliberales en caso de llegar  al gobierno por elección o por golpe.

Aunque hubiera ganado Lasso, no habría nada que se pudiera denominar de “fin de ciclo”, porque se instauraría también en Ecuador el gobierno de los bancos, del capital financiero y de la especulación financiera restaurando de nuevo el antineoliberalismo como oposición a la derecha. Se trataría de la restauración neoliberal, como ocurre hoy en Argentina y en Brasil. Lo que importa es que Ecuador seguirá el camino abierto que inició Rafael Correa cuando hace 10 años anunció que se terminaba la larga noche del neoliberalismo y se pasaba de un tiempo de cambio.

¿De esta forma quedan atrás la derrota parlamentar en Venezuela, la victoria electoral de la derecha en Argentina, el revés de Evo Morales en el referéndum en Bolivia y el golpe contra Dilma en Brasil? No, no basta la victoria de Lenin Moreno para darle vuelta a la contraofensiva de la derecha latino-americana. Los factores que han llevado a reveses en otros países se hicieron presentes en Ecuador, pero no fueron suficientes – por un margen estrecho – para derrotar el gobierno progresista.

Hay que hacer el balance de las tendencias que han llevado a que las victorias espectaculares de Rafael Correa en primera vuelta se hayan transformado en una victoria por un margen estrecho. Los balances no son simples, se mezclan cambios en la coyuntura internacional, cambios en la estrategia de las derechas latino-americanas y los errores de los mismos gobiernos. Partir de una victoria y desde el gobierno es una ventaja enorme, porque supone estar en condiciones de corregir los errores y hacer las adecuaciones poniéndolas en practica.

El mentado fin de ciclo choca con el empuje de los gobiernos de Macri y de Temer que se han agotado rápidamente, recolocando el enfrentamiento entre neoliberalismo y antineoliberalismo en nuevas condiciones. Ya no se tiene que comparar lo que han hecho los gobiernos progresistas con lo realizado por los gobiernos neoliberales en los anos 1990, sino la comparación es con la misma realidad contemporánea, que permite a los que no se habían dado cuenta, entender que las mejorías que han tenido los países fueron decisiones políticas de gobiernos progresistas que, una vez sustituidos, los hacen perder los derechos conquistados.

En Ecuador  ha vuelto a quedar claro, en ese caso de forma todavía mas cristalina, que la alternativa  a los gobiernos postneoliberales está a la derecha y no a la izquierda. Mas que eso, la ultra izquierda, frente a esa disyuntiva, la de desaparecer simplemente o, peor, apoyarse a la derecha, aunque sea al banquero mas rico del país. “Mejor un banquero que la continuidad de la dictadura” han proclamado los sectores del movimiento indígena que habían quedado en el gobierno derechista de Lucio Gutierrez, aun después de que esta hiciera su viraje pro-EEUU. Intelectuales que han firmado documentos de crítica al gobierno de Rafael Correa en plena campaña electoral, favoreciendo a la derecha, pretenden dar lecciones a la izquierda. Candidato de una izquierda supuestamente alternativa a Alianza País, que se ha pronunciado en la recta final, por Lasso.

Ecuador ha puesto un coto al cambio hacía la derecha en países con gobiernos antineoliberales. El vaticinio prematuro de los gobiernos de Macri y de Temer plante la posibilidad real de que la izquierda vuelva a dirigir a Argentina y a Brasil – aquí con la perspectiva concreta del retorno de Lula. Quien quiera que triunfe en las elecciones presidenciales de México, se verá obligado a volcarse hacia Latinoamericana, para resistir a la ofensiva proteccionista del gobierno de Trump, recomponiendo, de manera todavía mas amplia, los procesos de integración latino-americana.

El fin de ciclo no era un fin de ciclo en sí mismo, era el fin de la primera ola del ciclo antineoliberal, que genera ahora las condiciones de un segundo y definitivo ciclo de superación del neoliberalismo en América Latina.

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