Jeremy Scahill Si bien gran parte de la atención de los medios de comunicación sobre el l'affaire Petraeus se ha centrado en la relación sexual del director de la CIA con su biógrafa, Paula Broadwell, el escándalo pone al descubierto otra relación mucho más importante: la que existe entre la CIA y los jefes militares del Estado Mayor de Operaciones Especiales Conjuntas (JSOC). Una guerra entre bambalinas desde los atentados del 9/11, en la que ambas instituciones gubernamentales luchan por el control de las guerras contra el “terrorismo”, cada vez más globales, en las que están comprometidos los Estados Unidos. Una guerra interna de feudos que el JSOC en gran medida va ganando. Petraeus, un jugador clave en esta lucha por el poder, deja tras de sí una Agencia que ha ido abandonando el trabajo de inteligencia a favor de las actividades paramilitares. Aunque su legado quedará marcado en gran parte por el escándalo que acabó con su carrera, para importantes sectores ...