jueves, 10 de agosto de 2017

Rosas visto por ........

Woodbine Parish

Carta dirigida a Lord Alberdeen con fecha 12 de diciembre de 1829

... El nombramiento del general Rosas era, naturalmente de esperar y, efectivamente, luego de sus esfuerzos extraordinarios y triunfantes por el restablecimiento de las instituciones legitimas de su país bien tiene merecido tal demostración de respeto y confianza públicos. Los únicos obstáculos eran su propia modestia y su reticencia a ser instalado en una situación tan ostensible y responsable, a la vez que existan temores por parte de sus amigos de que el nombramiento podría debilitar su poder en el país, lo que seria una calamidad pública.
Pero, por otra parte, luego de lo que ha sucedido, el deposito de la Autoridad Suprema en sus manos es la mejor garantía para el mantenimiento de la tranquilidad pública que gracias a su esfuerzo quedo felizmente restablecido.
Ademas, su política moderada, cuando se reconozca públicamente, confío que inspira confianza aun entre aquellos que hasta ahora han sido sus enemigos y opositores. Debería de hacerlo, ya que, a esto, y a su influencia personal en el Partido Federal, deben articularse exclusivamente, pienso, la seguridad actual de todos los implicados en la Revolución de diciembre último ... [Rosas y sus ministros] Tienen por delante una tarea por cierto ardua y dificilpara restablecer al país a su antigua prosperidad y a su estado de tranquilidad, pero poseen ahora el poder y la habilidad para lograrlo y confío en que seguramente contaran con la buena voluntad y el respaldo de una gran mayoría de aquellos que sienten verdadero interés por la comunidad
(AG-Y Pag. 54-56)


HAMILTON CHARLES JAMES HAMILTON
Ministro Plenipotenciario de Gran Bretaña en Buenos aires entre 1834 y 1836

Cartas dirigida al Duque de Wellington 


Buenos Ayres, 14 de abril de 1835

.... Así, luego de un largo y desastroso inerregno este desafortunado país tiene un Gobierno-un Gobierno que se le ha instalado, aparentemente, a pedido de una parte considerable de sus habitantes,  pero una parte que está, incuestionablemente, lejos de ser la de mayor consideración y la más respetable- un Gobierno que, en realidad, ha sido impuesto, en un momento de profundo pánico y alarma, por el remanente fanático y embrutecido de la antigua dominación española  y por los semicivilizados peones del individuo elegido para presidirlos. Pero no es un gobierno que puede satisfacer a las actuales  necesidades de la comunidad en el progreso a que se encuentra abocado,  hacia un estado de mejor civilización, o dirigir, en el grado más remoto, hacia un futuro de bienestar. El mismo Gobernador, es cierto, no cierra sus ojos ante la variedad de penas y peligros que le presenta su funció; trata demasiado profusamente en promesas de condigno castigo para los enemigos del País y del sistema Federal; pero su esperanza de lograr mediación práctica,  extensiva, permanente en la calamitosa condición actual de la  Provincia parece estar lejos de lo confiable, pareciendo más bien reflejar un sentimiento de melancolía y desaliento en todos los documentos públicos que han emanado de él desde que se inicio la cuestión de su regreso al poder. En resumen, el tono de amenaza que nunca deja de adoptar cuando entra en  tema el Partido Unitario y que usa libremente no deja de ser lamentado aun entre muchos individuos bien intencionados de su propio partido, y ha creado en todo el país una gran sensación de la más negra desconfianza, desconfianza que hace que una continua y excesiva expatriación a la Banda oriental y demás lugares sea el natural, si bien desastroso resultado.
Sin embargo, si el sistema de amenaza y terror al que parece haber recurrido el nuevo gobernador como regla de acción, en lugar de amnistía y conciliación, es condenada por todos los partidos, con excepción de algunas mentes beneficiadas y descarriadas que componen su consejo, una actitud de extrema precaución y vigilancia es más que necesaria. Se ha descubierto una conspiración para asesinar al general Rosas;  por lo menos es sabido que algunas personas de importancia-uno un dignatario de la Iglesia- han sido detenidos y apresados bajo esa acusación, mientras que otros ha logrado huir del país y otros han hallado refugio en la Capital. Los particulares de la conspiración no han sido conocidos, pero algunos de los implicados, o que han sido acusados de estarlo, no tienen contacto con el Partido Unitario,  circunstancias que, de ser ciertas, deben aumentar materialmente las dificultades y los peligros de la gestión.

Hubo una buena muestra de pompa, por lo menos para este país, en la recepción ofrecida al General; pero los observadores estaban lejos de ser numerosos y entre ellos había pocos de alto rango o situación en la sociedad, a la vez que los testimonios de celo y entusiasmo por su causa y de satisfacción por su presencia fueron en proporción limitados.
En la provincia de La rioja, lugar de nacimiento del general Quiroga, ha ocurrido una insurrección, encabezada por un coronel Brizuela, un meritorio oficial del general fallecido. Los detalles del alzamiento no son conocidos, pero por poca consideración que merezca dada su fuerza,  sus consecuencias pueden ser de incalculable importancia en la actual dituación distraída y vacilante de la mentalidad pública en toda la República Argentina.
El paquebote Cockatrice, que lleva este despacho a Río de Janeiro, debió zarpar hace más de una semana, pero habiendo llegado aquí antes de lo esperado, no dudé en detenerlo con el proposito de comunicar al Gobierno de Su Majestad acerca del regreso al poder del general Rosas,  hace tanto un tema de ansiosa averiguación en esta Provincia y que ahora tuvo lugar.

Tengo el honor de ser con el más alto respeto, 

Milord Duque
el más obediente y humilde servidor de Su Gracia.


HAMILTON HAMILTON


Buenos Ayres, 26 de abril de 1835

Su Gracia
El duque de Wellington

Milord Duque, 
La inquietud, casi diría alarma, que sufren los extranjeros residentes en esta ciudad desde hace algún tiempo, ha aumentado con el avance de los hechos desde la inauguración de  J. M. de Rosas como  primer magistrado de esta Provincia. 
Una cinta punzó es usada en el ojal de la solapa por todos los partidarios del nuevo gobernador y, por temor, por muchos otros nativos que no aprueban ni al hombre ni los principios de su partido. Una  gran mayoría de los habitantes extranjeros, en el ejercicio de la libertad de acción cuyo derecho no puede ser objetado, han desistido de asumir este emblema distintivo y, en consecuencia, han sido victimas de insultos y atropellos a sus personas en demasiadas instancias.
Bajo esta circunstancia ha sido muy agradable, cuando ninguna de las naves de guerra de Su Majestad estaba en el Río de la plata, recibir del capitán del Eric,  de la Armada Estadounidense Norteamericana, una carta ofreciendo, para beneficio de los súbditos sw S.M., el respaldo que esa nave tiene la facultad de ofrecer para cualquier caso de necesidad.
Adjunto copia de la carta del capitán Percival y una respuesta que consideré  oprtuno enviar

Tengo el honor de ser con el más alto respeto, Milord Duque. el más obediente y humilde servidor de Su Gracia

HAMILTON HAMILTON



Buenos Ayres, 11 de mayo de 1935

Su Gracia
El duque de Welington

Milord Duque, 
Por medio de mi despacho adjunto, numero 28, Su Gracia se informará acerca de la inquietud y alarma sentidas generalmente en esta,  y de los insultos a los que han sido expuestos muchos residentes extranjeros que no se avienen a utilizar el emblema que identifica al Partido Federal, término  que es sinónimo con el partido del general Rosas.
Es mi deber informar a Su Gracia que la Legación de Su Majestad ha sido victima de indignidad similar, si bien agravada. Uno de mis sirvientes, el Sr. Federico Hamilton, agregado de la Legación, y yo fuimos el día 29 último al Fuerte, donde se sitúan las oficinas del Gobierno, y se nos nego la entrada por no vestir el emblema mencionado.
Las circunstancias del caso son las siguientes: aquel día llegué en mi carruaje al puente levadizo que conduce al Fuerte, de ahí envié a mi sirviente con una carta al Ministro de Asuntos Exteriores; pero el centinela no le permitió el paso por las razones que ya he dado. Estando a mi lado el Sr. Federico Hamilton, decidí que fuera de inmediato a explicar al oficial mayor del Departamento Exterior acerca de la obstrucción  a la que había sido expuesto el sirviente en la ejecución de mis órdenes, sin embargo, a ese señor tampoco le fue franqueado el paso, y por la misma razón.  Habiendo sufrido doble violación esa perfecta independencia que pertenece al personaje diplomático como así a sus subordinados y a los miembros de su misión y a mi mismo, abandone mi carruaje y fui personalmente a las puertas con la intención de hacer conocer mi protesta en persona; pero al ministro plenipotenciario de Su Majestad también se le prohibió la entrada y también  por el oficial que comandaba la guardia,  como así por el centinela y de una forma altamente indecorosa e irrespetuosa.
Bajo estas circunstancias, en predicamento tan desagradable como entonces me veía situado, me queda únicamente un solo curso a seguir, que era dirigir al Gobierno una nota de protesta reclamando reparación y compensación. Así obré.
Pero aun esta comunicación debió ser entregada por un individuo que vestía el emblema.
De esa nota, así como de la correspondencia que le siguió, tengo el honor de adjuntar copias para información de si Gracia.
Quizás se opine que mis representaciones ante el Gobierno hayan sido expresadas en lenguaje algo fuerte, que entran en demasiado detalle, que citan muy particularmente las inmunidades que pertenecen a mi posición.  En cualquier otro momento bajo otro estado de cosas tal objeción puede ser aceptada. Pero aquí ha habido recientemente un ánimo de tanta ofensa, de tanta animosidad, de tanta falta de respeto hacia los extranjeros y más particularmente hacia los agentes extranjeros (un ánimo, sin embargo, que me inclino a creer que no es natural al país, pero en cuya propagación y desarrollo es alentada por unos pocos individuos de alta situación en la comunidad), que alguna fuerte reprobación, algún pequeño y saludable consejo parecían indispensables.  El inadmisible comportamiento de un oficial del Gobierno hacia el representante de Su Majestad ha representado la oportunidad de dar esto y confío en que, si bien se ha hecho con firmeza,  esa firmeza ha sido moderada con un aceptable grado de comprensión y conciliación.
Don Felipe de Arana (quien recibió la cartera de Asuntos  Exteriores pocos días despues de la fecha de mi nota) en su respuesta, luego de dar amplia constancia del desagrado y enojo del Gobierno ante el incidente, de su respeto por la ley de naciones, de su deseo de ver intactos los lazos que unen ambos países, manifiesta que se dictó orden de arresto contra el oficial para dar cuenta de su inconducta y para demostrar su respeto por el Rey, nuestro Soberano,  no omitiría esfuerzos para demostrarme total satisfacción.
El principal error de parte del Gobierno reside en no haber echo provisión en favor de los cuerpos diplomáticos y consulares de una específica exención de la operación de la orden por la cual se excluía del fuerte a todo individuo que no usaba la divisa punzó, un error no advertido en la nota del Sr. Arana.
Sin embargo, el tenor de esta nota es tan sumisa, tan amistosa, y estoy tan dispuesto a creer en la imposibilidad de una repetición de la ofensa que no dudé en mostrarme satisfecho en mi respuesta y solicité que se dejara en libertad al oficial y que sea restituido a sus funciones. Esto el ministro, en su respuesta, luego de un preámbulo más cortés y más conciliatorio aún que antes, asegura que se ha hecho.
Me queda solamente expresar la esperanza de que las  medidas  que consideré necesario reclamar en este desagradable episodio serán tales de merecer la aprobación de su Graciosa Majestad.

Tengo el honor de ser con el mayor respeto, 
obediente y humilde servidor de Su Gracia, Milord Duque


HAMILTON HAMILTON

Ahora veremos la "sumisa y amistosa" respuesta de Rosas/Arana en la que con una apariencia de humildad, se deshace en disculpan de los malos tratos del oficial de guardia,  pero, en ningún momento hacen mención a la obligatoriedad de presentarse en el fuerte con la divisa punzó..


                                                                                          Buenos Ayres, 7 de mayo de 1835  
                                                                                            Año 25 de la Libertad y 19 de
                                                                                                            la Independencia
Excmo Sr. Ministro Plenipotenciario de S.M.B

El infrascripto Ministro de relaciones Exteriores tiene el honor de dirigirse al Exmo. Sr. Ministro Plenipotenciario de S.M.B. acerca del Gobierno de las Provincias Unidas del Río de la Plata, para contestar la nota del 30 de abril ppdo. en que el enunciado Sr. ministro plenipotenciario transmitió al conocimiento del  Exmo Sr Gobernador por conducto del Oficial Mayor  del Ministerio de Relaciones Exteriores, entonces encargado de autorizar las resoluciones de S.E. el desagradable  suceso acaecido el 29 del expresado mes a las puertas de la casa de Gobierno  en la persona del Sr. ministro plenipotenciario,  en la de un oficial de la Legación Británica y en la de un sirviente de la misma, haciendo la más solemne reclamación y regravándola por el lenguaje indecoroso y altamente insultante con que fueron puestas en ejecución las órdenes del Gobierno por el oficial que mandaba la guardia del Fuerte, a fin de que instruido S.E. de este extraño acontecimiento se sirva dictar las competentes órdenes en desagravio del ultraje inferido al Soberano de la Gran Bretaña en la Persona de su Representante con menoscabo de la inviolabilidad e independencia del carácter que inviste y le está garantizado por las leyes de la Naciones.
El Gobierno de buenos Ayres, encargado de dirigir las Relaciones Exteriores de las Provincias Unidas del Río de la plata, no ha podido oír sin el más profundo sentimiento la relación  del suceso que reclama el Sr. Ministro Plenipotenciario de S.M.B. y firme en los principios de Buena Amistad e inteligencia entre ambos Estados, deseando dar una prueba positiva del sumo desagrado que le ha causado este suceso y del respeto que profesa a las leyes de las Naciones y muy particularmente a las consideraciones  a que son acreedores los Ministros de S.M.B. por parte de esta República ha dispuesto que dicho Oficial sea inmediatamente arrestado, como lo esta en efecto,  y que formándosele la competente sumaría se eleve al Gobierno para según su merito dejar satisfecha la justicia y reparados  dignamente  los agravios que han servido de fundamento a la expresada reclamación.
El Gobierno confía en los nobles sentimientos del Sr. Ministro de S.M.B.  le hará  la justicia de creer la sensible impresión que ha recibido con tan desagradable suceso, y que habiendo dado incesantes pruebas del respeto que le merece S.M.  el Rey de la Gran Bretaña y del deseo de conservar y escrechar las relaciones de amistad, no omitirá medio de dar la más completa satisfacción al Sr. Ministro Plenipotenciario, a quien el infrascripto tiene el honor de dirigir esta contestación por orden de S.E. el Sr. Gobernador de la Provincia.

Dios guarde a S. E. muchos años


                                                                                                                              FELIPE ARANA
   





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