La caza del Führer: cómo trataron de matar a Adolf Hitler
Por Sputnik

publicado el 20 de julio de 2019
El 20 de julio del año 1944, los
seguidores de la Resistencia alemana al nazismo intentaron liquidar al líder
nazi Adolf Hitler. Sin embargo, este atentado como muchos otros, fracasó debido
a ciertas circunstancias.
Desde el inicio de la Segunda Guerra
Mundial distintas personas intentaron matar a Adolf Hitler. En total, el líder
nazi logró sobrevivir a más de cuarenta atentados. Repasamos los que
estuvieron más cerca del objetivo.
La operación Valquiria y la conspiración de los militares
Un golpe de estado antifascista fue planeado en el año 1938. Distintos militares querían rechazar la política exterior agresiva que fue aplicada por la Alemania nazi y prevenir la futura guerra dado que consideraban que el país no estaba preparado para ella. Su descontento repercutió en una serie de atentados infructuosos que fueron realizados posteriormente.
La operación Valquiria y la conspiración de los militares
Un golpe de estado antifascista fue planeado en el año 1938. Distintos militares querían rechazar la política exterior agresiva que fue aplicada por la Alemania nazi y prevenir la futura guerra dado que consideraban que el país no estaba preparado para ella. Su descontento repercutió en una serie de atentados infructuosos que fueron realizados posteriormente.
El
13 de marzo del 1943, cuando Hitler arribó en la ciudad rusa de Smolensk, el
coronel Henning von Tresckow y su ayudante colocaron una bomba en el avión del
Führer que finalmente no llegó a explotar. Una semana después el coronel RudolfChristoph von Gersdorff quiso hacerse explotar junto con Hitler en una
exposición de trofeos de equipos soviéticos que se celebró en Berlín. Sin
embargo, el líder nazi abandonó la exhibición antes del tiempo esperado y los
organizadores tuvieron que cancelar la operación.
El
20 de julio del 1944 el teniente coronel Claus von Stauffenberg realizó un
atentado que fue denominado la Operación Valquiria. Este mismo día el militar
acudió a dos conferencias con una bomba escondida en su maletín. Tras colocar
la munición a pocos metros de Hitler, el militar se retiró de la sala. El
Führer logró sobrevivir por azar a aquella explosión que mató a cuatro
oficiales. El mismo líder recibió numerosas heridas, quemaduras y lesiones de
tímpanos, su mano derecha quedó temporalmente paralizada.
Después
de este atentado los militares que apoyaban a Hitler organizaron una cacería de
los conspiradores. Casi todos los participantes de la Operación Valquiria
fueron ejecutados.
Una explosión en una cervecería
El
miembro del movimiento antifascista Johann Georg Elser llegó a la conclusión de
que los nazis involucrarían a Alemania en una gran guerra tras su llegada al
poder y se fijó el objetivo de matar a Hitler.
En
agosto del 1939 Elser arribó a la ciudad alemana de Múnich y estudió
minuciosamente los lugares que Hitler solía frecuentar. Para realizar su
atentado el carpintero eligió la cervecería Bürgerbräukeller donde el líder
nazi tendría que pronunciar un discurso frente a los veteranos del Partido
Nacional Socialista Obrero Alemán durante la celebración del aniversario del
Putsch de Múnich.
En
la noche del 7 al 8 de noviembre del año 1939 Elser colocó una bomba de
relojería en una columna que había en el local. Sin embargo, su atentado
fracasó: el discurso de Hitler que solía durar una hora y media o dos horas
terminó una hora después de su inicio. Por ello, el Führer abandonó
Bürgerbräukeller siete minutos antes de que estallara la bomba que mató a ocho
personas y dejó más de 60 heridos. Elser fue arrestado la misma noche en la
frontera con Suiza y ejecutado en abril del 1945.
La operación Foxley
Los
servicios de inteligencia extranjeros también abrigaban planes para matar
a Hitler. En particular, la Dirección de
Operaciones Especiales del Reino Unido elaboró en el 1944 la operación Foxley.
Un
alemán que era el ex guardaespaldas de Hitler y que fue tomado como rehén por
los británicos en Normandía reveló que a Hitler le gustaba pasear sin
guardaespaldas cerca del bosque cuando se hospedaba en la residencia de
Berghof.
Como
resultado fue elaborado un plan que preveía que varios agentes británicos
deberían ponerse el uniforme alemán y desembarcar con paracaídas en los
alrededores de la residencia para matar al líder nazi durante uno de sus
paseos.
Este
plan fue presentado para su aprobación en el noviembre del 1944. Sin embargo,
el vicejefe del departamento alemán de la Dirección de Operaciones Especiales
del Reino Unido, Ronald Thornely, insistió en abandonar esta idea por una serie
de razones:
- Hitler no era considerado un buen estratega y su muerte no beneficiaba a nadie.
- El asesinato del líder nazi podría convertirle en un mártir y elevar el espíritu combativo del Ejército alemán.
- La derrota de Alemania en la Segunda Guerra Mundial era cuestión de tiempo.
Fuente: mundo.sputniknews.com