sábado, 5 de agosto de 2017

El 5 de agosto de 1895 fallecía en Londres Friedrich Engels


El 5 de agosto de 1895 fallecía en Londres Friedrich Engels. En su homenaje llamamos a la lectura de la biografía que David Riazanov realizó sobre él y su entrañable amigo y compañero de ideas Karl Marx.
El libro titulado La vida y el pensamiento revolucionario de Marx y Engels, reúne trabajos de David Riazanov quien fuera el director del Instituto Marx-Engels de Moscú hasta 1931 y considerado el marxólogo más importante de todos los tiempos.

 

La compilación reúne las Conferencias dictadas en la Academia Comunista de Moscú en 1922, otro artículo La “Confesión” de Karl Marx extraído del libro Karl Marx, Hombre, Pensador y Revolucionario del año ’27 y el artículo 50 años del Anti-Dühring del mismo año. A estos textos le hemos adjuntado una biografía del autor.

Las Conferencias son ya un texto clásico entre los que se ocupan de la vida y la obra de Marx y Engels. En él incursiona en temas complejos con gran simpleza y su mayor mérito es el de hablar con documentos originales en la mano, que le permiten rediscutir la historia que perecía escrita y canonizada para siempre. Frente a la visión corriente que se tiene o se quiere tener en los medios académicos, Marx y Engels están lejos de ser dos teóricos de laboratorio. Iluminados por el trabajo de Riazanov la actividad de los dos revolucionarios es restablecida en su totalidad. En ellos confluyen la teoría y la práctica revolucionaria como dos momentos inescindibles uno del otro. Este es el ángulo en que Riazanov suele ser más revelador y ofrecernos mayor riqueza historiográfica. El expeditivo tratamiento que hace en temas como el filosófico, del que se excusa por anticipado, no desmerecen la fuerza y el valor de sus escritos.

El historiador y revolucionario ruso nos muestra en sus Conferencias de 1922, y en los demás textos a los militantes fundadores de la Liga de los Comunistas, activos participantes de la revolución de 1848, educadores en los más diversos círculos obreros, a los polemistas infatigables en el seno de la Primera Internacional.
Corrientemente se suele asociar el concepto de estrategia política a Lenin y el de Teoría a Marx y Engels. Riazanov nos muestra también al Marx estratega y político. El Marx que en la revolución Alemana adopta la táctica de trabajar en el seno de los demócratas de izquierda, el que plantea en el Manifiesto Comunista una serie de medidas programáticas transicionales, el que se juega con la Comuna de París y extrae de ella lecciones revolucionarias. No es casualidad que Riazanov haga hincapié en la toma de posición de ambos frente a las guerras europeas. Para Marx el desenlace de las guerras franco-prusiana, de la invasión rusa de Polonia, incluso de la guerra civil norteamericana no podía ser indiferente para el proletariado y por ello tomaba partido en función de los intereses históricos del proletariado y la revolución.

Esta verdadera praxis revolucionaria de los fundadores del socialismo científico ha sido completamente borrada de los estudios marxistas.

Es más, las ideas de Marx y Engels fueron combatidas y silenciadas en el campo de las ciencias sociales y de la política durante las décadas del 80 y del 90. Luego de la caída del Muro de Berlín se impuso la idea de la muerte definitiva del ideario socialista en un vasto campo de la opinión pública e incluso de la intelectualidad progresista con tanta fuerza como nunca antes. El neoliberalismo y el posmodernismo parecían avanzar arrolladoramente sobre el suelo político de una amplia derrota de las fuerzas de la clase trabajadora.

Sin embargo el marxismo sobrevivió. En muchas ocasiones al precio de su desintegración como totalidad comprehensiva y recluído en los departamentos de historia, sociología y sobre todo en los de literatura y en los estudios culturales.
Así se vio un Marx sociólogo, economista, historiador e incluso crítico literario! Paradójicamente el Marx que puede asociarse con el concepto de la revolución e incluso con la lucha de clases desapareció del escenario. Incluso la izquierda política en su gran mayoría carece de alguna reflexión sobre el contenido y la dinámica de la revolución, y por extensión, de una práctica consecuente con dicho objetivo. El horizonte de la revolución se perdió en los laberintos de la derrota. Y la tarea de rescatarlo y rehabilitarlo en la integridad de su pensamiento y su acción implica de por sí reconstruir el contenido revolucionario de la obra de Marx y Engels, como prerrequisito para empresas mayores.

Queremos mencionar particularmente el artículo Las “confesiones” de Marx publicado en el ’27. Es parte del libro Karl Marx, Hombre, Pensador y Revolucionario que hace el mismo Riazanov sobre la vida y obra de Marx en los que reúne textos de Lenin, Laforgue, Liebknecht, Rosa Luxemburo, Engels y otros. El autor nos introduce en la vida personal de Marx de una manera muy sugerente, mediante las Confesiones que realizara a sus hijas en un cuestionario familiar a la manera de un juego de entrecasa. Allí escribe que su hobby favorito es el de “revolver libros de saldo”, su lema es “dudar de todo”, sus héroes preferidos Espartaco y Kepler, el defecto que más rechaza es el servilismo, y su proverbio elegido es “nada de lo humano me es ajeno”. Riazanov desgrana una a una las confesiones y descubre detrás del juego al Marx profundamente humano y profundamente revolucionario.

En Argentina los estalinistas publicaron el mismo libro con el mismo título y con los mismos artículos que seleccionó Riazanov, bajo la responsabilidad de la editorial Lautaro, sólo que le rebanaron el artículo al mismísimo Riazanov y a Rosa Luxemburgo y pusieron en su lugar a… José Stalin y Aníbal Ponce. Es por ese motivo que no hemos podido hallar esos artículos en español.

En 1920 Riazanov es el director del recién fundado Instituto Marx-Engels. Para 1931 el instituto contaba sólo en la sección de historia con 50 mil volúmenes sobre Alemania, y 40 mil sobre Francia. Además Riazanov fue responsable editor de las Obras completas de Marx y Engels, de La Ideología alemana por primera vez y del desciframiento de los Manuscritos de 1844 que no llega a publicar habiendo sido expulsado del instituto un año antes.

En 1931 Riazanov es arrestado por la GPU y acusado de proteger mencheviques. Bajo estos cargos fue expulsado del partido, de la Academia Comunista y la de Ciencias. Fue deportado a Saratov. Allí trabajó como traductor y fue acusado nuevamente de utilizar la ayuda a los hambrientos en el invierno del 32 para proteger sus actividades durante los interrogatorios, luego de ser detenido nuevamente en el 37 bajo la acusación de pertenecer a una “organización terrorista trotskista”. Previamente Stalin había liquidado a toda la dirección del partido en Saratov por complicidad con Riazanov. En los interrogatorios nunca aceptó confesar supuestos crímenes que no cometió. El 21 de enero de 1938 es sentenciado a muerte por el Colegio Militar de la Corte Suprema y fusilado inmediatamente. En el 31, a propósito de su arresto Trotsky decía de Riazanov “el viejo revolucionario se dijo a sí mismo: servir mientras uno mantiene la boca cerrada con los dientes apretados, está bien; ser un entusiasta lacayo, imposible. Es por eso que Riazanov cayó bajo la justicia del partido de los Iaroslavskis”.

En la biografía que publicamos rescatamos un trabajo de Jean Jacques Marie que realizó una extensa investigación sobre el caso. En el 98 publicó los interrogatorios a los que estuvo sometido Riazanov. En su escrito publicado en los Cahiers du Mouvement Ouvrier N°3, relata un diálogo entre el viejo revolucionario ruso y Stalin con la cual comenzamos nuestra propia biografía:

“En 1929, Stalin, aparentemente haciendo gala de su nuevo poder, entra en (el) estudio (de Riazanov), observa los retratos de Marx, Engels y Lenin, constata la ausencia del suyo, que hacía instalar por doquier y le pregunta: ’¿Dónde está mi foto?’. Riazanov le responde: ’Marx y Engels son mis maestros, Lenin es mi camarada. Y tú, ¿Tú quién eres para mí?’”.