Todos somos keynesianos
Pedro Montes Socialismo 21 Las últimas decisiones del BCE a primeros de septiembre han dado lugar a muchos comentarios sobre su significado y su impacto para remediar la crisis económica europea, o, con más precisión, el estancamiento que sufre la zona euro. Tengo la impresión de que los análisis de la política del BCE están desorientados y que hay pocas razones para la esperanza: las expectativas de mejora que han suscitado las medidas del BCE son falsas pues se tiene que seguir imponiendo la austeridad y, quizás peor aún, conducen a un desastre mayor en el futuro porque engrosarán la montaña de deuda que sepulta las economías reales.