Mentiras piadosas y la cultura del miedo de Arizona
Rodolfo Acuña CounterPunch Cuando era niño existía lo que llamábamos mentiras piadosas. Las distinguíamos de las mentiras propiamente dichas. Se usaban mentiras piadosas cuando no se quería revelar un secreto o dañar los sentimientos de alguien. Era fácil atrapar a los niños que decían mentiras, no lo hacíamos bien. Sin embargo, mejoramos a medida que llegábamos a la adultez y a menudo creíamos nuestras propias mentiras. Supongo que nunca crecí: una mentira siguió siendo una mentira. Cuando comencé a escribir comentarios en los años ochenta me causó problemas con muchos de mis amigos políticos. Me dijeron que lo que decían no eran mentiras sino juicios políticos. La primera regla en política, dijeron, es conseguir que te reelijan. En los Ángeles, comencé a perder amigos no solo porque decir las cosas tal como las veía, sino porque como escritor e historiador si me atrapaban en una mentira mi autoridad moral sufría y eso dañaba al propósito de escribir. Primero fue fácil p...