Por Alvaro Ramis Publicado en “Punto Final”, edición Nº 828, 15 de mayo, 2015 Chile a fines del siglo XIX se hizo famoso por proveer al mundo un recurso excepcional: el salitre, fertilizante natural que adquirió un precio exorbitante ya que también, mezclado con azufre y carbón, era un explosivo de uso militar. Pero los alemanes Haber y Bosch lograron, en 1913, producir salitre sintético y sobrevino su decadencia. La economía chilena entró en una profunda crisis que tuvo repercusiones durante décadas.