Alejandra Dandan Pagina12 Viviendo a medias entre Colombia y Argentina, convertido en un viajero de Latinoamérica, el juez español se entusiasma sobre los cambios, las puertas que se abren y “la conciencia” que ve en las calles. Baltasar Garzón se para en un puesto de frutas, en el centro de Jujuy. Milagro Sala abraza a la vendedora. Después, entre pedidos de ciruelas dulces y algunas peras, mientras el juez español empieza a alejarse, la vendedora pregunta si el hombre es un actor de cine o algo así. Alguien le explica que es Garzón y a ella el nombre no le dice mucho. Pero entiende todo cuando le aclaran “es el juez Garzón”. Quienes se lo cruzan en la ciudad lo paran, le agradecen, se sacan fotos. Garzón estuvo en Jujuy porque se comprometió con la dirigente de la Tupac Amaru a volver a la provincia para conocer su barrio de 1200 viviendas. En ese cierre de estadía, en diálogo con Página/12, repasó la agenda política de estos días. La muerte de Hugo Chávez y lo que impl...