Por Domingo Arcomano para El escarmiento Año II volumen 9, agosto de 2009 Sin duda alguna la memoria es selectiva. En una primera instancia, por cuestiones biológicas. Luego, por cuestiones ideológicas. Si la primera es una "manipulación" inconciente, la segunda es una manipulación a secas, instrumental. En nuestro País, esta última sirve para embellecer la muerte, aún después de haber llevado una vida atroz. Así, el fin de un criminal, un traidor, un cipayo, un elemento antisocial, se beneficia del adagio "un bel morire tutta una vita onora". Personajes siniestros de la historia argentina como Lonardi, Aramburu, Rojas, López Rega, Santucho, Gorriarán Merlo, Galimberti, entre tantos, fueron llorados por no pocos. Desde una perspectiva democrática-liberal fueron subversivos, desde una perspectiva humanitaria fueron proto-genocidas. Categorías que la hipocresía de la colonia les reserva con exclusividad, pues de lo contrario el riesgo de ampliar la inclusió...