Pierre Charasse La Jornada El 2 de abril se concluyó en Nueva York la negociación del Tratado sobre el Comercio de las Armas. Se celebró con bombos y platillos la conclusión de esta negociación que duró siete años, a pesar de que no se aprobó por consenso (es decir, por unanimidad de los miembros de Naciones Unidas) sino por 154 votos a favor, tres en contra (Siria, Corea del Norte, Irán) y 23 abstenciones (entre los cuales estuvieron Rusia, China, India, Egipto, Bolivia y Cuba). La conclusión de este tratado fue posible gracias al cambio de posición de Estados Unidos en 2009: consideró que era mejor ser parte de un tratado cuyo contenido no afecta su posición de primer productor y exportador de armas del mundo que ser el malo de la película paralizando cualquier avance sobre el control del comercio de armas. Y les permite también estigmatizar a países como Irán, Venezuela o Cuba, que tienen serias y fundadas objeciones. Este tratado es de una ambición de...