Adiós, democracia, adiós
Marcos Roitman Rosenmann La Jornada Fuese o no verdad, concluida la guerra fría se popularizó la idea, en los países capitalistas, de vivir en democracia. Países ricos y pobres, dominantes y dependientes, debían asumir la tarea de crear o consolidar instituciones propias de una democracia representativa. El esfuerzo se adjetivó como la construcción de una orden mundial capaz de encajar democracia política y economía de mercado. En su empeño de construir un objeto imposible primó la mano invisible del mercado sobre los principios de la democracia, convirtiéndola en un cascarón vacío, paso previo para el advenimiento de una sociedad sumisa y ordenada. El mercado tomaba las riendas. El capital privado sustituía al Estado en la función fiscalizadora de las políticas públicas y sociales. Fortalecer la gobernabilidad, consolidar la gobernanza y crear un parámetro que midiese la calidad de la democracia constituyó el núcleo del proyecto. Fue la manera de justifi...