Alemanes antinazis e italianos antifascistas en Buenos Aires durante la Segunda Guerra Mundial
Instituto
de Historia Argentina y Americana Dr. Emilio Ravignani, Facultad de Filosofía y
Letras, Universidad de Buenos Aires, 25 de mayo 217, 2º piso - C1002ABE. Ciudad
Autónoma de Buenos Aires.
Resumen:
Hacia
mediados de la década de 1930 y principios de la de 1940, los acontecimientos
suscitados por la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial ayudaron a
conformar en la Argentina una amplia y heterogénea coalición política que
encontró un elemento aglutinante en el antifascismo, en un contexto de enorme
polarización del escenario político, donde las disputas internas eran vistas
bajo la lente de los sucesos europeos contemporáneos.
![]() |
El canciller Franz von Papen (izquierda) con su sucesor, el ministro de Defensa Kurt von Schleicher-Wikipedia |
Entre la gran cantidad de agrupaciones antifascistas conformadas en el país se
encontraban algunas constituidas por emigrantes políticos italianos
provenientes de la Italia mussoliniana y alemanes refugiados del Tercer Reich, que se
establecieron en Buenos Aires luego de emprender un exilio por diferentes
estaciones europeas.
Este trabajo se centra en la naturaleza de los vínculos existentes entre los
integrantes de Italia Libre y Das
Andere Deutschland, que actuaron en el escenario político europeo y
argentino, en cuyas cambiantes relaciones se entremezclaron cuestiones de
índole ideológica y nacional. Además, analiza la percepción del
"antifascismo" que tuvieron distintos actores políticos de un heterogéneo
espectro -que contaban con intereses divergentes y perseguían, por lo tanto,
objetivos disímiles-, que encontraron en él un elemento unificador, así como su
influencia en el posterior desarrollo político argentino.
Antinazi Germans and antifascist Italians in Buenos
Aires during the Second World War
Abstract:
By the mid-1930's and early 1940's the
events triggered by the Spanish Civil War and the Second World War helped form
in Argentina a wide and varied political coalition, which found a common
element in anti-facism, in a context of great polarizaction of the political
stage, where internal disputes were seen under the lens of contemporary
European developments.
Among the numerous anti-fascist groups formed in the country were some made up
of Italian political emigrés, straight from Mussolini's Italy, and of German
refugees from the Third Reich, who had settled down in Buenos Aires after being
exiled in different European locations.
This paper focuses on the nature of the relationship existing between the
members of Italia Libre and Das
Andere Deutschland, which were active in both the European and Argentine
political scene. In their changing relations, national issues intermingled with
ideological questions. It also analizes how "anti-fascism" was
perceived by different political actors of a wide spectre -with diverging
interests and different aims- who found in ti a welding element, and its
influence in the subsequent Argentine political development.
Key words: Argentine
History; German antinazi exile; Antifascism; National identity.
I
Las
primeras manifestaciones opositoras al régimen fascista se desarrollaron en
Italia dentro de los marcos institucionales vigentes, hasta que la política
peninsular experimentó un vuelco trascendental hacia fines de 1922, con las
expediciones punitivas de los fascistas. Este panorama se fortaleció luego a
partir del asesinato del diputado Matteotti en junio de 1924 y, al año
siguiente, con la promulgación de las "Leyes Excepcionales".
A partir de entonces, el
heterogéneo y desarticulado "antifascismo" - integrado tanto por
personas pertenecientes al movimiento obrero organizado, como por militantes
demócratas liberales, socialistas, republicanos,
comunistas, anarquistas y algunos miembros del Partido
Popular- estuvo imposibilitado de manifestar sus opiniones y desarrollar
sus políticas libremente dentro del reino, por lo que muchos opositores
abandonaron el país.
Aunque se extendió por
diversos lugares, el exilio italiano encontró en París el terreno apropiado
para (re) organizar sus actividades políticas, pues la ciudad contaba con
una importante red de asociaciones que operaban conteniendo a los refugiados2.
De este modo, los italianos conformaron agrupaciones sindicales y políticas, y
editaron periódicos cuyo objetivo común era la denuncia del régimen fascista.
En la capital francesa
los refugiados establecieron estrechos vínculos con personalidades políticas de
toda Europa, y además de mantener sus contactos con los compatriotas
antifascistas que permanecían en Italia, su mensaje pudo llegar a una enorme
cantidad de inmigrantes italianos que se habían establecido en el
"hexágono" en su mayor parte por razones económicas 3.
A comienzos de la década
de 1920 arribaron a la ciudad de Buenos Aires los primeros antifascistas de
filiación socialista, comunista y anarquista4.
La comunidad italiana local, que contaba por entonces con una fuerte
presencia en la sociedad -la colectividad contaba hacia 1925 con casi dos
millones de miembros-, se caracterizaba por una larga tradición política
republicana de corte mazziniano-garibaldino5.
Sin embargo, la
inexistencia de un movimiento antifascista organizado, llevó a los recién
llegados a delinear los primeros pasos de esa organización que un principio se
caracterizó por tener un carácter episódico carente de unidad de ideas y de
acción. Esta primera fase fluida y un tanto oscura de preparación y
organización del antifascismo finalizó en 1924, y fue sucedida por otra que
promovió la conformación de un movimiento unificado, que sin embargo continuó
teniendo disputas y tensiones internas6.
En 1927 se constituyó la Alianza Antifascista Italiana, cuya efímera existencia daba
cuenta de las desavenencias entre sus diferentes grupos políticos,
fundamentalmente comunistas y socialistas-republicanos, que provocaron el
alejamiento de éstos últimos y su adhesión a asociaciones cuyos modelos de
organización fueron tomados del movimiento antifascista de París 7.
En el interior de la
Alianza se produjeron enfrentamientos entre los mismos comunistas debido a la
creciente relevancia de la figura de Vittorio Codovilla8,
en tanto que los representantes de los partidos políticos no comunistas
(socialistas, republicanos) se congregaron en enero de 1929 en la Sección
de la Concentración de Acción Antifascista de Buenos Aires que
proclamaba ser heredera de la doctrina mazziniana, del socialismo y del
asociacionismo, así como su intención de convertirse en el único eje del
movimiento antifascista.
Los antifascistas se
vieron favorecidos en su obra de propaganda y organización por el clima
político argentino y la actitud de benevolencia hacia sus metas expresada por
los gobiernos radicales de Alvear e Yrigoyen. La situación cambió bruscamente
como consecuencia del golpe del 6 de septiembre de 1930, que interrumpió una
larga tradición de institucionalidad republicana. Sin embargo, y a pesar de las
restricciones sufridas a sus actividades, el antifascismo permaneció activo, y
comenzó a delinear una nueva etapa en su organización.
II
Mientras los exiliados italianos fortalecían sus lazos organizativos y entraban
en contacto -al tiempo que contribuían a desarrollar -con el ámbito
antifascista argentino, la república de Weimar comenzaba un proceso de
deterioro que la llevaría a su disolución9
Desde la asunción de
Hitler a la cancillería del Reich,
en enero de 1933, hasta la prohibición de la emigración judía, en el otoño
europeo de 1941, cerca de medio millón de personas debieron abandonar los
territorios que entonces constituían la "Gran Alemania".
La "primera
oleada" que dejó Alemania por motivos de persecución política o disidencia
cultural, tuvo lugar en los primeros meses de 1933 -entre el incendio del Reichstag del 27 de febrero y la quema de
libros del 10 de mayo-, cuando el régimen comenzó su ola de detenciones
arbitrarias y la instalación de campos de concentración10.
Casi todos los exiliados de la "primera hora" desarrollaban
actividades políticas, artísticas o intelectuales, se habían expresado contra
los nazis antes de su subida al poder y militaban activamente en los partidos
más férreamente opositores al nuevo gobierno. Los refugiados de la
"segunda oleada" escaparon de las medidas y prescripciones de carácter
"racial", entre las que se destacaron las llamadas "leyes de
Nüremberg" de 1935. El punto más alto de la emigración de esta segunda
etapa se alcanzó luego de la "noche de los cristales" (Kristallnacht) del 9 noviembre de 1938. Aquella
jornada se transformó en una catástrofe para los judíos alemanes y marcó
claramente el desmantelamiento de su emancipación. Entre 20.000 y 30.000
hombres fueron detenidos por semanas o meses en los campos de concentración de
Buchenwald, Dachau y Sachsenhausen. Además, hubo 36 asesinatos, se destruyeron
75000 revistas judías y 191 sinagogas11.
Diversos estudios han
estimado que alrededor del 94 % del total de hombres y mujeres que dejaron la
Alemania nazi estaba constituido por refugiados "raciales" y el resto
estaba integrado por los denominados exiliados "políticos". Sin
desconocer la existencia de estas dos oleadas a las que se ha hecho mención, es
importante destacar, sin embargo, las limitaciones que tiene esta
diferenciación ampliamente difundida entre los denominados exiliados
"políticos" y "raciales", pues el hecho de que el
régimen nazi haya discriminado a personas que no ejercían actividades políticas
no equivale a creer que estas habrían sido perseguidas por motivos extra
políticos a no ser que se parta de los mismos argumentos raciales de Hitler.
Además, el concepto de "emigración judía" ha sido aplicado a un grupo
extremadamente heterogéneo de la población, cuyos miembros, excepto la
incriminación de origen del nacionalsocialismo, a menudo no tenían ningún punto
de contacto.
En un comienzo, gran
parte del movimiento se desplazó hacia los países vecinos a Alemania, con la esperanza
de que una rápida caída del Tercer
Reich permitiera un pronto
retorno a la patria. La zona del Saare, administrada por la sociedad de las
Naciones hasta 1935, Holanda, y Checoslovaquia -que tenía una fuerte presencia
cultural alemana-, presentaron las mejores condiciones de vida y trabajo para
los exiliados12.
También fue
relativamente fácil el establecimiento en París, debido a la combinación de una
amplia oferta cultural con la predisposición favorable a recibir exiliados
antifascistas manifestada por el gobierno del Frente Popular de León Blum.
Al igual que los
antifascistas italianos, los alemanes antinazis residentes en París,
establecieron una gran cantidad de comités y asociaciones, así como publicaron
diarios y revistas que informaban sobre las condiciones políticas reinantes en
la Alemania nazi.13
Así, estos exiliados
conformaron el ala alemana de un vasto movimiento antifascista internacional
constituido por intelectuales, artistas y periodistas occidentales, en cuyo surgimiento
y desarrollo tuvieron una decisiva influencia el inicio de la Guerra Civil
Española y la estrategia de la Tercera Internacional, que a partir de 1935
impulsó la formación de frentes populares14.
Sin embargo, la
situación de los alemanes antinazis se fue agravando como consecuencia de un
creciente clima de xenofobia por el cual los gobernantes, fuertemente
presionados por la derecha política, multiplicaron las medidas contra los
emigrados y los extranjeros en general. De hecho, el antigermanismo se
encontraba ya firmemente arraigado en Francia, sobre todo entre los
intelectuales de derecha próximos a la Action
Française. También el antisemitismo comportaba una dimensión violentamente
antialemana, por lo que, en esta época, los judíos perseguidos en Alemania eran
tratados de "boches" 15 .
El comienzo de la guerra
transformó a los refugiados alemanes en "extranjeros enemigos" que
debieron retirarse de Francia para evitar ser internados en los diversos campos
de prisioneros. Además, el avance incesante del ejército alemán en toda Europa
los amenazó con la extradición y los obligó a emprender un viaje más lejano
hacia ultramar. A pesar de que la política migratoria de los principales países
receptores se hizo más restrictiva, los Estados Unidos recibieron cerca de
130.000 emigrantes y Latinoamérica entre 75.000 y 90.000, la inmensa mayoría de
los cuales se radicó en la Argentina.
III
También en la Argentina el antifascismo sirvió como el elemento aglutinante y
dio cierta coherencia programática a un grupo de intelectuales que provenían de
diversos sectores y abarcaban un amplio espectro político y cultural.
En ese contexto, se
organizaron una serie de agrupaciones, entre las que se destacaron, desde un
inicio, la Asociación de
Intelectuales, Artistas, Periodistas y Escritores, y el Comité contra el Racismo y el
Antisemitismo.
La Asociación de Intelectuales,
Artistas, Periodistas y Escritores fue
creada en 1935 -a imagen del parisino Comité
de vigilancia de los intelectuales antifascistas, presidido por Paul Rivet-
y estuvo animada tanto por afiliados como por "compañeros de ruta"
del partido comunista argentino que se centraron en la constitución de un
frente popular. Esta organización estaba constituida por intelectuales de centro
y de izquierda, cuyo objetivo explícito era la defensa de la cultura frente al
ataque del fascismo. Fue dirigida en un principio por Aníbal Ponce y desde 1936
por Emilio Troise y contó con la participación de destacadas personalidades
políticas como el dirigente radical Arturo Frondizi y el socialista Roberto
Giusti16.
El Comité contra el Racismo y el
Antisemitismo se fundó en
septiembre de 1937 y estuvo impulsado -al igual que la Asociación de Intelectuales,
Artistas, Periodistas y Escritores- por destacados intelectuales comunistas
enrolados en la línea de constitución de "frentes" populares para
enfrentar al nazismo, conforme las resoluciones del VII Congreso del KOMINTERN de agosto de 1935. A partir de
entonces - un año y medio
después de que Hitler subiera al poder- los comunistas, que habían concentrado
sus ataques contra los socialdemócratas, cambiaron su estrategia y se convirtieron
en los defensores más sistemáticos y eficaces de la unidad antifascista 17 .
El Comité contra el Racismo y el Antisemitismo logró concitar la adhesión de buena
parte de la intelectualidad y la dirigencia política socialista, demócrata
progresista y radical 18.
Además, publicó un periódico denominado Contra y contó con el servicio de prensa El Corresponsal Argentino. Su
primer congreso tuvo lugar en Buenos Aires, del 6 al 8 de agosto de 1938, y
contó con la participación, entre otros, de Alfredo Palacios, Lisandro de la
Torre, Arturo Illia, Arturo Frondizi y Salvador Allende19.
Tuvo también un papel
destacado el Colegio Libre de
Estudios Superiores, surgido en 1930 por iniciativa de numerosos
intelectuales de renombre, quienes se propusieron brindar una oferta paralela a
la de la universidad pública, constituyendo un espacio de oposición liberal y
democrática al régimen gobernante. Desde mediados de la década de 1930 fue un
centro por excelencia del antifascismo. Su revista, Cursos y Conferencias,
fue dirigida desde 1939 por Arturo Frondizi20.
El clima de
efervescencia antifascista se fue diluyendo en la misma medida que la alianza
entre las diversas fuerzas políticas que tenían al fascismo como común enemigo,
sobre todo desde la firma del tratado Von Ribbentrop-Molotov entre la Unión
Soviética de Stalin y la Alemania de Hitler, y el consiguiente abandono de la
política de frentes populares por parte del KOMINTERN.
Sin embargo, dos años
más tarde volvieron a cambiar las condiciones políticas tanto externas como
internas.
Luego del retiro de
Roberto Ortiz del Poder Ejecutivo nacional por enfermedad y su reemplazo por
Ramón Castillo en julio de 1940, el entonces mayoritario bloque de la Unión Cívica Radical cambió su postura frente al
neutralismo y exigió un viraje en el mismo sentido de la política del gobierno
argentino.
También los militantes e
intelectuales comunistas transformaron sus posiciones. Durante la vigencia del
pacto de no agresión germano-soviético mantuvieron una postura neutralista,
justificada en una guerra europea que enfrentaba a dos bandos integrados por
potencias igualmente imperialistas. Sin embargo, luego de la invasión del
ejército alemán a la Unión Soviética en junio de 1941, no tuvieron grandes
problemas en apoyar a la causa aliada para combatir al "nazi-fascismo
reaccionario".
De este modo, la
invasión alemana a la Unión Soviética y la consolidación de Castillo en la
presidencia, sumadas a la ya generalizada condena de los principales medios de
prensa -recién con la declaración de la guerra y la invasión alemana de París,
se generalizaría, en el grueso de la prensa periódica "seria", la
adhesión a la causa aliada- 21,
dieron lugar a un nuevo escenario que generó las condiciones necesarias para
que la política comenzara a ser percibida como una "cruzada" de la
democracia frente al nazifascismo. A los grupos de políticos e intelectuales de
izquierda constituidos bajo el influjo de los frentes populares europeos se
sumaron, a principios de la década de 1940, muchos integrantes de los partidos
radical y socialista, configurando una coalición opositora que detrás del
objetivo de averiguar posibles conspiraciones nazifascistas expresaría su
oposición al gobierno de Castillo 22.
En este contexto se
conformó una nueva serie de organizaciones pro aliadas, entre las que se
destacó Acción Argentina,
cuya primera proclama del 5 de junio de 1940 instaba a la opinión pública a
organizarse para combatir la infiltración nazi en el país. Esta agrupación
alcanzó a constituir una movilización de masas un año más tarde, hecho que se
evidenció en el multitudinario "Cabildo Abierto" llevado a cabo el 22
de mayo de 1941 en el Consejo Deliberante de la ciudad de Buenos Aires23.
La junta central de Acción Argentina publicó la revista Alerta!.
Importante fue también
el papel jugado por la revista Argentina
Libre, cercana a los miembros deAcción Argentina. Clausurada durante
la mayor parte de 1944, reapareció al año siguiente bajo el nombre de Antinazi. Desde sus páginas
atacó duramente al gobierno militar, apoyó las actividades de Acción Argentina y participó en la campaña de la Unión
democrática24.
En el seno de estas
agrupaciones descriptas más arriba colaboraron diversos exiliados italianos
antifascistas y alemanes antinazis que les aportaron a aquellas la experiencia
de quienes habían enfrentado directamente a la "bestia
nazifascistas", en tanto estos últimos tuvieron la posibilidad de
"amplificar" sus actividades en el exilio.
IV
Se ha señalado que el cambio de las tendencias políticas del KOMINTERN posibilitó la constitución, desde
1935, de diversos organismos unitarios producto de la alianza entre comunistas
y socialistas, a los que se sumaron luego republicanos y antifascistas no
afiliados a partido alguno.
Durante esta etapa
surgieron una serie de asociaciones y comités de ayuda como las secciones delPatronato
italiano de ayuda a las víctimas antifascistas y el Patronato
alemán de ayuda a las víctimas del fascismo hitlerista que se definieron como parte del
comité internacional del mismo nombre que, con sede en la ciudad de París, fue
liderado por Willi Münzenberg.
El Patronato alemán de ayuda a las
víctimas del fascismo hitlerista (Deutsches
Patronat für die Opfer des Hitlerfaschismus) fue establecido 12 de octubre
de 1935. Según sus estatutos fue suprapartidario y se dedicó a la ayuda
material y moral a las víctimas del nazismo así como al esclarecimiento
político sobre lo sucedido en Alemania. Esta organización, de existencia
efímera, constituyó la primera organización alemana antinazi conformada en la
Argentina, ya que fue en este ambiente de enorme polarización política, en el
cual los exiliados alemanes antinazis recién llegados se pusieron en contacto
con el mundo germano parlante de Buenos Aires y comenzaron a desarrollar su
actividad política.
Los estudios sobre la
comunidad alemana de la Argentina en las décadas de 1930 y 1940 coinciden en
que la mayor parte de ella apoyaba al Tercer
Reich, o al menos no se le oponía, y señalan que una vez en el poder en
Alemania, el nacionalsocialismo, a través de la embajada, comenzó un proceso de
"Gleichschaltung" (uniformación o alineación) de todas las
organizaciones culturales, sociales, deportivas y religiosas de la colectividad25.
Sin embargo, este proceso de "alineación" al nacionalsocialismo no
abarcó a la totalidad de la colectividad alemana de nuestro país, pues parte de
aquella quedó al margen de ese intento, y algunos de sus miembros le hicieron
una explícita oposición.
La movilización generada
por la guerra civil española provocó también la fundación de gran cantidad de
organizaciones a través de las cuales no sólo participaron activamente
exiliados italianos y alemanes, sino que también muchos de ellos se enrolaron
como voluntarios en las Brigadas Internacionales, formando parte de un vasto
segmento comprendido entre los liberales y el sector más extremo de la
izquierda que tomó a la lucha española como propia 26 .
Una vez finalizada la
guerra en España se constituyeron diversos comités para repatriar a los
combatientes italianos y alemanes que habían partido del país y ahora se
encontraban en campos de concentración.
Del mismo modo, la
guerra de Etiopía favoreció la unidad, al crearse -aunque sin contar con la
presencia de comunistas- un Comité
de Italianos en el exterior contra la guerra de Abisinia para difundir iniciativas contra la
aventura colonial africana. Aquí puede observarse que los exilados alemanes e
italianos no sólo organizaron actividades en conjunto en el seno del
antifascismo porteño sino que también, en algunos casos, las diversas
agrupaciones estaban integradas por las mismas personas. Así, Oda Olberg, viuda
del socialista Giovani Lerda, que formaba parte de la comisión directiva de
este comité fue uno de los miembros fundadores de la principal organización de
exiliados alemanes de la Argentina.
Das Andere
Deutschland (DAD) fue
establecida en Buenos Aires a mediados de 1937 por un grupo de exiliados
políticos alemanes y austríacos opositores al régimen nacionalsocialista que
pertenecían a una amplia constelación de fuerzas de izquierda, y por germano
parlantes establecidos en la Argentina de distintas extracciones políticas,
sociales y religiosas.
El grupo comenzó a tomar
notoriedad dentro del ámbito germano parlante a partir de su aparición en la
prensa periódica, a través de la cual realizó una importante tarea de difusión
de sus posturas políticas. Desde 1937 tuvo una columna semanal en el Argentinisches Tageblatt y un año más tarde, en 1938, comenzó a
editar su propia revista -con el mismo nombre que la agrupación- en la
imprenta de la familia Alemann. Desde 1941 algunos miembros de DAD editaron también un folleto llamado Heute und Morgen(Hoy y
Mañana)destinado a los jóvenes inmigrantes y entre 1940 y 1942 publicaron un
boletín en castellano llamado Informaciones
para la prensa sudamericana.
Desde los comienzos sus
miembros organizaron y dirigieron una amplia red de actividades, entre las que
se destacaba la ayuda económica y laboral destinada tanto a los refugiados de
la Alemania nazi como a los alemanes residentes en nuestro país que fueron
apartados de las diferentes asociaciones de la comunidad alemana alineadas tras
el Tercer Reich.
La agrupación se destacó
también por ejercer una intensa difusión de las atrocidades cometidas por el
nazismo en Europa y de las acciones de diversas agrupaciones nazis en la
Argentina.
V
El abandono de los comunistas de la política de frentes populares, a
consecuencia del pacto ruso-alemán, provocó serios enfrentamientos dentro del
ámbito antifascista.
DAD, que en un principio
agrupaba a socialistas de diversos signos, comunistas, y republicanos, sufrió,
luego del pacto Molotov-Ribbentrop, serios conflictos a raíz de los cuales un
grupo de comunistas se escindió y fundó, en octubre de 1941, el periódico Volksblatt.
Entre los exiliados
italianos, las posiciones más intransigentes y antisoviéticas se vieron
reflejadas en las páginas de un nuevo periódico, Italia Libre, que dirigido por
Nicolás Cilla, tuvo su aparición el 21 de agosto de 194027.
Con motivo de su
fundación, el presidente de DAD,
August Siemsen, saludó a los "estimados amigos y compañeros de lucha"
de Italia Libre y señaló que ambas asociaciones
combatían contra la opresión de sus respectivos países. Indicó que mediante
"la mentira, el engaño y la violencia se ha llegado a la dictadura de los
mismos grupos sociales tanto en Alemania como en Italia" en tanto que
"nuestros amigos, como los suyos, son encarcelados, expulsados y
asesinados". También los aunaba, en la concepción de Siemsen, el
sentimiento de pena por la destrucción de "la cultura y los ideales de
nuestros pueblos" y la vergüenza provocada por la manera en que "las
dictaduras que tiranizan a nuestros pueblos han arrojado a Europa y al mundo a
la guerra" manchando los nombres de Italia y Alemania. Siemsen destacó
además la común lucha contra "las criminales ideologías fascista y
nacionalsocialista" llevada a cabo por ambas agrupaciones en el territorio
argentino -al cual recalca su lealtad y fidelidad- para esclarecer "los
peligros con los que la agresión fascista amenaza también a Sudamérica" y
finalizó la salutación con un tono optimista subrayando su "profunda
creencia de que nuestros pueblos se quitarán de encima el dominio de las
tiranías y se purificarán del oprobio fascista" 28.
Sin embargo, las
relaciones en un principio cordiales entre los antifascistas italianos y los
antinazis alemanes pasarán por distintas etapas que dependerán tanto de la
coyuntura local como de la internacional.
A comienzos de la década
de 1940 proliferaron diversos trabajos que indagaban acerca de la naturaleza de
la relación establecida entre el nazismo y el "carácter alemán". Una
tesis muy extendida señalaba que, lejos de constituir una trágica excepción, el
nacionalsocialismo estaba intrínsecamente ligado a la historia alemana y
constituía su resultado fatal. Esta interpretación, presente ya en la obra de
Erich Kahler, alcanzó una enorme difusión con Emil Ludwig, quien no cesaría de
denunciar desde su exilio californiano al "carácter alemán" en una
serie de conferencias y ensayos29.
Esta consideración de la
responsabilidad colectiva de los alemanes, que daría por tierra con la
existencia de "otra Alemania", alcanzó una enorme difusión también en
el ámbito local.
Alberto Guerchunoff -que
integraba la asociación Acción
Argentina, así como el Comité
Contra el Racismo y el Antisemitismo- manifestaba no sólo su
desconfianza ante la capacidad de acción de "otra Alemania" para
apartar a los alemanes del nazismo después de la caída del régimen, sino
también ante la existencia misma de aquélla. Basaba su claro escepticismo en
las expresiones de sir Robert Vansittart, para quien no existía más que una
Alemania "uniforme en sus pensamientos y acciones". Así, para
Guerchunoff solamente "el dolor que da esclavitud, el dolor que acompaña
la evidencia del desastre, de la muerte, del padecimiento físico"
constituirá "el único remedio para hacer hombres de los alemanes" 30.
Las concepciones que
remarcaban la estrecha relación entre el nazismo y el carácter alemán
encontraron su forma más caricaturesca en los periodistas norteamericanos
fuertemente germanófobos como W. Shirer y sobre todo en Lord Vansittart. Este
último -que fue subsecretario de Estado en el Ministerio del Exterior británico
entre 1930 y 1937- publicó, bajo el título Black
Record, una serie de discursos radiofónicos en los cuales se explayaba
violentamente sobre el "carácter nacional alemán", que desde
Carlomagno no habría producido más que guerras.
La popularización
de las tesis "vansitarttistas" se extendió hacia finales de 1942 y
principios de 1943, cuando la batalla de Stalingrado estaba volcando la suerte
de una contienda bélica sobre la cuál, a partir de entonces, la única incógnita
era saber cuándo terminaría.
Con el mismo tono -y a
partir de un informe del gobierno británico referido a los abominables crímenes
cometidos por los nazis en el este europeo- Sigfrido Ciccoti señalaba la
desaparición de aquella "otra Alemania", que se encontraría ahora
"completamente al servicio de la primera", e indicaba que el pueblo
alemán muestra el "monstruoso aborto" que genera "la unidad del
espíritu cavernario y bestial con la potencia de la técnica moderna" 31.
Ante esta aseveración
del integrante de Italia Libre, el presidente de DAD manifestó el "deber de prevenir
de las peligrosas generalizaciones", producidas por la atribución al
conjunto de los alemanes de las características que, a su juicio, serían
exclusivas sólo de una parte de ellos, e insistió en destacar la existencia de
"una Otra Alemania". Para ello, remarcó que Hitler no accedió al
poder por la voluntad del pueblo alemán, sino por "las sucias intrigas de
los 'Junkers' y los
grandes capitanes de la industria". Agregaba Siemsen que pese a las graves
restricciones a la libertad existentes en Alemania, las constantes y crecientes
"noticias referentes a oposiciones, sabotaje y fusilamiento de luchadores
ilegales", portarían un mérito doble pues señalaba que, desde sus inicios,
la oposición no había recibido ningún apoyo externo; sino que, por el
contrario, "la política inglesa y la de Francia hacía imposible cada nueva
esperanza, ya que proporcionó a Hitler vía libre"32.
También repercutieron en
las páginas de la revista DAD las expresiones de Mario Mariani,
quien había comparado desfavorablemente la posición de la otra Alemania con la
de los antifascistas italianos al afirmar que "doce millones de alemanes
votaron libremente por Hitler sabiendo que significaba la guerra de
revancha". Además, señalabaMariani que, frente el posible escenario en el
que "los aliados podrían imponer a una Alemania derrotada condiciones
demasiado graves", la exigencia de los exiliados alemanes de que su patria
obtenga "derechos perfectamente iguales a los demás pueblos"
representaría "una forma de patriotismo que se acerca al
totalitarismo" 33.
Luego de enfatizar que
"no somos patriotas alemanes, sino buenos europeos", los integrantes
deDAD expresaron que
"lo que en verdad no queremos es una colonización y un dominio extranjero
de Alemania, Italia o de otras partes de Europa por intermedio del capitalismo
anglosajón". Al tiempo que impugnaban "la capacidad educadora de un
ejército de ocupación", consideraban que "el pueblo alemán debía
librarse a sí mismo", y, diferenciándose claramente de las concepciones de Italia Libre, abogaban por
"la formación de los Estados Unidos de Europa sobre una base
socialista" 34.
En esta disputa ítalo
germana vino a terciar otro exiliado antifascista, José Venegas, director de la
agrupación España Republicana,
quien llamó a "combatir la injusticia" frente a los "muchos que
consideran víctima del fascismo al pueblo italiano, pero en cambio cómplice del
nazismo al pueblo alemán". Señaló además Venegas que los republicanos
españoles "no olvidan a los demócratas alemanes", pues cuando
"fuimos atacados por los nazis y fascistas, tuvimos en nuestras filas
voluntarios italianos y voluntarios alemanes que combatieron en las Brigadas
Internacionales35.
VI
En el telón de fondo de este intercambio poco amable protagonizado por
integrantes de dos organizaciones extranjeras pertenecientes al ámbito
antifascista radicado en la Argentina se observan argumentos de orden
político-ideológico entremezclados con posiciones de índole
patriótico-nacionalista.
A continuación de la
opiniones de Ciccoti y de Mariani, la revista de los exiliados alemanes publicó
un breve comentario favorable aparecido en el periódico L'Italia del Popolo36hacia DAD, que dejaba traslucir no
sólo cierta afinidad entre estos últimos, sino también una fuerte interna
dentro del exilio italiano37.
Mientras el comité Italia libera adoptó una clara posición en favor de
los gobiernos de Francia e Inglaterra, el grupo reunido en torno a L´Italia del Popolo, que expresaba en aquel momento las
posiciones de "izquierda" del antifascismo democrático, remarcó su
disenso hacia las posiciones de las potencias aliadas con argumentos semejantes
a los utilizados por DAD, al señalar que
"Si se quisiera examinar bien el origen de la guerra, deberíamos necesariamente remontarnos hasta Abisinia para comprobar que si la agresión hubiera sido detenida a tiempo, si la Francia de Laval y la Inglaterra de Chamberlain hubieran obrado seriamente en lugar de montar la comedia de las sanciones, la situación hoy podría ser diversa. No hablemos después de la España republicana... los Daladier y los Blum dejaron morir la gloriosa república y permanecieron indiferentes ante la masacre de un millón de trabajadores españoles"38.
La coincidencia entre L'Italia
del Popolo y DAD en la claves interpretativas del
origen de la guerra indica que no sólo el espanto unía a ambas publicaciones.
La tensión dentro del
antifascismo italiano se había agravado con el marcado perfil anticomunista
mostrado por la asociación Italia
Libera, que constituía el
eslabón argentino de una red internacional de exiliados liberales - anti
anticomunistas y anti Mussolini- en estrecho contacto con fuorusticiti de los Estados Unidos". Sus
promotores en la Argentina incluían a Nicolás Cilla, Guido Tempesti, Sigfrido
Ciccoti y Mario Mariani, en tanto que jugaba un importante papel financiero y
diplomático el industrial Torcuato Di Tella39.
Esta tirantez alcanzó su punto culminante en la "Conferencia
Panamericana" de Italia
Libre, realizada en Montevideo del 14 al 17 de agosto de 1942, después de la
cuál se suscitó dentro del movimiento un grave conflicto que finalizaría con la
división del mismo40.
Así, en noviembre de
1942, dos posiciones claramente contrapuestas se enfrentaron en las elecciones
para la renovación del organismo directivo: la primera intentaba modificar sus
estatutos y preveía la inscripción de socios comunistas, en tanto que la
segunda opción reafirmaba el carácter "antiautoritario" de la
asociación, por lo que cerraba las puertas a la incorporación de los
comunistas. El conflicto finalizó resolviéndose con la expulsión de los
adherentes a la primera opción y la elección de Mario Mariani como presidente
de Italia Libera.
En este contexto de
máxima tensión tuvo lugar la relatada disputa entre aquella agrupación y DAD, precisamente cuando esta
última estaba organizando también un congreso en Montevideo conjuntamente con
los exiliados comunistas alemanes con la esperanza de unificar al exilio alemán
sudamericano. Finalmente, y al igual que en el caso de los italianos, el
Congreso montevideano que tuvo lugar entre el 29 y el 31 de enero de 1943, fue
la última colaboración conjunta en la larga relación conflictiva entre ambos
sectores del antifascismo teutón. Mientras los comunistas, después de la
agresión nazi a la Unión Soviética, querían formar un frente unitario que
incluyera a amplios sectores, DAD pretendía un frente exclusivamente de izquierda.
Sin embargo, como se ha
dicho, los motivos que condujeron a las tensas relaciones entre Italia Libera y DAD no fueron exclusivamente de orden
político ideológico.
En las respectivas
interpretaciones de los representantes de ambos grupos sobre la posición
adoptada frente a los regímenes dictatoriales por los pueblos alemán e
italiano, se percibe ya la presencia de argumentos que jugarán un papel central
en la posterior legitimación de sus respectivos estados, pues si bien las "resistencias"
europeas tuvieron una importancia militar mínima, constituyeron un factor
esencial para fundar la legitimidad de los regímenes surgidos en la posguerra.
Claramente, su relevancia política y moral permitió a los italianos, cuyo país
finalizó en el bando de los vencedores, superar la etapa mussoliniana de una
forma distinta a los alemanes que hasta el final no pudieron distanciarse del
nazismo.
También en Alemania la
presencia de una gran cantidad de bibliografía sobre la oposición al nacionalsocialismo
-tanto dentro del Tercer Reich como entre los exiliados políticos
alemanes-, con una marcada propensión a la mitificación y heroicización de los
integrantes de las diversas agrupaciones, jugó un papel político sumamente
importante, pues la resistencia al nacionalsocialismo constituyó un factor
esencial para fundar la legitimidad de los dos estados alemanes surgidos
después de la Segunda Guerra Mundial.
Eric Hobsbawm ha
caracterizado a aquél enfrentamiento bélico como una contienda "civil
ideológica a nivel internacional" e indicó que no hubo nunca un período en
el que contara menos el patriotismo, en el sentido de lealtad automática al
gobierno nacional 41.
No obstante, se advierte
una fuerte presencia de un discurso nacionalista en todas las resistencias
europeas a la invasión nazi que, en la mayoría de los casos, aparece combinado
con argumentos que ensalzan la libertad y la lucha contra la opresión para
defender a la patria. En este sentido, debe destacarse que, durante la
inmediata posguerra, las figuras de De Gaulle y Churchill no constituyeron un
patrimonio exclusivo de las derechas francesa e inglesa.
El caso de los alemanes
antinazis es sensiblemente distinto, pues no serían nacionalistas si por ello
se entiende exclusivamente un acatamiento incondicional al estado
independientemente de quien lo gobierna. No sin cierta lógica los integrantes
de DAD fueron considerados por muchos
alemanes como "traidores a la patria", pues no sólo habían desertado
del frente de batalla, sino que de diferentes maneras habían propiciado la
caída de su país42.
Sin embargo, la
coyuntura política provocó una transformación en muchos militantes de la
izquierda alemana que antes no levantaban el estandarte nacional como primera
opción. Sin duda, en esta evolución jugó un papel muy importante una estrategia
doble destinada tanto a ganar adeptos entre los alemanes de la Argentina
y no ser considerados "traidores a la patria", como a recalcar a los
ojos de los extranjeros que no todos los alemanes eran nazis.
Así, la activa
militancia antinazi no constituyó la única característica de la agrupación DAD, pues sus integrantes se
arrogaron, al igual que los nacionalsocialistas,la representación de la
"verdadera" Alemania, en una auténtica lucha por la apropiación de la
identidad alemana.
Tampoco los
antifascistas italianos resultaron inmunes al nacionalismo. Cuando el 10
de junio de 1940 Italia declaró la guerra a Francia e Inglaterra, el grupo
reunido alrededor de L'Italia del Popolo estuvo influenciado por un espíritu
patriótico que penetraba al conjunto de los antifascistas italianos. Así, desde
las páginas del periódico se indicaba que:
"L'Italia del Popolo... no arría su bandera de libertad y democracia. Pero no olvida tampoco que son los hermanos nuestros los que van a morir... nosotros sentimos hoy que estamos junto al pueblo italiano, a todo el pueblo italiano"43.
Del mismo modo, el primer manifiesto de Italia
Libera, del 31 de mayo de 1940, contenía un claro corte nacionalista al
expresar que la guerra fue posible porque "Hitler después de haberse
asegurado la complicidad de Mussolini, recibió al final el aliciente de
Stalin", mientras que el pueblo italiano nunca había aprobado el eje
Roma-Berlín, al que caracterizaba de "pacto monstruoso que lo ata a su
enemigo tradicional"44.
VII
El 15 de mayo de 1945, DAD editó un número especial de su revista
dedicado a la capitulación alemana. En él expresaron su opinión diversos
representantes del antifascismo local. Esta vez José Venegas se refería a los
relatos de los espantosos crímenes nazis que ocupaban un "amplio espacio
en todos los periódicos" y estimulaban la unánime condena de la opinión
pública mundial, absorta al "comprobar hasta donde llegó la atroz crueldad
del nazismo". Si bien apoyaba la amplia difusión del horror provocado por
el "movimiento regresivo que en Alemania encabezó Adolfo Hitler",
llamaba con mayor ahínco a "recordar que esos campos de concentración se
instalaron en 1933, y quienes primero entraron en ellos fueron alemanes".
Esta apelación a la memoria es considerada por Venegas de vital importancia
para no olvidar que entre "quienes se horrorizan ahora hay muchos que no
ignoraban la existencia de esos lugares de tortura y exterminio", pero sin
embargo "recibían o visitaban a los dirigentes nazis, y les concedían no
el trato correspondiente a los asesinos, sino el que se otorga a las personas
dignas de la mayor consideración"45.
También Sigfrido Ciccoti
consideraba que "el sadismo científica y sistemáticamente utilizado en los
campos de concentración no podía imputarse a la totalidad de la nación
alemana". Sostenía, sin embargo, una posición bastante distante de la del
republicano español, ya que para él, la manera en que acompañó al régimen,
luchando hasta el final, indicaría "que el pueblo alemán en su
inmensa mayoría ha sido cómplice del nazismo y tiene un considerable grado de
responsabilidad por los crímenes del mismo".
En un gesto desde luego
compartido por los miembros de DAD,
Ciccoti rechazaba una ocupación militar aliada para garantizar la educación
democrática del pueblo alemán, pues lo único que ésta aseguraría sería la
imposibilidad "de que surja en Alemania una democracia capaz de sobrevivir
por sus propios medios", por lo cual llamaba a los aliados a que dejen
"que los alemanes procedan por su propia cuenta a la limpieza de los
nazis". Ciccotti ironizaba sobre la idea de que "un cuerpo de
profesores norteamericanos -o a lo mejor rusos- pueda enseñar las normas
democráticas al pueblo alemán" considerándola absurda y ridícula y
sostenía una postura semejante a la de Guerchunoff al indicar que "los
alemanes aprenderán o no la democracia, se volverán pacíficos o seguirán siendo
militaristas, de acuerdo a las lecciones que aprendan de la vida, de la
experiencia y de sus propios sufrimientos"46.
Las últimas expresiones
vertidas por destacados dirigentes del ámbito antifascista argentino aparecidas
en la revista de DAD fueron publicadas el 1 de agosto de
1947, con motivo del décimo aniversario de esta asociación. En ellas puede
observarse no sólo la opinión acerca del desempeño deDAD, sino, y
fundamentalmente, qué significaba el antifascismo (o el fascismo), en el clima
de la inmediata posguerra, para cada uno de los miembros de ese enorme
conglomerado que apoyó la causa aliada en los términos de defensa de la
libertad y la democracia. En este sentido, las apreciaciones referidas a DADconstituyen el telón de
fondo detrás del cual se advierte la percepción de la realidad de sus
respectivos países durante el período de posguerra.
Así, ante una Alemania
en ruinas y una agrupación de exiliados alemanes que poco a poco iba llegando a
un destino semejante al de su patria47 , desde "Italia Libre" se
homenajeaba a una organización que "porta en su mismo nombre una gran
verdad": que "existe como siempre ha existido una 'Otra
Alemania'", democrática y progresista, "respetuosa de los derechos ajenos
y compenetrada de la necesidad de una amistosa colaboración entre
europeos", sin la cual "no podrá haber una Europa libre y
confederada"48.
También José Venegas
manifestaba su gratitud para con DAD en tanto "español y
demócrata", señalando que había deseado muy vivamente que las tareas de DAD se "extendiesen y ensancharan,
hasta alcanzar una sólida y dominante influencia en el pueblo alemán",
aunque concluía: "temo mucho que no sea así". No fundaba su temor en
la creencia de que "los germanos sean más proclives que otros pueblos a
los regímenes militaristas, despóticos y agresivos", pues consideraba que
las causas que habían hecho agresores a los alemanes "no están en la raíz
de su carácter, sino en la organización social, política y económica que los
encuadra". Para Venegas, si bien "el pueblo alemán ha sido víctima
del nazismo, y lo sigue siendo", este régimen "se cosechaba también
en los demás pueblos y se sigue cosechando", pues la victoria sobre los
nazis germanos no habría hecho más que robustecer a las fuerzas nazis de los
demás países, "porque el espíritu del vencido es la herencia que reciben
los vencedores"; en tanto que "para vencerle hubo que recurrir, entre
quienes lo combatían, a los que mejor se identificaban con él". Sin
embargo, para el republicano español "no importa la falta de confianza en
el éxito de la tarea que se cumple, para seguir cumpliéndola", por lo que
elogiaba a sus "amigos" de DAD por permanecer aún "en pie,
luchando en la trinchera que abrieron hace diez años", y aunque sospechaba
que durante mucho tiempo "siga siendo sombría la línea del
horizonte", alguna vez nacerán en ella "las claridades de la luz"49.
Sin lugar a dudas las
expresiones de Venegas reflejan la amarga decepción de un antifascista que
había observado cómo su odiado adversario había salido airoso de una contienda
mundial que había arrasado, desde su perspectiva, con el resto de sus
"cómplices" y, al mismo tiempo, la postura de quién podía
solidarizarse claramente con aquellos que defendieron su posición de patriotas
desde el exilio cuestionando la legitimidad de quienes detentaban el poder en
su patria de origen.
También expresó su
opinión Alicia Moreau de Justo, quien formulaba, "una vez lograda la
victoria", la necesidad de seguir luchando por la libertad y la
democracia, dado que "los millones de hombres que murieron en los campos
de batalla, las mujeres y los niños sepultados bajo los escombros, los
esclavizados y hambreados" no pudieron encontrar alivio a sus atroces
sufrimientos en aquellas ideas abstractas, "invocadas sin cesar por los
que conducían los pueblos" durante la segunda guerra mundial. Así, 'La
Otra Alemania', "que nació a impulsos de un denodado esfuerzo contra le
nazifascismo", tiene ante sí todavía un amplio campo de acción pues,
indicaba la viuda de Juan B. Justo, "el nazifascismo no ha muerto. Esta es
la tremenda sensación que agita al mundo entero: la lucha no ha terminado"50.
Se ha señalado que la
postura frente al neutralismo adoptada por adoptada por los socialistas y los
radicales en la Cámara de Diputados no descansaba tanto en convicciones
ideológicas, sino, principalmente en razones de táctica de política interna como
un arma de lucha discursiva contra el gobierno nacional51 .
Alberto Ciria ya había
señalado que a partir de la Guerra Civil Española y, sobre todo, la Segunda
Guerra Mundial, la política nacional habría comenzado a
"internacionalizarse", pues la ubicación con respecto a un problema
se habría efectuado teniendo presente el campo más extenso de la escena
extranjera, tomándose partido en los debates y discusiones locales según la
militancia aliada o nazi de la hora52.
Sin embargo, la
influencia de los acontecimientos europeos sobre la vida argentina no puede
reducirse simplemente a la utilización de la política exterior como un
argumento instrumental para dirimir los conflictos internos, pues,
fundamentalmente, aquellos prestaron un vocabulario y una ideología que se
traduciría en prácticas que importaron una concepción guerrera de la política
que transformaba al adversario en un enemigo irreconciliable.
En este sentido, al
realizar un estudio de algunas ideas y discusiones ideológicas desarrolladas en
la Argentina entre 1930 y 1945, Halperin Donghi analizó cómo paulatinamente y
de una forma cada vez más sistemática, se aplicaron a los acontecimientos
locales, palabras y argumentos tomados de un escenario mundial conflictivo y
cómo aquella "tormenta del mundo" se insertó en una crisis argentina
que la precedía e iba a sobrevivirle53.
Detrás de las alarmadas
consideraciones de Moreau de Justo puede percibe su concepción sobre una
realidad argentina protagonizada por quien ya se había perfilado claramente
como el líder de un movimiento iniciado en junio de 1943 que, según la expresión
de su compañero de militancia Enrique Dickmann, tuvo su origen en un proceso
caracterizado por como "un verdadero cuartelazo de entraña
nazifascista"54.
Esta concepción de la
política en clave guerrera fue agravando una polarización previa, y ayudó a
conformar un escenario representado por enemigos irreconciliables que
terminaría delineando la base del surgimiento del peronismo, y del
antiperonismo que se conformaría simultáneamente55.
Notas
1 La
investigación aquí reflejada forma parte de mi trabajo de doctorado, en el que
me propongo estudiar la composición, funcionamiento y actividades de la
organización Das Andere
Deutschland, así como trazar un panorama sobre la forma en que la coyuntura
y las prácticas políticas argentinas influyeron en la autopercepción de los
integrantes de aquella y sobre las distintas maneras en que sus miembros se
relacionaron con la vida nacional.
2 Sobre
las diversas organizaciones políticas, culturales, y caritativas que se
organizaron en París alrededor del "antifascismo", véanse: François
Furet El pasado de una
ilusión. Ensayo sobre la idea comunista en el siglo XX, (México: FCE,
1995); Enzo Colloti, L'Antifascismo
in Italia e in Europa 1922-1939, (Turín: Loescher, 1975); y Jacques
Droz Histoire de
l'antifascisme en Europe, 1923-1939, (París: La Découverte, 1985).
3 Véase
Bruno Groppo, "La formation des cadres politiques italiens dans l'exil en
France pendant le fascisme", Colloque
international Emigration politique en France et en Argentine XIXe - XXe siécle,
París, Institut Culturel Italien et Université de Paris I, 24-25 de marzo de
2000.
4 Ver
Pietro Rinaldo Fanesi, El exilio antifascista en la Argentina, (Buenos Aires:
CEAL, 1994); y María Luján Leiva, "Il movimento antifascista italiano in
Argentina (1922-1945)", AA.VV. Gli
italiani fuori d´Italia. Gli Emigranti italiani nei movimienti operai dei paesi
d'adozione 1880-1940, (Milán: Franco Angeli Editore, 1983), 553-582.
5 Véase
Pietro Rinaldo Fanesi, "El antifascismo italiano en la Argentina
(1922-1945)", Estudios
Migratorios Latinoamericanos, No. 12, Año 4, (Agosto de 1989): 319-351; y
Ronald Newton "¿Patria? ¿Cuál patria? Italo argentinos y germano
argentinos en la era de la renovación nacional fascista, 1922-1945", Estudios Migratorios
Latinoamericanos, No. 22, (diciembre de 1992): 401-423.
6 Véase
Fanesi, "El antifascismo italiano en la Argentina (1922-1945)".
7 Véase
Fanesi El exilio antifascista
en la Argentina, 43-44.
8 Véase
María Luján Leiva "Il movimento antifascista italiano in Argentina
(1922-1945)".
9 Sobre
el clima político imperante en los últimos tiempos de la república de Weimar,
véase Jeffrey Herf El
modernismo reaccionario. Tecnología, cultura y política en Weimar y el Tercer
Reich, (Buenos Aires: FCE, 1993); José Ramón Diez EspinosaSociedad y
cultura en la república de Weimar. El fracaso de una ilusión, (Valladolid:
Universidad de Valladolid, 1996); y Hagen Schultze Weimar. Deutschland 1917-1933,
(Berlín : Siedler, 1998).
10 Sobre
los primeros campos de concentración, véase Robert Gellately No sólo Hitler. La Alemania nazi
entre la coacción y el consenso, (Barcelona: Crítica, 2002).
11 Sobre
la "Noche de los cristales", véase Wolfgang Benz "Applaus,
Beteiligung, Missbilligung. Zum
Verhalten des Publikums in der Reichkristallnacht", Zeitschrift für
Geschichtswissenschaft, No. 46, (1998): 963-970.
12 Véase Alexander Stephan, "Anlässe,
Rahmenbedigungen und lebensweltliche Aspekte. Die intellektuelle,
literarische und künstlerische Emigration", en Claus Dieter Krohn (comp.) Handbuch der deutschsprachige
Emigration 1933-1945, (Darmstadt: Primus, 1998), 30-46. La emigración hacia
Gran Bretaña adquirió importancia afines de los treinta. Véase J. M. Ritche German Exiles. British Perspectives,
(Nueva York, Peter Lang, 1997).
13 Sobre
la enorme cantidad de asociaciones y comités fundados por los exiliados
alemanes y sus relaciones con el ámbito antifascista francés, véase Jean Michel
Palmier Weimar en exil. Exil en Europe. Exil en Amérique, (París: Payot, 1990).
14 Véase Eric Hosbawm The Age of extremes. A History of
the World, 1914-1991, (Nueva York, Pantheon Books, 1994).
15 Véase
Gilbert Badia Les Barbelés de
l'exil, (Grenoble: Presse universitaires de Grenoble,1979).
16 Véase
Sylvia Saítta "Entre la cultura y la política", en Alejandro
Cattaruzza (dir.) Crisis
económica, avance del Estado e incertidumbre política (1930-1943). Nueva Historia de la Argentina,
Tomo VII, (Buenos Aires: Sudamericana, 2001), 383-426.
17 Según
Hobsbawm, se superó así el principal obstáculo para la unidad de la izquierda,
aunque no su desconfianza. Véase
Eric Hobsbawm The Age of
extremes. A History of the World, 1914-1991.
18 Leonardo
Senkman ha distinguido tres épocas bien definidas en la evolución ideológica
del Comité, en las que recalcó su relación con la línea del Partido Comunista y
el curso de la política de la Unión Soviética frente al Eje. Señaló también que
estos cambios en la línea política internacional del Comité Contra el Racismo y el
Antisemitismo fueron
interpretados como un claro seguimiento de la política oficial de Moscú, y le
restaron credibilidad entre los demócratas y liberales, tanto de los partidos
políticos como de la comunidad judía organizada. Véase Leonardo Senkman, Argentina, la segunda guerra
mundial y los refugiados, (Buenos Aires: GEL, 1991).
19 Además,
la heterogeneidad de los participantes de este comité se refleja en los
firmantes de la primera declaración: Lisandro de la Torre, Julio Noble, Eduardo
Laurencena, Mario Bravo, Américo Ghioldi, Cárlos Sánchez Viamonte, Ricardo
Balbín, Emilio Troise, Joaquín Coca, Ernesto Laclau, Sergio Bagú, Deodoro Roca,
Álvaro Yunque, César Tiempo, Luis Reissig, Jorge Luis Borges y Alfred Dang.
Véase Comité contra el racismo y el antisemitismo de la Argentina. Dos años de labor: agosto
1937-julio 1939, (Buenos Aires, 1939).
20 Véase
Ricardo Pasolini, "Exil italien et antifascismes en Argentine dans les
années 30: la place des intellectuels, en Fernando Devoto y Pilar González
Bernaldo (coord.) Émigration
politique: une perspective comparative. Italiens et Espagnols en Argentine et
en France (XIXe. - XXe. Siécles), (París:
L'Harmattan, 1994).
21 Véase
María Inés Tato y Romero, Luis Alberto "La prensa periódica argentina y el
régimen nazi" en Ignacio Klich (comp.),Sobre nazis y nazismo en la
cultura argentina, (Gaithersburg, MD: Hyspamérica, 2002), 157-175.
22 Véase
Luciano de Privitellio, "La política bajo el signo de la crisis", en
Alejandro Cattaruzza (dir) Crisis
económica, avance del Estado e incertidumbre política (1930-1943), Colección Nueva Historia
Argentina, (Buenos Aires: Sudamericana, 2001), 97- 142 y Leonardo Senkman
"El nacionalismo y el campo liberal argentinos ante el neutralismo:
1939-1943", en Estudios
interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, vol 6, No. 1
(enero-junio de 1995).
23 La
Junta Ejecutiva Central de Acción Argentina estaba conformada por relevantes
figuras del ámbito político. Entre ellas se destacaban: Mario Bravo, Américo
Ghioldi, Nicolás Repetto, Federico Pinedo, Julio A. Noble y Emilio Ravignani,
Juan José Díaz Arana, Honorio Roigt, Martín Noel, Alejandro Cevallos y Victoria
Ocampo. Participaron también del Cabildo abierto de mayo de 1941 desde el líder
radical Marcelo T. de Alvear, dirigentes Socialistas y Demócrata Progresistas,
y el ex canciller Cantilo.
24 Estuvo dirigida
por Octavio González Roura y contó con la colaboración de prestigiosos
intelectuales. Las referencias a Acción
Argentina y Argentina Libre se basan en los estudios de Hernán
Bisso "La recepción de la tradición liberal por parte del antifascismo argentino",
en Estudios
Interdisciplinarios de América Latina y el Caribe, Volumen 12, No. 2,
(Julio-Diciembre de 2001); y Leonardo Senkman "El nacionalismo y el campo
liberal argentinos ante el neutralismo: 1939-1943.
25 Véase
Carlota Jackisch El nazismo y
los refugiados alemanes en la Argentina, (Buenos Aires: Editorial de
Belgrano, 1989); Ronald Newton El cuarto lado del triángulo. "La
amenaza nazi" en la Argentina, (Buenos Aires: Sudamericana, 1997) y
Matthias Schönwald "Nationalsozialismus im Aufwind? Das politische Leben der deutschen Gemeinschaft
Argentiniens in den frühen zwanziger Jahren des 20. Jahrhunderts" en
Holger Meding (comp.) Nationalsozialismus
und Argentinien, (Frankfurt: Lang, 1995).
26 Alrededor
de 40000 jóvenes extranjeros procedentes de más de cincuenta países fueron a
luchar a un país que no conocían. Entre ellos habían aproximadamente 10.000
franceses, 5.000 alemanes y austriacos, 5.000 polacos, y ucranianos, 3.500
italianos, 2.800 estadounidenses, 2.000 británicos, 1.500 yugoslavos, 1.500
checos, 1.000 húngaros, 1.000 escandinavos y un número indeterminado procedente
de otros países. Véase Eric Hobsbawm, Historia del Siglo XX, 164-165.
27 Véase
Pietro Rinaldo Fanesi El
exilio antifascista en la Argentina, y María Luján Leiva "Il movimento
antifascista italiano in Argentina (1922-1945)".
28 Véase
"Das Andere Deutschland an Italia Libre", en DAD, Año 3, No 30,
(Septiembre de 1940): 14.
29 Véase
Erich Kahler, Der deutsche
Charakter in der Geschichte Europas, (Zurich: Europa-Verlag, 1937); The Germans, (Princeton
University Press, 1974); y Emil Ludwig, Historia
de Alemania, (Buenos Aires: Anaconda, 1941).
30 Albertro
Guerchunoff, en Argentina
Libre, No. 80.
31 Sigfrido Cicotti, en Italia Libre, No. 108.
32 August
Siemsen "¿Dónde está la otra Alemania? Una respuesta a Sigfrido Ciccoti
por el Dr. A. Siemsen," en DAD,
Año V, No. 56 (Noviembre de 1942). La nota también apareció en Italia Libre, No. 112.
33 Reproducidas
en "La Alemania del porvenir en la Europa de post-guerra", en DAD,
Año VI, No. 58, (enero de 1943): 15-16.
34 Véase
"La Alemania del porvenir en la Europa de post-guerra", en DAD; Año VI, No. 58, (enero de
1943): 15-16. Para los planes de los aliados ante el futuro de Alemania, véase
Joaquín Abellán Nación y
nacionalismo en Alemania. La "cuestión alemana" (1815-1990),
(Madrid: Tecnos, 1997).
35 Véase
"José Venegas, Director de 'España Republicana' Bs. As", en DAD, No. 60, (marzo de 1943):
9.
36 Para un
análisis pormenorizado este periódico durante la década de 1920, véase María
Victoria Grillo "L'Antifascisme dans la presse italienne en Argentine: le
cas du journal L'Italia del Popolo (1922-25)" en Fernando Devoto y Pilar
González Bernaldo (coord.) Émigration
politique: une perspective comparative. Italiens et Espagnols en Argentine et
en France (XIXe. - XXe. Siécles), 147-170.
37 Muy
representativa de esta división fue la organización de dos conmemoraciones
distintas del asesinato de Matteoti en 1941, así como las dos celebraciones
diferentes del 20 de septiembre, llevadas a cabo por Italia Libre y L'Italia
del Popolo. Véase Pietro Rinaldo Fanesi El
exilio antifascista en la Argentina, 94.
38 Véase L'Italia del Popolo, 2 de junio
de 1940, citado por Fanesi El
exilio antifascista en la Argentina, 91.
39 Véase
Ronald Newton "¿Patria? ¿Cuál patria? Italo Argentinos y germano
argentinos en al era de la renovación nacional fascista, 1922-1945".
40 Aunque
tuvo gran repercusión, este congreso, preparado por Nicolás Cilla y que
finalizó difundiendo un programa político de ocho puntos elaborado por
Sforza, estuvo muy lejos de representar a la totalidad del antifascismo
italiano, debido a la exclusión de los comunistas y la ausencia de los
socialistas más representativos. La declaración final del Congreso estuvo
confeccionada por una comisión, cuyo representante por la Argentina fue
Sigfrido Ciccotti. Véase Fanesi "El antifascismo italiano en la Argentina
(1922-1945)", 344-355.
41 Véase
Eric Hobsbawm, Historia del
Siglo XX.
42 En este
sentido podría hacerse una analogía con los émigrés
français que esperaban la
caída del ejército republicano para retornar a su patria: debe destacarse
que, entre otras cosas, por eso los revolucionarios los
consideraban traidores a la nación. Véase François Furet "La Francia
revolucionaria y los estados europeos (1789-1799)" en Louis Bergeron,
François Furet y Reinhart Kosellek La
época de las revoluciones europeas 1780-1848, Colección Historia Universal
Siglo XXI, Volumen 27, (México: Siglo XXI, 1998).
43 L'Italia
del Popolo, 11 de junio de 1940. Citado en Rinaldo
Pietro Fanesi El exilio antifascista en la Argentina, 91. Fanesi señala
que tal vez esta toma de posición que no es de condena ni de rechazo a la
guerra encuentra su explicación en la tesis que sostenía la posibilidad de
utilizar la guerra para derrocar al régimen fascista.
44 Citado
por María Luján Leiva "Il movimento antifascista italiano in Argentina
(1922-1945), 573-574.
45 José
Venegas "Lo que no debemos olvidar", en DAD, No. 94, (15 de Mayo de 1945): 2.
46 Sigfrido
Ciccotti "La Ocupación militar y la educación del pueblo alemán", en DAD, No. 94, (15 de Mayo de
1945), 2-3.
47 Esta
heterogénea agrupación, cuyo único punto de unión lo constituía la férrea
oposición al régimen nacionalsocialista, fue desapareciendo lentamente del
ámbito argentino una vez que su enemigo común dejó de existir. El 1 de enero de
1949 cesó la publicación de la revista homónima debido a que el número de
lectores, avisadores y colaboradores había descendido vertiginosamente.
48 Véase
"Glückwünsche aus Sudamérica". Italia Libre", en DAD, (1 de agosto de 1947): 15.
49 Véase
José Venegas "Glückwünsche aus Sudamérica". España
Republicana", en DAD,
(1 de agosto de 1947): 15.
50 Véase
"Glückwünsche aus Sudamérica". Dra. Alicia Moreau de
Justo (Partido Socialista Argentino)" en DAD,
(1 de agosto de 1947): 15.
51 Véase
Leonardo Senkman El nacionalismo y el campo liberal argentinos ante el
neutralismo: 1939- 1943".
52 Véase
Alberto Ciria Partidos y Poder
en la Argentina moderna, (Buenos Aires: Hyspamerica, 1985).
53 Véase
Tulio Halperín Donghi La
Argentina y la tormenta del mundo, (Buenos Aires: Siglo XXI editores
Argentina, 2003).
54 Véase
Enrique Dickmann Recuerdos de
un militante socialista, (Buenos Aires: La Vanguardia, 1949) 324.
55 Halperín
ha señalado algunas trayectorias de personas y grupos que testimonian las
diferencias entre los alineamientos provocados por la Segunda Guerra Mundial y
los que caracterizan al surgimiento y posterior desarrollo del peronismo. Para
Halperín, la guerra, que había finalizado en 1945 sin dejar duda sobre quién
había sido el vencedor, tuvo en la Argentina un ambiguo desenlace con el
surgimiento del movimiento que desde entonces dominaría el escenario político
nacional. Véase Tulio Halperín Donghi, Argentina
y la tormenta del mundo.
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