'The New York Times' tilda al nuevo papa de conservador, homófobo y machista
Público.es
En un artículo editorial, se describe al
cardenal Bergoglio como cómplice de la dictadura de Videla y contrario al
aborto, al matrimonio gay y a la ordenación de mujeres.
'Guerra sucia'
En un artículo editorial, se describe al
cardenal Bergoglio como cómplice de la dictadura de Videla y contrario al
aborto, al matrimonio gay y a la ordenación de mujeres.
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Imagen del artículo sobre el nuevo Papa publicado por The New York Times. |
El nuevo pontífice,
Jorge Mario Bergoglio, ahora el papa Francisco, es un conservador teológico que
respalda enérgicamente las posiciones del Vaticano contra el aborto, el
matrimonio gay y la ordenación de mujeres, y fue un colaboracionista de la
dictadura de Videla, según un artículo editorial publicado ayer en el diario The New York Times.
'Guerra sucia'
Enfrentado a la
izquierda argentina, según el artículo, se mostró menos enérgico en su
oposición a ladictadura militar de Videladurante la década de 1970,
cuando el país entró en crisis por un conflicto entre la derecha y la izquierda
que se conoció como la 'Guerra sucia'. Se le ha acusado de conocer los abusos
de los militares y no hacer lo suficiente para detenerlos, por lo que más de
30.000 personas desaparecieron o fueron torturadas o asesinadas. Fue el
encargado de supervisar las actividades de la orden jesuita en Argentina, desde
1973 hasta 1979, y su
actuación durante la guerra sucia ha sido objeto de controversia, aseguran
en el artículo.
Así, en 2005, poco
antes del cónclave que elevó a Joseph Ratzinger como Papa, el cardenal Bergoglio
fue demandado formalmente por un abogado argentino por ser cómplice en el secuestro de
dos sacerdotes jesuitas que
manifestaban abiertamente su postura en contra de la dictadura y que él había
expulsado de la orden una semana antes de que desaparecieran. Aunque la demanda
fue desestimada, el debate ha continuado, con la publicación de artículos de
periodistas argentinos y libros que parecen contradecir la versión de
Bergoglio, con la publicación de documentos de la época y declaraciones de los
sacerdotes y laicos que se enfrentaron con el cardenal.
Bergoglio, que
siempre había negado cualquier implicación con la dictadura, testificó en 2010
que se había reunido en secreto con Videla y Massera para pedir la liberación
de los sacerdotes. Al año siguiente, la fiscalía lo llamó a declarar sobre el secuestro sistemático de niños
por parte de la junta militar argentina, un asunto del que también ha sido
acusado de conocer pero no evitar.
Además, Bergoglio
era la máxima autoridad de la Conferencia Episcopal Argentina mientras la Iglesia argentina se
enfrentaba al escándalo del reverendo
Christian von Wernich, ex capellán de la policía de Buenos Aires, que fue
acusado en 2005 de colaborar en interrogatorios, torturas y asesinatos de
prisioneros durante la dictadura. Las autoridades de la iglesia sacaron al
padre von Wernich fuera del país y lo enviaron a una parroquia en Chile, bajo
un nombre falso, pero fue detenido y llevado de vuelta a Argentina para
enjuiciarlo. Así, en 2007, fue declarado
culpable de 7 cargos de complicidad en homicidio, más de 40 cargos de secuestro
y más de 30 de tortura, y fue condenado a cadena perpetua. Según el NYT, al padre von Wernich se le
permitió seguir celebrando misa en la cárcel, y el cardenal Bergoglio nunca
emitió una disculpa formal en nombre de la iglesia, ni se pronunció
directamente sobre el caso.
Matrimonio y adopción entre
homosexuales
El artículo pone
énfasis en el enfrentamiento que el cardenal Bergoglio ha tenido con el
gobierno argentino en los últimos años, especialmente contra el ex presidente
Néstor Kirchner y su sucesora y viuda, Cristina Fernández de Kirchner, sobre
temas como el matrimonio gay, el aborto y la adopción de niños por parejas
homosexuales.
Así, en 2010, el
ahora pontífice máximo de la
Iglesia católica describió la ley para legalizar el
matrimonio y la adopción por parejas del mismo sexo como "una guerra
contra Dios" y "una maniobra del diablo". Una postura que
Kirchner consideró como "medieval".