Salvador López Arnal No es una necrológica; no tengo suficiente serenidad para escribirla en estos momentos. Es una mala, una muy dolorosa noticia que nunca hubiera deseado escribir: Francisco Fernández Buey, amigo, compañero, profesor, maestro de muchos y muchas de nosotros y nosotras, ha fallecido hace apenas dos horas, en la tarde de este sábado 25 de agosto. Como todos los grandes, no es posible decir nada justo de él en 30, 40 o en 200 líneas. ¿Quién fue, qué fue Francisco Fernández Buey? Entre mil cosas más, una gran, una excelente persona (machadianamente dicho: una buena persona); un filósofo como pocos lo han sido, desde su privilegiado cerebro, su hermosa voz y sus manos hasta su alma más profunda; un profesor inolvidable; un Maestro de estudiantes y ciudadanos; un ecologista antinuclear; un amigo del alma como hemos dicho en tantas ocasiones; uno de los imprescindibles (no es cortesía ni la exageración a él debida); un comunista democrático, un enorme gramsciano comprome...