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¿De qué inocencia me hablan?”

 Eva Giberti Pagina12 Lo preguntó Susana Trimarco con una voz nueva, con un tono distinto del que habitualmente le conocíamos, con un énfasis inequívoco que transmitía la pesadumbre indignada. Inocente es quien está libre de culpa o pecado. Los que no han cometido delito o falta determinada. Será éste uno de los tropiezos cuando se vuelvan a discutir los términos de la Ley contra la Trata de Personas. Quienes propusimos el proyecto de esta ley, en el año 2006, conocemos muy bien cómo se dividen las opiniones.

Yo lo vi

 Eva Giberti Lo traían, arrastrándolo, sujetándolo desde las axilas. Los pies apenas rozaban el suelo, a pesar de su estatura, pero las rodillas no podían sostenerlo. Habían logrado cubrirlo con una camisa y el pantalón. La cabeza caída sobre el pecho, sin cara que me permitiera reconocerlo. Era Hernán, mi hijo. Acababan de interrumpir la sesión de tortura, sin que aquel que diera la orden “¡Traigan a Invernizzi!” se imaginara que lo habían dejado en ese estado. El oficial no ignoraba que eso estaba sucediendo, pero el teniente coronel se descuidó. Pretendió ser gentil, aun sabiendo que ese detenido era “su” detenido y debían garantizar su vida y su estado. Por lo tanto, no ignoraba las torturas.

Jóvenes al toque

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Eva Giberti Pagina12 Según el mito bíblico, en el Paraíso original no había niños ni adolescentes. Según las iconografías de diversas épocas, Adán y Eva aparecen dibujados y pintados como adultos. Por otra parte así lo dice el texto: fueron creados como hombre y mujer, ya crecidos. No había jóvenes en el Edén. Si Adán y Eva lo hubiesen sido, después de la maldición bíblica y de la expulsión del Paraíso –primer antecedente de violencia familiar, un Padre que expulsa a sus hijos–, en lugar de irse los dos, sumisos y resignados, hubieran tomado el Edén. Probablemente Yahveh (nombre bíblico con el que se menciona a aquel Dios Creador) se palpitó que algo así podría suceder, porque mandó a uno de sus arcángeles a custodiar las puertas de ese Paraíso, blandiendo una espada flamígera. Por si se les ocurría regresar. Ya habían desobedecido una vez y merecieron la maldición, que con nula sensibilidad ecológica también recayó sobre la serpiente, animal sagrado para todas las cul...

Violencia y trata de personas

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Eva Giberti Pagina/12 El episodio podría describir una escena de cualquier supervisión de un equipo de trabajo. Alrededor de treinta personas reunidas en el salón, una colega exponía una historia de violencia familiar en la cual habían intervenido después de un llamado telefónico al número 137 por parte de la víctima: “La mujer estaba muy angustiada –decía la psicóloga– porque ella se había escapado mientras trabajaba y su nenita de pocos años había quedado con el padre violento en la casa. Y quería que fuésemos al juzgado con ella para rescatar a la criatura”. Con frecuencia atendemos historias como éstas. La colega continuó: “La señora estaba en su trabajo y el marido en la casa. Ella se escapó por los techos, fue saltando varios hasta que pudo bajar a la calle, conseguir un teléfono y llamarnos”. La escucha alerta de quienes asistíamos se encendió rápidamente. Otra colega del equipo preguntó: “¿Por qué se escapó por los techos?” La respuesta: “Porque trabajan encerradas...

Erradicar no es capacitar

Eva Giberti Pagina/12 Las ciencias sociales que despliegan nuevos paradigmas solidarios con las víctimas de violencia familiar conviven, y a veces se infectan, con paradigmas funcionales al sistema dominante, opresor por definición. En violencia familiar no se adivina un Más Allá. No se alcanza a imaginar cuál y cómo será ese Más Allá si primero no se reconoce que las instituciones tradicionales continúan sosteniendo sus principios aunque se maquillen mediante cursos llamados “de capacitación”. En oportunidades, los conocimientos de los asistentes a esos cursos no comienzan por el esclarecimiento de lo que significa “emancipación”, lo cual demanda ver las cosas más claras y suponer qué se puede esperar de los ímpetus de esta violencia familiar. Por ejemplo, no es prometedor intentar cambiar los contenidos mentales de quien está convencido de la inferioridad de la mujer o del goce que encuentra al ser golpeada. La capacitación precisa emanciparse de los contenidos fundament...