Lidia Falcón* ( Público ) Publicado el 5 de agosto de 2016 Quizá no hubiera vuelto a escribir en estos días sobre el Golpe de Estado militar del 18 de julio y los acontecimientos que le siguieron, sino hubiese tropezado, para mi desgracia, y la de los demás lectores del artículo, con una columna de Fernando Sánchez Dragó en El Mundo, sobre la Memoria Histórica. Esa pieza constituye el ejemplo perfecto del periodismo falsario y amarillista. Haciendo honor a su travestismo franquista, se dedica a burlarse e insultar a las personas que estamos intentando que se publique la verdad sobre los crímenes de la dictadura, hasta el punto de atreverse a afirmar que José Antonio Primo de Rivera tiene que estar en el memorial de víctimas puesto que lo fue del gobierno republicano.