Por Aurelio Pérez Giralda para Nueva Tribuna Publicado el 29 de octubre de 2017 Europa, año 1000 Cuando faltaban pocos años para la llegada del año 2000 proliferaron los escritos apocalípticos, aunque no recibieran esta calificación. Se trataba de meditaciones sobre el fin de una época, sus causas y sus consecuencias. En 1992, Francis Fukuyama nos escandalizó con su libro El fin de la historia y el último hombre . Sostenía, basándose en la dialéctica hegeliana, que con la caída de los regímenes comunistas en 1989 el mundo había completado la búsqueda del mejor régimen político y económico y encontrado que el capitalismo liberal era el último escalón del progreso. Sostenía también, aunque ésto pasó desapercibido a pesar de aparecer en el título, algo que pretendía vacunar contra el aparente triunfalismo de su tesis. La nueva situación, según él, podría alumbrar al último hombre, una figura creada por Nietzsche que representa a quienes, llegados a la c...