Entrevista a Salih Muslim Muhammad, Presidente del Partido de la Unión Democrática-PYD

Karlos Zurutuza
Gara

Salih Muslim Muhammad (Kobani, Alepo, 1951) es la cara más conocida de los más de dos millones de kurdos que viven en Siria. Tras estudiar Química en Estambul, Muslim trabajó como ingeniero en Arabia Saudí antes de regresar a Siria en 1990. En 2010 se convirtió en presidente del Partido Unión y Democracia (PYD) la fuerza principal que representa a los kurdos de Siria.
El dirigente del partido kurdo más influyente de Siria analiza para GARA el papel de su formación en el conflicto del país, la relación con los rebeldes alzados en armas contra Damasco y, sobre todo, el futuro inmediato de su pueblo bajo la «espada de Damocles» turca.
Responde a nuestras preguntas por teléfono desde Bélgica, primer país en una gira europea que busca difundir su mensaje y recabar apoyos en uno de los momentos más críticos para su pueblo y, muy probablemente, para el de todo Oriente Medio.

-A principios de este mes se han producido numerosos incidentes en la frontera entre Kurdistán Norte (bajo control turco) y Kurdistán Oeste (bajo control Sirio). ¿Están ustedes perdiendo el control de una región que, de momento, parecía haber esquivado la destrucción que asola al resto del país?
-Turquía se echó las manos a la cabeza por la muerte de cinco civiles, probablemente kurdos, mientras dispara a nuestra gente desde su frontera y bombardea aldeas de pastores en Kurdistán Sur (norte de Irak). Esto corrobora que, sean de dónde sean, los kurdos constituyen un enemigo del Estado turco.

-Numerosos rumores apuntan a que la relativa calma en las localidades bajo su control obedece a una supuesta tregua entre ustedes y Damasco ¿Es esto cierto?
-Dichos rumores no son más que propaganda turca para vincularnos con el Gobierno de Bashar al-Assad y crear división entre nosotros y la revolución, de la que hemos formado parte desde el principio. No estamos atacando oficinas gubernamentales porque queremos establecer diferencias entre el Estado y el régimen, ya que son cosas distintas. Los kurdos de Siria apostamos por una revolución pacífica que trajera paz y democracia a todo el país para lo que usamos tácticas que no son las del ELS. Sabíamos que Al-Assad no caería en tan sólo dos meses, así que organizamos a nuestro pueblo en comités de defensa civil hace mucho tiempo, desde el inicio de las revueltas. Le diré que ya contábamos con algunos puestos de control hace más de un año y el Gobierno simplemente no podía hacer nada al respecto.

-¿Es esa la causa de la práctica ausencia de enfrentamientos en su región?
-Lo cierto es que, muy probablemente, la nuestra sea la única región del país donde se sigue respetando la voluntad de los sirios al margen de injerencias extranjeras. Desgraciadamente, fue el régimen de Damasco el que arrastró las protestas hacia un conflicto armado dada su fortaleza militar, muy superior a la de los revolucionarios. En cualquier caso, Damasco es plenamente consciente de que solo reivindicamos nuestros derechos constitucionales y no tiene miedo de nosotros.

-Sin embargo, el pasado 30 de setiembre un coche bomba estalló en Qamishli junto a un edificio de la inteligencia Siria. ¿Cómo lo interpreta?
-Se trató de un ataque que reivindicó el ELS, muy probablemente por alguna célula de Al Qaeda por el modus operandi, o por elementos bajo control de Ankara. Turquía hará todo lo que esté en su mano por desestabilizar la zona. El control en Qamishli es mixto: partes de la ciudad están bajo control de Damasco mientras que otras bajo el nuestro, lo que hace que la situación sea muy volátil.

-¿Mantienen ustedes contactos con el ELS?
-Es imprescindible. Coordinamos nuestros movimientos para no luchar entre nosotros. Hemos llegado con ellos a un entendimiento para permitir el acceso mutuo en nuestros respectivos puestos de control en áreas como Kobani, Qamishli y Afrin.

-Los actuales niveles de violencia sectaria hacen que Siria empiece a parecerse peligrosamente al Irak de después de 2006. ¿Está de acuerdo?
-El riesgo de ser arrastrado a un conflicto sectario es indudablemente muy alto. En realidad, la situación está inexorablemente girando hacia ese camino pero, como ya le he dicho, eso no es algo que los sirios hayamos elegido. Sabemos que tenemos que luchar por nuestros derechos y no dejar que nadie «secuestre» nuestra revolución, como ya ha sucedido en otros países árabes. Sin ir más lejos, Alepo está abarrotado de grupos armados, muchos de ellos extranjeros. ¿Qué están haciendo allí? Nosotros jamás permitiríamos que Al Qaeda o cualquier otro grupo de esa naturaleza operase en nuestra región.

-Sin embargo, varias fuentes apuntan a que las aldeas árabes del noreste sirio han sido armadas por Damasco. ¿Es eso cierto?
-Somos conscientes de que el gobierno les ha entregado las armas pero no vamos a luchar contra ellos, siempre y cuando no nos ataquen. Tenemos que evitar una confrontación arabo-kurda por todos los medios. Deseamos vivir como vecinos por lo que estamos siendo muy cuidadosos y evitar todo enfrentamiento entre nosotros.

-Ha habido numerosas denuncias en torno a supuestos abusos cometidos por patrullas de combatientes kurdos o en puestos de control ¿Tiene algo que decir al respecto?
-En primer lugar deseo dejar muy claro que el PYD es sólo una organización política. Dicho esto, somos conscientes de que se han cometido muchos errores, principalmente porque este escenario es completamente inédito para nosotros. Hemos sufrido casi cinco décadas de brutal represión a manos del partido Baath y carecemos de la experiencia necesaria para hacer funcionar las cosas desde el principio. Aunque no es menos cierto que no todo el mundo está de acuerdo con el PYD por lo que algunos se esforzarán al máximo para darnos mala prensa.

-Hoy existen más de 15 partidos políticos kurdos en Siria. ¿Está su gente tan dividida como sugiere esta cifra?
-Junto con el PYD, todos están bajo el paraguas del Comité Supremo Kurdo -órgano aglutinante en la región constituido el pasado mes de julio-. La mayoría de nosotros coincidimos en los puntos esenciales, los que giran en torno a la consecución de nuestros derechos democráticos. Por otra parte, contamos con el apoyo moral del resto de los kurdos en Turquía, Irak, Irán y la diáspora. Todos tratan de ayudarnos porque son conscientes de que aquí se juega mucho más que el futuro de los kurdos de Siria. Saben que si conseguimos finalmente nuestros derechos democráticos, será un gran paso para todos los kurdos, e incluso para Oriente Medio en su conjunto.

-Además de los árabes suníes hay también un número muy significativo de cristianos en la zona bajo su control. Algunos de ellos han mostrado su desacuerdo con el recientemente implantado control kurdo en la región.
-Por lo que yo sé, las relaciones entre kurdos y cristianos siguen siendo satisfactorias para todos. Sin ir más lejos, me he reunido con ellos en varias ocasiones para decirles que deben protegerse y que, si no pueden, lo haremos nosotros. Incluso los árabes empiezan a acercarse a los recientemente inaugurados centros de mediación en localidades como Derik, donde piden ayuda para resolver sus problemas. Hemos vivido juntos durante siglos y así deseamos seguir de cara al futuro.

-El Gobierno de Turquía ha mostrado su preocupación ante la práctica hegemonía del PYD en la región, al que acusa de ser una «franquicia» del PKK en Siria.
-Turquía está tratando de convencer al resto del mundo de que somos terroristas simplemente porque tienen miedo de que consigamos finalmente nuestros derechos. Somos un partido político sirio sin relación orgánica alguna con el PKK. Ni siquiera tenemos fuerzas armadas, esos comités son únicamente para la protección civil y sus integrantes trajeron sus armas de sus casas, algo muy habitual en Siria. Quiero recordar que hemos sido uno de los movimientos que establecieron e integraron la oposición Siria desde el principio, por lo que Turquía no debe interferir en asuntos que conciernen únicamente a los sirios.

-Analistas apuntan a que Ankara teme un futuro Estado federal sirio con una región autónoma kurda similar a la de la vecina Irak. ¿Son ustedes partidarios de dicha opción?
-Nuestras reivindicaciones son mucho más humildes. Luchamos por la autodeterminación democrática sin dibujar fronteras de ningún tipo. Kurdos, árabes, cristianos, drusos... todos los pueblos debemos vivir juntos. Queremos ser reconocidos por la Constitución sin romper las fronteras de Siria. Apostamos por organizaciones civiles donde nuestra gente se sienta representada. No se trata del modelo autonómico clásico, lo llamamos «democracia radical», un sistema que no solo acepta la diferencia y la disidencia sino que se nutre de ellas, y en el que el pueblo puede tomar sus propias decisiones y ejecutarlas inmediatamente. A largo plazo, nuestro objetivo sería una confederación de los pueblos para todo Oriente Medio. Estamos hablando de algo que podría ocurrir dentro de 50 años.

-¿Que opina de la tesis de que Ankara buscaría controlar Kurdistán Occidental a través de Massud Barzani, presidente de la Región Autónoma Kurda de Irak?
-Imposible. Barzani ha apostado por la unión de los kurdos de Siria impulsando el Comité Supremo Kurdo. Si bien Ankara tiene una estrecha relación comercial con él, a los turcos no les gusta Barzani.

-Lo cierto es que el PKK ha filtrado un documento que recoge una reunión supuestamente celebrada el 2 de octubre entre representantes israelíes y turcos junto con miembros del PDK y PUK (los dos principales partidos políticos de la Región Autónoma Kurda de Irak). Se habla de una «megaconspiración» contra ustedes.
-Nos hemos enterado de la existencia de dicho documento por la prensa y esperamos una clarificación del Gobierno Regional Kurdo de Irak en breve.

-¿Temen ustedes un escenario post Assad en una Siria gobernada por los árabes suníes?
-El ELS no es una entidad homogénea. Tenemos muy buena relación con varias facciones pero, evidentemente, ninguna con los yijadistas internacionales o con aquellos que reciben órdenes directas desde Ankara. Dichos elementos no son solo rechazados por los kurdos sino que ni siquiera la mayoría de los árabes suníes los quieren en el país. Estamos con la revolución sin ningún tipo de ambages, pero para conseguir la Siria que nosotros queremos, y no la que agentes extranjeros desean imponernos.

-¿Por qué ha fracasado la mediación en Siria?
-Básicamente porque no se ha permitido que sean los propios sirios los que decidan su futuro. El de Al Assad es un régimen sanguinario pero, aún hoy, estoy convencido de que los sirios todavía seríamos capaces de encontrar una salida entre todos de no ser por la constante injerencia de las fuerzas extranjeras. Desgraciadamente, el Gobierno recibe apoyo y armas desde Irán y Rusia, mientras que el ESL está siendo apoyado por Arabia Saudí, Qatar, Turquía... El plan de Kofi Annan podría haber funcionado, pero ni el régimen ni los actores extranjeros querían que se desarrollase. Incluso China y Rusia estaban dispuestas a pedir al régimen un alto el fuego en el plan propuesto en Ginebra en junio... Así las cosas, debemos estar preparados para protegernos en cualquier escenario posible, sea bajo el régimen actual, bajo el de la oposición árabe suní... incluso ante un eventual caso de una operación militar turca en nuestra región.