México. “Fuerte el Aplauso”
Fernando Buen Abad Domínguez* Aporrea [ x ] Nuevamente, traicionado por sí mismo, Enrique Peña Nieto exhibe con impudicia brutal las enormidades de su mediocridad. “Ya sé que no aplauden”[1] dijo, y esta vez, el micrófono inclemente no perdonó al “mandatario”… que dejó escapar una queja salida con dolor del más hondo fuero interno de su egolatría educada a la alta escuela publicitaria. Incluso sus asesores más obsecuentes se toman la cabeza ante un histrionismo involuntario que demuele más a su jefe que muchos de los insultos, reclamos, mentadas de madre y parrafadas críticas que proliferan contra él en todo el planeta. En uso pleno de la Libertad de Expresión.