La alborada de agosto. Buenos Aires recibía con holgorio al extranjero invasor, como ha sucedido en posteriores ocasiones
Por Pepe Muñoz Azpiri “No hay un solo ejemplo en la historia que pueda igualar a lo ocurrido en Buenos Aires, donde, sin exageración, todos sus habitantes, libres o esclavos, combatieron con una pertinacia que no podía esperarse ni del entusiasmo religioso o patriótico, ni del odio más inveterado e implacable (…) América del sur no será nunca conquistada por Inglaterra, porque sus habitantes nos profesan un rencor increíble.” General J. Whitelocke (testimonio de su defensa ante el Consejo de Guerra) “Jamás había podido creer que hubieran podido ser tan implacablemente hostiles, como por cierto lo eran. Excepto un contrabandista que era, según creo, portugués de nacimiento, no creo que haya habido un solo hombre realmente adicto a la causa británica en la América española” General L. Gower (lugarteniente de Whitelocke)