lunes, 5 de junio de 2017

Un desayuno en China con viudas de Odebrecht y el cemento capaz de suturar la grieta

Alejandro Bercovich
(BAE)

El fantasma de la brasileñización corroe por igual las entrañas del Gobierno y del establishment. Mientras el gigante verdeamarelo vuelve a asomarse al abismo de la acefalía y el desplome de su economía no deja de dañar a la industria local, un variopinto grupo de fiscales iniciará hoy en Brasilia la gestión que más inquieta a la Casa Rosada: el intercambio de información con el Ministerio Público Fiscal vecino sobre las coimas millonarias que admitió haber pagado Odebrecht en Argentina para adjudicarse obras faraónicas como la construcción de gasoductos y el eterno soterramiento del tren Sarmiento. El escándalo de la contratista trocó hace tiempo su naturaleza judicial por una eminentemente política porque, como ningún otro, logra suturar la grieta entre el kirchnerismo y el macrismo. Si unos tienen en sus filas a los antiguos funcionarios corruptos, entre los otros militan los ejecutivos corruptores. Que ahora, para peor, asumieron como funcionarios.

El desvelo del Presidente tiene una razón principal: el rol en ese entramado de corrupción internacional de IECSA, la constructora que su primo Angelo Calcaterra acaba de venderle a Marcos Marcelo Mindlin. El hombre de las Tres Emes, iniciales que estampó orgulloso en las empresas offshore mediante las cuales controla casi la mitad de la energía que mueve al país, tiene a su cargo la difícil misión de borrar las huellas de ese pasado reciente. Sobre eso conversó con Macri en varias ocasiones durante la gira por China que el mandatario cerró dos semanas atrás.

La primera decisión que tomó Mindlin apenas tomó el control de IECSA fue rebautizarla como SACDE. Dijo querer emular a la vieja SADE de Goyo Perez Companc, cuyo despacho en el piso 23 de Maipú 1 habita también orgulloso desde julio pasado, pero el verdadero fin es "desmacrizarla". La segunda fue despedir al viejo gerente de los Macri-Calcaterra, Héctor Javier Sánchez Caballero, señalado en documentos citados por el diario O Estado de Sao Paulo como el hombre que tramitó el pago de las coimas en Argentina. Junto con el actual espía en jefe Gustavo Arribas, sindicado oficialmente por el cuevero de Odebrecht Leonardo Meirelles como destinatario de diez de sus giros de dinero para coimas, Sánchez Caballero es el argentino más comprometido como posible corruptor de quienes controlaban los grandes contratos de obra pública bajo los gobiernos kirchneristas: Julio De Vido, Ricardo Jaime y José López.

A Sánchez Caballero, ejecutivo del grupo Macri desde 1980, fuentes de la delegación empresaria que viajó a China lo vieron departir amablemente con el Presidente y la primera dama en el suntuoso café del hotel Shangri-la. No una sino dos veces. A su regreso a la Argentina, Macri instruyó a su ministro de Justicia, Germán Garavano, y al flamante procurador del Tesoro, Bernardo Saravia Frías, para que iniciaran una negociación secreta con Odebrecht a fin de hacerse de la información sobre las coimas.

Garavano procuró insuflar épica a ese toma y daca. Arrancó acusando a la procuradora Alejandra Gils Carbó de intentar encubrir a los exfuncionarios kirchneristas y de haber frenado por eso un acuerdo con Odebrecht para que la firma confiese qué obras se obtuvieron mediante sobornos y a cambio de qué sobreprecios. Pero tanto ese eventual acuerdo como el que ahora procuran el ministro y Saravia Frías carecen de sustento legal en Argentina, donde la Justicia no puede garantizar la impunidad que pretende la contratista y donde el Ejecutivo tampoco puede sostener contratos viciados de corrupción, aun cuando se ajusten sus costos. La única vía para obtener los datos es la que iniciarán esta misma tarde en Brasilia los fiscales Carlos Stornelli, Franco Picardi, Gerardo Pollicita y Sergio Rodríguez. Son cuatro de los cinco fiscales que intervienen en causas vinculadas con Odebrecht. El otro es Federico Delgado, que viene de arrinconar a Arribas.

¿Presidenta?
La patria contratista está conmovida por el escándalo. Sus coletazos amenazan con poner al descubierto un modus operandi de décadas justo cuando la obra pública empieza a despegar, como volvió a detectar el INDEC esta semana. Por eso sus exponentes buscan blindarse antes de que llegue la catarata de expedientes desde Brasilia. Los constructores Gustavo Weiss y Juan Chediack, por caso, no dudaron en pagar los $5.000 que costaba el cubierto en el almuerzo que ofreció el martes el Consejo Interamericano del Comercio y la Producción (CICyP) con María Eugenia Vidal como homenajeada y única oradora. Más que plata, lo que gastaron fueron las palmas de sus manos: la inédita ovación para la gobernadora convirtió ese almuerzo en el virtual lanzamiento de su campaña presidencial para 2019.

Los contratistas apuestan a salir airosos del entuerto, todavía más peliagudo que los bolsos voladores de José López. Aquella vez el único condenado mediática y judicialmente fue Lázaro Báez, si bien eran muchos (inclusive Nicolás Caputo) los que frecuentaban su despacho en lo más alto del Palacio de Hacienda. Ahora Carlos Wagner, el contratista más comprometido con el kirchnerismo a través de su firma ESUCO, fue convenientemente relegado a una de las últimas vocalías de la Cámara Argentina de la Construcción (CAC) en la última elección de autoridades. Los lobbies, se sabe, son ingratos con los perdedores.

Weiss, el presidente de la Cámara de la Construcción, decidió que el escándalo no tiene por qué privarlo de gritarle al mundo la felicidad que recuperó de la mano de una señora viuda, como él, a la que desposará el sábado que viene. La fiesta, organizada por la esposa wedding planner de Horacio Rodríguez Larreta, será en el nuevo hotel Alvear de Puerto Madero. ¿Se encontrarán allí Guillermo Dietrich con De Vido, Daniel Chaín y Jorge "Corcho" Rodríguez?

Chinatown
El almuerzo del CICyP en el tradicional Alvear de Recoleta, el martes, coincidió con la toma de posesión del nuevo presidente de la Unión Industrial Argentina, Miguel Acevedo, quien saludó con tan mala suerte la reactivación ("amarreta", dijo) del sector manufacturero que al día siguiente el INDEC admitió un nuevo desplome de su producción en abril. El enviado de la UIA al almuerzo con Vidal fue Méndez, quien le disputó sin éxito esa silla. Sincericida serial, Méndez fue quien el año pasado admitió por radio que a la obra pública le decían "Movicom", porque "iba siempre con el 15 adelante". El empresario también habló aquella vez de "un pacto respetuoso de silencio" entre los corruptores, lo cual luego desdijo en sede judicial.

En la UIA, más allá de las internas, hay una inquietud real porque Macri, al regresar de China, reconoció implícitamente su status de economía de mercado. Era una vieja exigencia de Beijing que ahora complicará frenar el ingreso de los productos que exporta a bajos precios gracias a sus bajos salarios y a los subsidios cruzados de su capitalismo planificado. Lo que podría hacer estallar los ánimos internos es que se confirme que Techint obtuvo del Presidente una especie de excepción. Según las fuentes consultadas por BAE Negocios, es lo que le pidieron los ministros argentinos a sus contrapartes chinas durante el viaje. Si el acero queda a salvo de la invasión oriental pero otros rubros caen, el implacable lobby de Paolo Rocca y Luis Betnaza quizá se gane nuevos enemigos.

José De Mendiguren, desplazado del Comité Ejecutivo de la UIA a su Junta Directiva por haberse enfrentado a la intención inicial de Betnaza de encumbrar a Daniel Funes de Rioja al frente de la central fabril, avanzará esta semana con su proyecto de ley de "compre nacional" para que al menos el Estado garantice algo de mercado a las firmas locales. Pero el Vasco no es el único crítico de la línea conciliadora que viene adoptando la UIA. Desde varias provincias se alzan voces que acusan a Techint y a Arcor de favorecer el crecimiento de la poderosa Asociación Empresaria Argentina (AEA) como interlocutor patronal del macrismo.

El status de economía de mercado no es lo único que debió conceder Macri a Xi Jinping para volver con un par de anuncios de inversión bajo el brazo. Lo otro fue la reactivación de las represas de Santa Cruz, que los chinos exigieron antes de firmar cualquier cosa. Es lo que confirmó de mala gana anteayer Juan José Aranguren, de mala gana, al contratista K Gerardo Ferreyra, de Electroingeniería, socio de los chinos en ese emprendimiento. El 15 de junio próximo estará online el estudio de impacto ambiental que reclamó la Justicia, el 1º de julio se convocará a la audiencia pública y el 15 de julio se realizará. El rabino Sergio Bergman tendrá sus principios a la hora de defender la biodiversidad de la meseta patagónica. Pero si los chinos lo piden, tiene otros.

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