Por Higinio Polo para El viejo topo (Cuba) publicado en octubre de 2016 Han pasado cuarenta años desde el final de la guerra de Vietnam, que arrasó también Laos y Camboya, pero los laosianos saben que la muerte puede esperar agazapada en cualquier sendero del país, en un arrozal, en la ribera de un río, o en esas verdes colinas que guarda el corazón de Asia. La guerra aérea sobre Laos fue la más prolongada de toda la historia de la humanidad: Estados Unidos lanzó más bombas sobre el país que todas las que arrojó sobre Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial. Los norteamericanos tienen mucha experiencia para bombardear países. Aquí, Estados Unidos jamás construyó un puente sobre el Mekong, pero dejó millones de bombas sin estallar, y el bucólico paisaje, las colinas verdes y onduladas donde, a veces, un campesino se detiene a mirar el cielo, esconden el horror de la guerra, el fragor de los bombarderos norteamericanos, porque estaban decididos a borrar de la faz de la tier...