jueves, 30 de marzo de 2017

“Esto termina cuando un martes el BCRA no pueda renovar Lebac”

 Ignacio Olivera Doll
El exsecretario de política económica del kirchnerismo, Roberto Feletti, advirtió que la tasa alta y el dólar bajo alientan la valorización financiera y la fuga de capitales.
Periodista: ¿Cómo ve la economía?

Roberto Feletti : Si bien es cierto que, según las cifras del INDEC, pareciera que la economía dejó de caer, lo que nosotros vemos este año es que, salvo los conductores de crecimiento original, como la energía, algo del sector agropecuario y algo de minería, que no representan más del 16% del PBI, hoy no hay crecimiento en términos productivos. No veo expansión del crecimiento. 

P.: Autos e inmuebles crecen bastante fuerte... ¿no?

R. F.: Sí, pero yo creo que eso es por imperio de las transferencias de ingresos que hubo y del blanqueo. Lo que hay es disolución de stocks. Pero la producción de autos no ha aumentado. Han aumentado, sí, las ventas. Y en inmuebles... el indicador de la construcción, del INDEC, cayó 12,8%. Y mirando los componentes de la demanda agregada, que son consumo, exportaciones e inversión, hay un freno al consumo y no hay una dinámica de demanda externa ni de inversiones. Entonces, si no se reactiva el consumo, difícilmente haya una fuerte expansión de la economía...

P.: El BCRA dice que bajar la inflación es lo más reactivante.

R. F.: Nunca ocurrió eso. Lo único que provocan las políticas ofertistas, en las cuales se baja la inflación sobre la base de sostener una política monetaria y fiscal dura, es una baja general de costos de la economía. Y evidentemente si hay sectores que pueden mantener sus ingresos frente a esta baja de costos, van a consumir más. Pero hoy vemos que los ingresos populares (salarios, jubilaciones y asistencia social) están destinando porciones crecientes a alimentos y a servicios públicos. 

P. : ¿La inflación no afecta más a los salarios bajos?

R. F.: Depende de la capacidad de negociación del ingreso que tenga la sociedad. En países como el nuestro hay bajo desempleo y alta capacidad de negociación. En los procesos de nuestro Gobierno la paritaria siempre fue por encima de cualquiera de las mediciones de inflación. Y eso se tradujo en expansión de consumo. 

P.: Ustedes tuvieron años en los que el salario privado y formal perdió contra la inflación. 

R. F. : El 2014. Sobre todo 2014.

P.: ¿Cómo se resuelve esto? 

R. F.: Igual, después se recompuso en 2015. Pasa que ahí tuvimos un problema, que se vio en el tercer mandato de Cristina, de sobreexpansión de la economía. En la medida en que vos expandís el consumo, la demanda de dólares aumenta. A partir de 2012 los estímulos a la demanda, monetarios y fiscales no producían la recuperación del consumo o de la expansión del producto porque chocaban contra la restricción externa. Eso es lo que provoca en enero de 2014 la tensión cambiaria y la devaluación. Y es el único año en que el salario no le ganó a la inflación. Ahí viene la tensión entre precios y salarios. 

P: ¿Cuánto cree que va a ser la inflación para este año?

R. F.: Por el impacto en tarifas y alimentos estimo que va a estar entre un 28 y un 30% anual...

P.: ¿Qué debería hacer el Gobierno para frenar la inflación?

R. F.: Regular los mercados de los productos esenciales y expandir la demanda, con un shock bien focalizado. Eso implica también administrar el comercio. Y el otro tema clave: financiar los proyectos de inversión que hay. Ahí, una autocrítica a nuestro Gobierno: no trabajamos en el financiamiento a la inversión. El grueso que tuvimos fue reinversión de utilidades.

P. : ¿Por qué a ustedes les costó tanto el tema cambiario?

R. F.: No nos costó. Nos negamos a hacer un ajuste de shock externo. La economía argentina en nuestro Gobierno se financió con dólares de la exportación. No salíamos a buscar financiamiento. A partir de 2012 tuvimos una caída del nivel de exportaciones: de u$s83.000 a u$s57.000 M en 2015.

P: Se fueron casi sin reservas líquidas en el Central...

R. F: No, nos fuimos con u$s25.000 M. ¿Líquidas? Eso es un invento. ¿Cuántas hay hoy líquidas? Lo que se computa son las reservas. Digo que a nosotros nos bajaron las exportaciones: por caída de precios de productos primarios y, en bienes industriales, por la caída de demanda de Brasil, que afectó a todo Sudamérica. Cuando las exportaciones dejaron de financiar el crecimiento se produjo un estrangulamiento de dólares para atesoramiento, pero no para que la economía funcione.

P: Había trabas a la compra de dólares para importar...

R. F.:Regulábamos el mercado de importaciones. Obvio: nos negamos siempre a abrir las importaciones . Ningún país hace eso.

P.: ¿No era por lo cambiario? 

R. F.: No, no... era administración de comercio. El tema cambiario era solamente que no se podía atesorar, que es lo que hoy libremente se hace. El problema es que el Estado se va a quedar con la deuda y los que compraron los dólares se van a quedar con los dólares. Vas rumbo a una crisis externa, como ocurrió en el 81-82.

P.: ¿Por qué antes no le prestaban dólares al país y ahora sí?

R.F.: Nos prestaban dólares...

P.: A una tasa muy alta.

R.F.: La misma que ahora paga este Gobierno. Hubiera sido raro que no le prestaran a un país que esté desendeudado.

P.: En 2015, Kicillof emitió al 9,6%. Ahora prestan a menos del 7%. ¿Por qué se endeudaban a una tasa más alta que ahora?

R. F.: No nos endeudábamos. El mundo no nos prestaba porque nosotros no hacíamos road show para buscar dólares. La política no fue endeudar al país. Hoy, uno de los graves problemas del Gobierno es que el abultamiento de dólares no se tradujo en una expansión de actividad interna. Endeudándose no resolvió el estrangulamiento interno que tenía la Argentina, en términos de inversión. Lo que hizo fue financiar la salida de capitales.

P.: ¿Preocupa el dólar bajo?

R.F.: Me parece que favorece una valorización financiera en dólares muy negativa contra el país, cuyas consecuencias hemos visto en el pasado. Cuando el dólar se aprecia y la tasa de interés interna facilita una acumulación de dólares en el sistema financiero, eso lleva en algún momento a una tensión cambiaria muy grande.

P.: A ustedes les pasó. Tuvieron siempre corrida cambiaria.

R. F.: Pero la controlamos por la vía de regulación, no por ajustar internamente al país. Podés resolver el problema de la falta de dólares administrando el comercio y restringiendo la demanda para atesoramiento. Esto termina mal. 

P.: ¿Cuándo y cómo termina?

R.F.: ¿Cómo? No sé. ¿Cuándo? Cuando el BCRA no pueda renovar el stock de Lebac un martes.

P.: ¿Eso va a pasar? 

R.F.: Y... puede pasar. A lo mejor no pasa nunca. Pero puede pasar.

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