Clelia Luro y Jerónimo Podestá.
Besos Por Gisela Marziotta para Pagina 12 publicado el 9 de febrero de 2019 Clelia Luro llegó exactamente a las doce, a la hora pautada telefónicamente con Jerónimo unos días antes. Puntual. Así era ella. Jerónimo Podestá llegó más tarde, alrededor de una hora y media después de lo acordado. Así era él. El encuentro fue un sábado cualquiera en la casa de la madre de Jerónimo. Ese día iniciaron una amistad que los uniría definitivamente; una amistad “fundada en la profunda afinidad de las almas, la profunda simpatía, la honda concordancia de ideales; es decir, un común sentido de “misión”, escribiría Clelia años después.