Fernando Cibeira Pagina12 Días atrás, fue de los pocos en el kirchnerismo que opinó que había que prestar atención al malhumor que se desprendía del cacerolazo, una declaración a contramano de la lectura que prevaleció en la Casa Rosada. “Me preocupó la encarnadura que tuvo”, repite ahora que ya pasó un tiempo y que se supone que anuncian otra protesta. Pese a que dirige la Biblioteca Nacional desde hace casi ocho años, Horacio González, sociólogo, ensayista, mantiene una voz de autonomía intelectual. Así, acepta que “la sociedad atraviesa un momento de debate muy dramático” y que eso lo tiene “un poquito nervioso”. González se mudó hace unos meses, dejó San Telmo y se trasladó a Boedo. Asegura que está contento con el cambio aunque extraña el bar Británico, lugar del que fue habitué durante años y donde promete volver en cualquier momento. Igual, el Café Margot, en Boedo y pasaje San Ignacio, no está nada mal. Una esquina tradicional, con varios diarios para leer y música m...