Por Jorge Abelardo Ramos** Los exégetas de Rivadavia han consagrado muchas vigilias a estudiar la Ley de Enfiteusis, que probaría el carácter visionario del reformador. Habríase propuesto don Bernardino echar las bases jurídicas de la distribución racional de la tierra, con el propósito de poblar la campaña de una manera capitalista y asegurar un régimen agrario burgués, es decir moderno. La enfiteusis daba al Estado el dominio de la tierra no escriturada, vale decir, la mayor parte del campo argentino, pues las comunidades indígenas, los labradores y los gauchos nómades no requerían para el usufructo de la tierra sino la posesión virtual. Los fines teóricos de la Ley se disolvieron en las manos rapaces de los especuladores, terratenientes y ganaderos, únicos usufructuarios de la supuesta utopía rivadaviana. Fueron los Anchorena, Lezica, Díaz Vélez, Viamonte, los más grandes enfiteutas.