El arma total de Obama para vencer a Romney: Un megacerebro informatico que controla a Facebook
Carlos Enrique Bayo
Público.es
Público.es
En "La Cueva", una sala secreta del cuartel general de campaña
demócrata en Chicago, se estableció la mayor maquinaria electoral cibernética
jamás construida en EEUU. El éxito de sus operaciones a través de las redes
sociales es innegable
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Imagen publicada por TIME de "La Cueva" del cuartel general de campaña de Obama en Chicago. DANIEL SHEA FOR TIME |
Durante dos años, un misterioso equipo de informáticos y
matemáticos se encerró en un recinto sin ventanas, aislado en un extremo del
ala norte del cuartel general electoral, en Chicago, del presidente
norteamericano. Sólo el jefe máximo de la campaña, Jim Messina, estaba al
corriente de lo que ocurría
bajo estricto secreto entre las cuatro paredes de aquella sala blindada, donde
una formidable maquinaria dirigida por el científico
jefe Rayid Ghani
funcionaba 24/7 (veinticuatro horas diarias, los siete
días de la semana) calculando sin cesar complejas ecuaciones. Regularmente, los
técnicos viajaban a Washington para abrir
sus portátiles y tablets en la Roosevelt Room de la Casa Blanca e informar de sus avances al propio
Obama y a un reducido grupo de sus más fieles colaboradores.
Cuando los periodistas trataban de
sonsacar al portavoz de la campaña, Ben LaBolt, sobre el significado de
aquellos impenetrables experimentos, con extraños nombres clave como Narwhal o Dreamcatcher,
que se desarrollaban en lo que acabó llamándose "La Cueva", él se
limitaba a bromear: "Son
nuestros códigos nucleares".
Tres días antes de las votaciones,
cuando todos los sondeos auguraban un empate absoluto entre los dos candidatos,
Obama padecía el índice de popularidad más bajo en campaña de cualquier
presidente desde 1980 (Carter, arrollado por Reagan 489 a 49) y la tasa de
desempleo permanecía más alta de lo que ningún inquilino de la Casa Blanca
había sido capaz de superar desde Reagan (en su reelección del 84), el máximo
estratega del líder demócrata, David Axelrod, reunió al gabinete presidencial
de crisis y sentenció: "Ahora,
lo único que tenemos que hacer es ejecutar"... y Chicago disparó el
arma electoral total.
En la noche del escrutinio, ni los
analistas más avezados, ni mucho menos los expertos reunidos en torno a Romney,
se explicaban cómo era posible que prácticamente todos los decisivos estados bisagra (menos Carolina del Norte) estuvieran
cayendo, uno tras otro, en el campo del presidente. Ohio, Virginia, New
Hampshire, Indiana, Colorado, Florida, Iowa... fueron decantándose por Obama, todos ellos por estrechísimos márgenes,
hasta que las cadenas de TV, empezando por la ultraderechista Fox, se rindieron
a la evidencia: el líder demócrata había vapuleado a su gran rival republicano,
al obtener una amplia mayoría en el colegio electoral pese a que su ventaja en
cada uno de esos disputados campos de batalla había sido minúscula.
Sólo un medio de comunicación, TIME, estaba al tanto de la táctica
secreta que definió esa victoria, y sus periodistas estaban juramentados a no
revelarla hasta que se proclamase un vencedor. Eso ocurrió a las 05.18 (hora de
España) del miércoles y poco después aparecía el artículo especial revelando las interioridades de "La Cueva".
Como lo definiría al día siguiente el Financial Times, se trataba de "la mayor maquina política
construida jamás en EEUU, con delegaciones establecidas durante más de un año
en los estados decisivos y apuntalada por
herramientas digitales pioneras". Lo que estaban haciendo
secretamente aquellos nerds en su cueva era convertir la
estrategia presidencial -hacer palanca sobre la nueva realidad demográfica de
EEUU- en un poderosísimo ariete informático capaz de manipular las redes
sociales en beneficio propio.
Primero, esos ciber-investigadores se
dedicaron durante 18
meses a unificar todas las bases de datos que emplearon los diversos equipos de
campaña de Obama para arrollar a McCain en su histórica victoria de 2008. De
ese primer esfuerzo titánico surgió una colosal database que combina todas las listas de
donantes, las recogidas por los encuestadores, las manejadas por los
voluntarios en cada uno de los estados y condados, las de los ficheros del
Partido Demócrata, las recopiladas en las redes sociales sobre los que
especifican sus preferencias políticas y, en la cúspide de esa gigantesca
pirámide de información, las de electores indecisos en cada uno de los swing States, los estados basculantes cuyos votos deciden quién será el
presidente. Así se construyó un megacerebro
artificial digno de Star Trek que cruza, compara, verifica y corrige
continuamente hasta el último detalle personal de cada potencial votante.
Después, ya armados con ese tremendo
arsenal de conocimiento, los técnicos dedicaron sus supercomputadoras a testear
los perfiles de decenas de millones de electores, con programas informáticos de
predicción de los diferentes estímulos que podrían impulsarles a apoyar a
Obama. Tres cuartas partes de los factores introducidos en los ordenadores eran
básicos: edad, sexo, raza, zona de residencia, nivel de ingreso, inclinaciones
políticas, historial de participación electoral... Pero todo ello se completó
con sus perfiles de
consumo, de aficiones, de preferencias, de círculo de amigos... y allí se descubrió la clave de la
victoria: Facebook.
El primer triunfo fue la recaudación. Jamás se había logrado sumar mil
millones de dólares en donaciones espontáneas de gente modesta, pero los
informáticos establecieron ese objetivo, por encima de las protestas de los
veteranos de campañas electorales, y "este verano, Internet hizo
explosión", explicó a Time uno de los geeks del
equipo, que no quiso ser identificado.
Gran parte del dinero recaudado llegó a
través de un intrincado proceso de mailing por correo electrónico, en el que cada día se probaba la eficacia
de docenas de mensajes distintos, combinando textos,
remitentes, encabezados, documentos adjuntos y muchos otros elementos capaces
de convencer a los destinatarios. Así se desarrolló el instrumento definitivo:
Quick Donate, una forma de donar pequeñas cantidades a la campaña de Obama sin
necesidad de introducir cada vez los datos personales y bancarios. Las
aportaciones de esos donantes se multiplicaron por cuatro de la noche a la
mañana.
La siguiente fase consistió en
redirigir esa maquinaria para obtener votos. El equipo de analítica estudió
cuatro flujos distintos de datos para construir un cuadro detallado de los
votantes en los siete estados donde Obama y Romney estaban totalmente
igualados. Sólo en Ohio, se
detectaron con absoluta precisión 29.000 electores indecisos,
que podían inclinar la balanza, y se lanzó sobre ellos todo el poderío del
megacerebro artificial, que iba estudiando a través de las redes sociales sus
reacciones frente a cada evento que alteraba los sondeos preelectorales,
identificando a los que cambiaban de opinión a partir del primer debate, que el
presidente perdió claramente. Al final, Obama ganó Ohio con el 50,1% de los
votos.
En octubre, la
división informática mecanizada de "La Cueva" se lanzó al
contraataque final. Cada noche se ejecutaban 66.000 simulaciones digitales
completas de la jornada electoral, y cada mañana las computadoras analizaban
ese material y establecían las prioridades para cada Estado en disputa. En las
últimas dos semanas se había logrado reclutar a millones de seguidores de Obama
que se habían
descargado voluntariamente una appque transmitía
automáticamente mensajes (elaborados
por sociólogos y psicólogos) animando a sus amigos y conocidos a registrarse
para votar, o a participar en un mitin de campaña, o a acudir a las urnas el
día de las elecciones, o... Pronto se supo, dentro de "La Cueva", que el 20% de los que recibían un mensaje vía Facebook
hacían exactamente lo que se les pedía, pues al fin y al cabo
era la recomendación de un amigo.
La técnica alcanzó grados de
sofisticación impensables. Por ejemplo, se descubrió que para ganar Florida era
necesario atraerse a las mujeres de
menos de 35 años del condado de Dade, se estudió su perfil y se
averiguó que la mayor parte son fans de unas determinadas series de televisión.
De inmediato, los espacios publicitarios de esos programas (como Sons of Anarchy o The Walking
Dead) se llenaron de mensajes de Obama diseñados para convencer a
las jóvenes del perfil buscado.
En agosto ya se había averiguado que
una gran parte de los votantes
indecisos participaban en la red social Reddit. En cuestión de
días, tanto los asesores de la Casa Blanca como el propio presidente se
registraron de pronto en esa red informativa y empezaron a responder las
preguntas y aclarar las inquietudes de los afiliados a Reddit.
No cabe duda de que las mujeres han
sido clave en la victoria de Obama, así que no está de más detallar una doble
maniobra envolvente que facilitó Facebook. Del estudio de los perfiles de las mujeres entre 40 y 49 años de la
Costa Oeste (un
grupo demográfico que se había identificado como crucial para el resultado) se
concluyó que lo que más deseaban era disfrutar de
una cena en Hollywood con George Clooney. Poco después, el
presidente accedía graciosamente a participar, en la meca del cine, en una
velada de campaña junto a ese actor de cine; acontecimiento para el que se hizo
un sorteo dirigido a esas votantes y que tuvo un éxito descomunal.
Por supuesto, los frikis de "La Cueva" se pusieron
febrilmente a averiguar quién podría tener un tirón similar entre las mujeres de la Costa Este. La respuesta:
Sarah Jessica Parker. Así que Obama acudió al mismísimo
apartamento del West Village de la actriz de Sexo en Nueva
York para un acto en
el que también se sorteó la participación de las afortunadas asistentes.
¿Cuál es el ganador de estas
elecciones? ¿Obama o Facebook?