El conflicto en Ceamse y el lobby contra el reciclado

Alejandro Bercovich
Diario BAE
El negocio detrás del
conflicto en Ceamse es multimillonario y aparece cruzado por lobbies
empresariales de distinto tipo. Pero el eslabón de los cartoneros y
recicladores, donde se desencadenó la protesta que dejó sin recolección a
Buenos Aires durante tres días, es el más desprotegido históricamente por las
autoridades.
Y paradójicamente, potenciar su actividad podría ahorrarle al
fisco de la Ciudad
unos u$s5 millones mensuales.
El
dato surge de informes de la
Legislatura porteña y la Facultad de Ingeniería de la UBA. Allí consta que la Ciudad genera a diario
6.300 toneladas de basura. Y que con el correr de los años, pese a que su
población disminuyó, la cantidad de residuos sólidos que envía a enterrar a
Ceamse se mantuvo en ascenso y con una creciente participación de materiales
que podrían ser reciclados y no lo son.
En 1972 cada porteño generaba en promedio 693 gramos de basura por
día. En 2001 la cifra saltó a 883 gramos y en 2007 ya había sobrepasado el
kilo diario. Luego descendió levemente. Lo que cambió mucho es su composición:
mientras en el ’72 el 64% de la basura enterrada eran desperdicios
alimenticios, en 2005 la proporción había caído a 35 por ciento. En paralelo, aumentó
de 2% a 20% el peso de los plásticos, mientras que “papel y cartón” se mantuvo
siempre cerca del 20 por ciento.
Según
los datos de Ceamse y de Ingeniería, los cartoneros reciclan cerca del 10% de
los residuos sólidos que tira a diario la Ciudad. Esas 630
toneladas de papel y cartón se venden a razón de 40 centavos el kilo. Los
recicladores organizados en cooperativas logran precios algo mejores, de hasta
65 centavos por kilo, pero siguen obteniendo sólo migajas de un negocio que
termina luego en la exportación de papel a manos de grandes holdings.
Por
la composición actual de la basura, los especialistas sostienen que se podría
reciclar hasta un 40% de los residuos que se entierran. Como la Ciudad paga u$s70 por cada
tonelada que envía al relleno sanitario de José León Suárez luego del aumento
del 35% que pactó este año con la provincia, el reciclado ahorraría casi
u$s200.000 diarios, o unos 5 millones mensuales. A eso habría que agregar los
ingresos adicionales que generaría la reutilización de los materiales.
¿Quiénes se oponen? Por un lado, los grandes generadores (fundamentalmente
hoteles, restaurantes y grandes superficies comerciales) que se niegan a pagar
impuestos adicionales por las 2.000 toneladas diarias de residuos que vuelcan a
la vía pública. Por otro, las empresas de recolección, que facturarían menos y
deberían contratar más gente si se reciclara.
En
la Legislatura ,
varias bancadas ya presentaron proyectos para hacer cumplir la Ley de Basura Cero e
incrementar el reciclado. “Queremos que los grandes generadores se hagan cargo
de la basura que producen. Y estamos trabajando para potenciar lo que hacen los
recuperadores”, opinó Claudia Neira, diputada porteña de Buenos Aires para
Todos (BApT) y autora de varios informes sobre el tema.
Voceros de las cooperativas de recicladores dijeron a BAE que su intención es
simplemente “ser reconocidos como trabajadores”. Los que se desempeñan en el
propio predio de Ceamse, que comandaron el bloqueo de esta semana, cobran unos
$1.300 mensuales por los productos que separan de la basura a enterrar y que
les permiten vender. Al margen de lo magro de esos ingresos, se desempeñan sin
ropa adecuada ni los beneficios laborales que corresponden a cualquier otro
empleado.
Macri se prepara para afrontar una doble derrota política
Gabriela Vulcano
Lo que parecía una
simple disputa verbal con el Gobierno nacional y el bonaerense se transformó en
menos de una semana en una amenaza real para la administración de Mauricio
Macri. El traspaso del subterráneo y la reducción de la cantidad de basura que la Ciudad envía al Ceamse son
las dos cuestiones que hoy desvelan al líder de PRO. En un encuentro que duró
casi toda la jornada de ayer y con la asistencia de todo su Gabinete, analizó
el escenario actual y los posibles pasos a seguir en caso de que se profundice
la pelea con el kirchnerismo.
Aunque
el gobierno de Daniel Scioli fue el encargado de reclamar a Macri que reduzca
el envío de residuos a los basurales del conurbano bonaerense, en Bolívar 1
apuntan a la Casa Rosada :
“Es una orden de la Nación
y Scioli la ejecuta”. Meses atrás, fuentes provinciales y del Poder Ejecutivo
nacional adelantaron a BAE las sospechas que hoy circulan dentro del macrismo,
pese a que algunos funcionarios porteños piensan que el reciente pedido para
que la Ciudad
disminuya de 7.000 a
3.500 las toneladas diarias de basura que manda al Ceamse responde al enojo del
mandatario bonaerense por las críticas que en los últimos días recibió de
varios macristas.
Milagro. Desde el Gobierno porteño explican que “es imposible cumplir
la meta dispuesta por Scioli en 30 días”. Así lo explicó el ministro de
Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli: “Haría falta un milagro para que en
un mes pueda ocurrir lo que están pidiendo, es muy poco tiempo”.
Lo
cierto es que la Ciudad
viene incumpliendo los plazos dispuestos por la Ley de Basura Cero, que establece la reducción
progresiva de la cantidad de residuos destinados a rellenos sanitarios hasta
llegar a su eliminación total.
Más
allá de las explicaciones públicas de Santilli, Macri llevó el tema a la
reunión de Gabinete, que se extendió desde la mañana hasta la tarde. Aunque la
resolución no será inmediata, el alcalde sabe que el Ejecutivo nacional, en
consecuencia el provincial, no cesará de reclamar que cumpla con lo que dicta
la ley. No hacerlo podría traerle más de un dolor de cabeza en una cuestión que
ya viene difícil tras los últimos conflictos con los trabajadores del Ceamse.
Macri
también puso sobre la mesa la transferencia del subte. Si bien desde PRO
señalan que “sin los recursos, no hay traspaso”, temen que la empresa Metrovías
abandone la concesión o que la
Nación rescinda el contrato. En cualquiera de los dos casos, la Ciudad tendría que hacerse
cargo inmediatamente del servicio. Descontando la cuestión de los recursos, las
mayores preocupaciones del Gobierno porteño están vinculadas a quién llevará la
gestión operativa, los potenciales conflictos con los trabajadores y conseguir
garantizar la seguridad.