sábado, 17 de diciembre de 2016

El Graf Spee y la Batalla del Río de la Plata

Mágicas Ruinas 

QUIZÁ el lector ignore que en la última guerra mundial, pese al inmenso tonelaje de las flotas que participaron, sólo se registró una batalla naval "de barco a barco, en el viejo estilo". La historia recogió esa épica acción con el nombre de "Batalla del río de La Plata" y ahora el cine inglés ha buscado perpetuar ese episodio en el que tres cruceros de la armada británica, con inferior poder de tiro, pusieron fuera de combate al poderoso "acorazado de bolsillo" alemán "Graf Spee".

Así como en la primera guerra mundial la Alemania de Guillermo II hizo vacilar el poderío naval de los aliados con la mortífera acción de su flota submarina, en la segunda contienda bélica la Alemania de Hitler volvió a enseñorearse —aunque fugazmente— del mar merced a la genial creación del almirante Raeder: el "acorazado de bolsillo". Tres de estas naves fueron construidas entre 1929 y 1932. En verdad sólo se trataba de cruceros por su tonelaje, no obstante lo cual poseían un armamento tan formidable y un blindaje tan excepcional que llegaron a merecer el nombre de acorazados. Podían navegar 10.000 millas antes de reabastecerse y alcanzaban una velocidad de 27,7 nudos por hora. Estaban dotados de seis cañones de 275 milímetros y ocho de 150 milímetros, amén de seis antiaéreos de 100 milímetros y ocho tubos de lanzallamas, complementándose todo este enorme poder ofensivo con dos aviones. La misión de estas poderosas naves era la de patrullar inmensas extensiones y hundir cuanto barco hallaran a su paso. Pero, indudablemente, de los tres acorazados de bolsillo que poseía Alemania (el "Deutschland", el "Admiral Scheer" y el "Admiral Graf Spee", este último resultó el más temible y, a la hora de luchar, el de más mortífera defensa.

Hasta el momento de la batalla final, el "Graf Spee" había logrado hundir ocho cargueros, de los cuales sólo dos tuvieron tiempo de irradiar el mensaje le alarma aunque únicamente uno de esos mensajes llegó a destino.

Entretanto, el Almirantazgo británico había ordenado que grupos de destructores y cruceros patrullaran por todas las rutas de abastecimiento a la caza del corsario alemán. Era una búsqueda incierta tras un barco que parecía poseer el don de la ubicuidad. No obstante, la pericia deductiva de un marino inglés, el comodoro Henry Harwood, iba a conducir a la localización certera del "Graf Spee" con el epílogo de una dramática batalla. El comodoro Harwood, comandante de la División Sudamérica de la Real Escuadra, partió del supuesto de que el "Graf Spee" —que inició sus hazañas en aguas sudamericanas— trataría de volver a esas zonas luego de sus correrías por la ruta de El Cabo a Freetown y por el Indico. Además, en esas aguas, más al sur en este caso, estaba la vital ruta comercial del río de la Plata ofreciéndose tentadora a la codicia del buque alemán. Confirmando esta brillante deducción, el "Graf Spee" hundía en la mañana del 7 de diciembre de 1939 al carguero inglés "Streonshall", que conducía un cargamento de trigo de Rosario a Inglaterra.

Harwood, siguiendo sus deducciones, estableció que el "Graf Spee" podría hallarse cerca de Río de Janeiro el 12 de diciembre y próximo al río de La Plata al atardecer del mismo día. Y allí fué a esperarlo...

"ALGO RARO EN EL ESTOMAGO"

Tres eran los cruceros ingleses que iban a protagonizar la gran batalla: el "Ajax", el "Exeter" y el "Achilles", concentrados en la posición 32 grados sur y 47 grados oeste. El "Achilles" fué el que avistó primero al poderoso buque alemán. Su capitán escribiría más tarde: "Recuerdo haber experimentado una sensación bastante rara en el estómago cuando me di cuenta de que íbamos a entrar en acción y de que teníamos muy pocas posibilidades de salir con ventaja. Por suerte no tuvimos mucho tiempo para pensarlo". Por lo demás, allí estaba la última proclama del comodoro Harwood: "Inglaterra espera que cada hombre cumpla con su deber". Minutos después, el "Exeter" también avistó al enemigo. Las instrucciones que tenían eran las de quedar más o menos en la línea del "Ajax", pero sin formación de batalla, y moverse cuando disparara el "Graf Spee", aunque sin abusar demasiado de los cambios de dirección. Era el 13 de diciembre. En un instante, rompiendo el dramático silencio, llegó la orden de zafarrancho de combate.

A las 6.22 el "Achilles" recibe la orden de abrir el fuego. Un minuto después, los cañones del "Ajax" le acompañan y se entabla la batalla. En el libro de bitácora del "Graf Spee" este momento emocionante se resume así:

"Los cruceros livianos se adelantaron rápidamente de tal modo que a las 6.25 desde su posición relativa de 28 a 25 grados había peligro de ataques de torpedo. El capitán decidió cambiar lentamente su ruta hacia el norte. Al mismo tiempo ordenó un cambio de objetivo hacia el crucero liviano de la izquierda...

"A las 6.31, las baterías principales cambian nuevamente de objetivo hacia el "Exeter". Al mismo tiempo los cruceros livianos abrieron fuego contra el "Graf Spee" sin hacer impacto al principio.

"El "Exeter" se desvió hacia estribor siguiendo una ruta hacia el oeste, y el "Graf Spee" se desvió bruscamente hacia babor en un arco de 270 grados. Los cruceros livianos iban girando entonces lentamente hacia babor...

"Alrededor de las 6.34, el "Exeter" se alejó de pronto después de recibir fuertes impactos. Sólo la torre C seguía disparando y echando mucho humo y por momentos desaparecía de la vista.

"Los cruceros livianos iban a toda velocidad por nuestro lado derecho. Pudimos disparar contra ellos con la torre B y baterías secundarias en varias oportunidades, pero sólo por cortos períodos por el uso que hacían de humo y niebla..."

(Los cruceros ingleses, en verdad, hacían humo porque estaban ardiendo) .

ACOSANDO AL ENEMIGO

El "Graf Spee" comenzó a zigzaguear entonces para evitar las andanadas de sus enemigos mientras el avión del "Ajax" levantaba vuelo y el "Achules" coordinaba sus baterías con las del "Ajax". En ese momento, una salva de los cañones de 11 pulgadas del "Graf Spee" caía junto a la borda izquierda del "Achilles", provocando serios daños alrededor del puente de mando.

A las 7.7, cuando el "Exeter" sólo tenía una torre en acción, el "Graf Spee" se hallaba a casi nueve millas del "Ajax" y del "Achilles", zigzagueando constantemente y echando humo.

A esta altura del combate, el cañoneo de los tres buques británicos había mermado considerablemente, dañados como estaban el "Achilles" y el "Exeter", sin que el "Graf Spee" registrara daños serios. Esa fué la gran oportunidad que Hans Langsdorff, el capitán del buque alemán, desaprovechó lamentablemente, pues en lugar de acosar al enemigo dio un gran viraje hacia la izquierda, alejándose. Por su parte, Harwood decidió acortar la distancia, única forma de sacar provecho de sus cañones de 6 pulgadas... He aquí una parte del despacho del comodoro: "A las 7.16 el "Graf Spee" hizo un cambio violento de ruta hacia babor bajo cortina de humo, pero cuatro minutos más tarde volvió a aparecer al noroeste y abrió el fuego nuevamente sobre la primera división. El "Ajax" fué inmediatamente alcanzado tres veces por balas de 11 pulgadas a una distancia de 11.000 yardas, pero el armamento secundario del buque alemán disparaba deficientemente y parecía perderse constantemente entre el "Ajax" y el "Achilles".

Mientras el "Graf Spee" hacía esa repentina maniobra a babor, el comodoro Harwood sacó la inmediata conclusión de que se acercaba para rematar al "Exeter", que entonecs navegaba envuelto en humo a ocho millas al sur. Ordenó entonces al "Ajax" y al "Achilles" dar vuelta a estribor, de tal modo que sus cañones diesen sobre el enemigo. Su única posibilidad de salvar al "Exeter" era provocar al adversario para que éste disparara todas sus cargas contra los otros dos buques. Instantes después las andanadas de los dos cruceros ingleses daban en cubierta del "Graf Spee" incendiándole el avión. El "Graf Spee" mordió el anzuelo y viró sus cañones hacia el "Ajax" y el "Achilles". Una andanada del alemán estremeció al "Ajax", dándole en la popa e inutilizándole las torres X e Y.

A las 7.38, la distancia entre los dos cruceros ingleses y el alemán, era sólo de cuatro millas. El despacho del comodoro Harwood señala al respecto:

"...A eso de las 7.38, la distancia se hallaba reducida a 8.000 yardas. Fué cuando recibí un informe de que al "Ajax" le quedaba sólo un veinte por ciento de municiones y tres cañones en acción. En cuanto al cañoneo del "Graf Spee" seguía muy preciso y no parecía haber sufrido mucho daño. Por lo tanto, decidí terminar con la acción diurna para tratar de acercarnos nuevamente por la noche". En efecto, a las 7.40 el "Ajax" y el "Achilles" viraron hacia el oeste bajo la protección de una cortina de humo...

Justo en el momento de alejarse, el "Ajax" fué alcanzado de nuevo por una andanada de 11 pulgadas, que le partió en dos el mástil principal. .. Pero tampoco el "Graf Spee" había salido ileso de esta tercera fase de la batalla.

EL DRAMÁTICO EPILOGO

El "Graf Spee", maltrecho aunque manteniendo la peligrosidad de sus formidables baterías, se alejaba de la lucha, rumbo a Montevideo. De vez en cuando, los cruceros ingleses disparaban, en tanto se situaban de tal modo que al alemán no le restase otro recurso que buscar la rada. La última salva inglesa se disparó a las 0.50 del 14 de diciembre...

Lo posterior ya invade el campo de la diplomacia y culminó con el rasgo bien marino de Langsdorff al arrebatarse la vida después de ordenar el hundimiento de su barco.

El citado film inglés, producido y dirigido por Michael Powell y Emeric Pressburger, significó un enorme esfuerzo tanto en lo que se refiere a la recopilación de datos como a la tarea de encontrar barcos cuyas características se asemejaran a las de los que protagonizaron la épica batalla. El secretario de Marina de los Estados Unidos, por ejemplo, facilitó un crucero pesado.

Pero lo que indudablemente otorga interés a esta evocación cinematográfica de la gran batalla son las circunstancias de que la misma se libró en aguas del río de la Plata y de haber vivido los argentinos, durante mucho tiempo, el corolario de la acción bélica, traducido tanto en el suicidio del capitán Langsdorff (ocurrido en Buenos Aires) como en la internación en nuestro territorio de los marinos del "Graf Spee" que jamás habían soñado epilogar su carrera como tranquilos "turistas" en la Argentina.