El origen histórico de la expresión "quemar las naves"
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Hay quien atribuye el nacimiento de esta frase a una maniobra militar de Hernán Cortés (siglo XVI), pero el primero en probar suerte con este método fue Alejandro Magno (siglo IV a.C.)
Muchas de las expresiones que utilizamos en castellano tienen un origen
de lo más llamativo. Algunas nacieron como consecuencia de la tradición
oral (como la expresión «hacer el indio»). Y otras como
consecuencia de determinados acontecimientos históricos que
marcaron un antes y un después en la forma de entender la vida, la guerra o las
relaciones personales.
Al contrario que la
expresión «hacer el indio», la frase «quemar las naves» mantiene
su sentido original desde su incorporación al lenguaje coloquial. Tanto hoy
como hace 2.000 años, «quemar las naves» ha sido sinónimo de
lanzarse a por un objetivo a la desesperada, renunciando a la posibilidad de
dar marcha atrás ante un eventual fracaso.
Dos versiones
Hay una versión que
atribuye el nacimiento de esta expresión a los tiempos de Hernán Cortes y
la conquista de México (1521). Cuentan que durante esta operación se
produjo un motín y que el caudillo, tras el correspondiente consejo de
guerra, mandó hundir (que no quemar) la mayor parte de sus
barcos. Todo para que nadie tuviera la tentación de recular por la dificultad
de la misión.
Sin embargo, la
versión más consistente sobre el nacimiento de la expresión «quemar las naves»
tiene su origen mucho antes. Concretamente en el siglo III antes de Cristo, tal
y como refleja Manuel Campuzano en su libro «Alejandro Magno. La
excelencia desde el liderazgo»(Visión). Al parecer fue el rey
de Macedonia quien dio vida a esta expresión a partir de una maniobra militar.
Cuenta Manuel Campuzano en su libro que, al llegar a la costa Fenicia,
Alejandro Magno observó que sus enemigos le triplicaban en número y que su tropa
se veía derrotada antes de pisar el campo de batalla.
«Cuando regresemos, lo haremos en los
barcos del enemigo»
Alejandro Magno
desembarcó e inmediatamente mandó quemar todas las naves. Cuenta Campuzano que
mientras su flota ardía, el líder macedonio «reunió a sus hombres y les
dijo: Observad cómo se queman los barcos... Esa es la única razón por
la que debemos vencer, ya que si no ganamos, no podremos volver a nuestros
hogares y ninguno de nosotros podrá reunirse con su familia nuevamente, ni
podrá abandonar esta tierra que hoy despreciamos. Debemos salir victoriosos en
esta batalla, ya que solo hay un camino de vuelta y es por el mar. “Caballeros,
cuando regresemos a casa lo haremos de la única forma posible, en los barcos de
nuestros enemigos”».
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