Por José Luis Gómez-Martínez* El pensamiento iberoamericano, desde la época colonial, se caracteriza por manifestarse en dos direcciones precisas que le proporcionan un tono peculiar: A) Se pretende, por una parte, que Iberoamérica, en lo cultural, sea extensión de Europa. B) Por otra parte, existe toda una línea de pensamiento original que formula y proyecta su independencia cultural. Si esta segunda dirección queda caracterizada en el siglo XIX a través del pensamiento de Bolívar, Bello y Martí entre otros, la primera tuvo su representante más destacado en la persona y obra de Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888). Y aunque desde la perspectiva del siglo XX consideramos también el pensamiento de Bolívar, Bello y Martí como la aportación iberoamericana más significativa en la todavía inconclusa lucha en pro de una independencia cultural, la realidad histórica del siglo XIX siguió, sin embargo, una trayectoria muy distinta. Fue precisamente la postura desarraigada de pensador...