Soledad Loaeza [ x ] La Jornada [ x ] Después de 1945, cuando Estados Unidos se volvió una potencia mundial, le dio la espalda a sus vecinos para mirar mucho más allá de sus fronteras territoriales y extender su seguridad estratégica a regiones bien lejanas: Berlín, Corea, Vietnam. La reorientación derivó en un nuevo orden de prioridades para Washington, en el que México y América Latina, que hasta entonces habían sido temas dominantes en su política exterior, pasaron a segundo plano; sólo excepcionalmente lograban insertarse en el horizonte estadunidense, como lo hizo Cuba con su revolución en 1959. Además, el cambio se vio favorecido por una tecnología militar que se imponía a las distancias, por ejemplo, los misiles intercontinentales, y en general minimizaba las restricciones físicas que podían obstaculizar las operaciones militares.