Por Ana Jaramillo para Viento Sur publicado el 16 de agosto de 2019 Porque el Espíritu existe, solo en cuanto real, como lo que él sabe, y el Estado como espíritu de un pueblo es, a la par, la ley que penetra todas las relaciones de este, la moral y la conciencia de sus individuos, la constitución de un determinado pueblo depende del modo y de grado de su conciencia de sí; en esta se halla su libertad subjetiva y la realidad de su constitución. Querer dar a priori una constitución a un pueblo -también más o menos racional según su contenido-, esta consideración descuida justamente el momento por el cual ella no sería más que un ente de razón. Cada pueblo tiene la constitución que es adecuada a él y la que le corresponde. G. F. Hegel