Nunavut-Canadá. La más alta tasa de suicidios del mundo
Por Helen Epstein para The New York Review of Books publicado el 10 de agosto de 2019 Sam estaba haciendo tostadas hacia las 6 de la mañana cuando notó la rendija de luz por debajo de la puerta del baño. Pasaron los minutos, pero nadie parecía entrar y nadie salió. En un sueño de esa noche, su esposa, Maureen, había oído a alguien decir el nombre de su hija Sarah, y ella se dio cuenta de lo que había pasado tan pronto como Sam la despertó. Apoyada en la pared, se acercó al baño. Y luego vio a Sarah colgada en la ducha, muerta con diecisiete años. Nota original en Ingles