EE.UU. Por qué marchamos
Eddie Bautista, LaTonya Crisp-Sauray y Bill McKibben TomDispatch.com [ x ] Una marcha por nuestro futuro Introducción de Tom Engelhardt Fue el 12 de junio de 1982. Mi hija todavía usaba el andador y mi hijo todavía no había nacido, cuando mi esposa y yo, seis amigos y otro niño en su andador nos sumamos a una manifestación (estimada en un millón de participantes) en la ciudad de Nueva York, la mayor protesta antinuclear de la historia, Todos los adultos de nuestro grupo habíamos crecido en un mundo de incierto futuro que transitaba un camino de una sola dirección: por primera vez, Armagedón se había convertido en un acontecimiento posible en el siglo. El final de los tiempos ya no era una opción divina sino nuestra, muy nuestra. Parecía que no había error posible: después de 30 años de Guerra Fría, la escalada nuclear de las dos superpotencias había desembocado en lo que nos era presentado como “destrucción mutua asegurada”, con todo lo gráfica que la expresión puede sonar...