lunes, 31 de julio de 2017

Rodolfo Ortega Peña. Política e historia

Ramón Torres Molina (1) (2)
(Historia Constitucional Argentina)


Constituye una iniciativa importante tratar temas relacionados con el  pensamiento nacional, con autores y militantes políticos como los previstos en este ciclo y se da un hecho común en  las personas cuyo pensamiento  se va a exponer, o se ha expuesto,  que es la unión de  la tarea política a la tarea intelectual; investigaban la realidad del país, pero investigaban para transformar esa realidad. Hoy pareciera que la política, la investigación y el pensamiento teórico corren por carriles distintos;  que las internas políticas, las elecciones, el desgaste que implica todo eso, impiden a los  dirigentes políticos  hacer análisis, hacer obras, escribir,  como hacían todos aquellos cuyo pensamiento estamos recordando.

Hay un artículo que escribió Eduardo Luis Duhalde, actual secretario de Derechos Humanos dela Nación, compañero de militancia de Rodolfo Ortega Peña y autor con Rodolfo de doce libros, que señalaba algo que puede extenderse a todos los pensadores del campo nacional: que Rodolfo Ortega Peña es una persona desconocida para las actuales generaciones y eso ocurre con casi todos los intelectuales cuyo pensamiento se desarrolla en este ciclo.

Decía  Eduardo Luis Duhalde, refiriéndose a este desconocimiento:

“Es lógico que así  sea, aunque ello evidencie la profunda ruptura social con el proceso histórico. Este desconocimiento sobre Ortega Peña se inscribe en un desconocimiento más amplio y general. El ejercicio del olvido al que han  sido condenado los argentinos desde el 24 de marzo del 76 hasta el presente y los artilugios desarrollados para obliterar el pasado con el ejercicio interesado de la desmemoria forman parte del esfuerzo por ocultar dos décadas de intensas y profundas durante las que  los jóvenes de entonces (entre los que me incluyo) se plantearon con profundo sentido solidario y colectivo ligar sus vidas con la búsqueda de un mundo mejor, más justo, más igualitario aún a costa de los mayores sacrificios.”

El artículo tenía el siguiente título: Rodolfo Ortega Peña (1936-1974), modelo para armar.

Rodolfo Ortega Peña, muerto porla TripleAcuando tenía 38 años de edad, pertenecía a la generación del 60. Generación del 60 que tiene toda su experiencia política, su formación en el año 55. Cuando hablamos de los 70, en realidad tendríamos que hablar del 55. Los 70 son una realización del pensamiento que se desarrolla en los 60,  que también están marcados por la experiencia histórica del año 55. Ello no ocurre con la llamada  la generación del 70 que ejecuta políticas anteriormente elaboradas. Hay intelectuales que han analizado  esta diferencia entre los 60 y los 70. En los 60 se elaboraron políticas, se discutió, se marcaron las pautas que después tuvieron su ejecución, a veces bien, a veces mal, en la década del 70.

Rodolfo era nieto, y  lo debe de haber marcado  esta ascendencia, de David Peña, un intelectual de principios del siglo XX que había escrito obras de teatro  e históricas y además había hecho la primera reivindicación de Juan Facundo Quiroga en unas conferencias que dio en la Facultadde Filosofía y Letras de la Universidadde Buenos Aires en 1903, que después publicó en 1906 y que fue el primer texto, sobre  Quiroga,  que cuestionó lo que hasta ese momento era un dogma en la historia argentina: las falsificaciones impuestas por  Sarmiento en “Civilización o Barbarie”. Quiroga hasta ese momento representaba la barbarie, y no se  había hecho su reivindicación. El abuelo de Rodolfo Ortega Peña, David Peña, hizo esa primera revisión de la historia del caudillo riojano.

En los años 50, después del 55, es cuando afirma su pertenencia al peronismo. Se suma al peronismo, al cual no había adherido inicialmente,  a partir de la experiencia del  año 55, cosa que ocurrió con muchos intelectuales. Y ahí, en esos años publica el prólogo del libro donde ya asume notablemente el pensamiento nacional; es el prólogo al libro “Imperialismo y Cultura” de Juan José Hernández Arregui.

En la década del 60, además de su labor intelectual,  de estos doce libros que publica junto a Eduardo Luis Duhalde, fue abogado de varios sindicatos y  de la CGT. Cumplió una función importante en la defensa de los presos políticos de la década del 60,  que había quedado detenidos después del plan Conintes,  no  alcanzados por la amnistía y  fue defensor de quienes caían presos en la década del 60, en el 64, 65, siempre como abogado de la CGT. Posteriormente integró el charter en el cual, con muchas personalidades y dirigentes políticos y sindicales,  el general Perón volvió al país. En el año 73 formó parte de las listas del Frente Justicialista de Liberación como candidato a diputado por la ciudad de Buenos Aires y cuando renunciaron  los diputados dela JuventudPeronista,  con motivo de las leyes penales que se dictaron,  se incorporó ala Cámarade Diputados. Allí desarrolló una tarea importantísima, unos doscientos proyectos de declaración, pedidos de informe, proyectos de leyes, en pocos meses y  cuando se encontraba en plena actividad en  esa  tarea legislativa, el 31 de julio de 1974 fue asesinado porla TripleAen las calles Juncal y 9 de Julio de la ciudad de Buenos Aires. Hay una plazoleta que recuerda su nombre y una placa que señala este hecho en ese lugar.

Eduardo Luis Duhalde, en ese artículo que se llama “Rodolfo Ortega Peña: Modelo para Armar” nos  describe así la figura de Ortega Peña: ”Recibido de abogado a los 20 años, haciendo al mismo tiempo la carrera de Filosofía, estudiando luego Ciencias Económicas; polemizando con Julián Marías sobre la  ontología de Unamuno; con Carlos Cossío sobre la teoría ontológica del Derecho; con Tulio Halperin Donghi sobre la significación del Facundo; con Marechal y Sábato, sobre la estructura de la novela; con Córdoba Iturburu sobre las pinturas rupestres del Cerro Colorado; pocos casos debe de haber en nuestro país, de un intelectual con tanta capacidad y  actividad interdisciplinaria. Al mismo tiempo con tan poco interés en dedicar su vida prioritariamente  a cualquiera de esas disciplinas, pese a haber sido hasta el fin un ávido y obsesivo lector de todas ellas, en castellano, en inglés, francés, alemán, italiano, portugués, latín y griego “

En esta labor intelectual fue profesor dela Facultadde Derecho dela Universidadde Buenos Aires, enla Cátedrade Historia del Derecho Argentino, y además fue Director del Instituto de Investigaciones Históricas dela Facultadde Filosofía y Letras dela Universidadde Buenos Aires. Se destacó en la defensa de los presos políticos detenidos a partir del  70 e intervino así en el juicio que se sustanció por la muerte de Aramburu. Intervino en ese juicio oral y a partir de ese momento  en varias defensas de presos políticos de la década del 70.

Tuvo una labor intelectual destacada en muchos ámbitos, como dice  Duhalde, pero básicamente desarrolló una labor como historiador. El primer libro que publicó  con Eduardo Luis Duhalde sobre historia argentina fue “El asesinato de Dorrego” que apareció en 1965 y en este libro están dadas las pautas que  marcaron los criterios  de investigación histórica de Ortega Peña y de Duhalde. Porque  hemos visto  textos de historia,  que pertenecen al revisionismo histórico,  que son interpretaciones sobre trabajos  efectuados   por otros historiadores. Se toman algunos libros de historia, se les da una interpretación distinta y  desde  otra perspectiva, se hace un texto de historia. En cambio, sobre las bases metodológicas que había desarrollado previamente Hernández Arregui  del cual Ortega Peña y Duhalde se consideraban discípulos, también con la influencia del pensamiento de José María Rosas y  de Arturo Jauretche, la obra histórica de Ortega Peña, además de dar una interpretación de la historia, cosa que es fundamental – la historia no puede limitarse a relatar hechos sin interpretarlos – además, de eso, como se hace en “ El asesinato de Dorrego”, se efectúa una investigación histórica, con aportes documentales, incorporando documentación, a veces conocida pero muchas veces inédita. Entonces, además de una tarea de interpretación, hay treinta y un documentos que están fundamentando la posición que se desarrolla en la obra. En una de las ediciones,  se publicó  la carta de Perón, con motivo de la publicación de este libro. Perón dice, en esta carta que está como prólogo:

“Para los que como yo, han dedicado sus primeros 70 años de vida a combatir el colonialismo,  es un orgullo de argentino sentir que una nueva generación, que ha de relevarnos y superarnos en esa lucha, posean los valores intelectuales y morales que aseguran el éxito La justa dedicatoria enaltece este libro, porque Juan José Valle y Felipe Vallese son exponentes de una continuidad irreversible de nuestra historia y Juan José Hernández Arregui el testimonio más elocuente de una nueva conciencia argentina en marcha.”

Hay toda una teoría metodológica en la interpretación de los hechos de la historia por parte de Ortega Peña y Duhalde que se expresa en los  libros que escriben. En ese sentido hay un pequeño  pero muy importante trabajo sobre  las bases teóricas de la investigación histórica que se llama “Las guerras civiles argentinas y la historiografía”. Es un análisis   en el que se   toman elementos que habían sido dados en el siglo XIX, en 1898, por  Ernesto Quesada, en “La época de Rosas”, que nos dicen: “Las llamadas ´guerras civiles argentinas`  tienen siempre como protagonista oculto a una potencia europea que trata de hacer entrar al país en su red colonial, directa, como en los casos de la agresión francesa, o indirecta como en la mayoría de las tentativas británicas”. Entonces, cuál es el concepto de  los textos de historia de Ortega Peña, de Duhalde, y de parte del revisionismo histórico: las guerras civiles eran guerras nacionales por la presencia de las  potencias de la época,  en una forma manifiesta o en una forma oculta.

Rodolfo Ortega Peña, en esa tarea historiográfica, fue quien reivindicó, por lo menos para grandes sectores de la población, a Felipe Varela. El  escribió con Duhalde  ese libro que se llama “Felipe Varela, contra el imperio británico”, donde hace un análisis, con abundante documentación, de la figura de Felipe Varela, de su  pensamiento latinoamericano, su la oposición a la genocida guerra del Paraguay. Publicaron un texto importante, que fue el Manifiesto de Felipe Varela que era el relato y  análisis de toda su campaña a partir de 1866.

Y en otro texto  “Facundo y la montonera” se hace un estudio del levantamiento de  Quiroga, contra la presidencia de Rivadavia, contra la entrega al capital extranjero de los minerales del cerro  Famatina, en la provincia de La Rioja. Hay en esta obra  documentación original perteneciente al archivo de Juan Facundo Quiroga, desconocida hasta el momento de su publicación.

En su labor política y como abogados de la CGT, Ortega Peña y Duhalde investigaron la desaparición de Felipe Vallese y en año 65 apareció “Felipe Vallese, proceso al sistema”  editado porla CGT. En éste trabajo se hace un análisis de  la desaparición y  tortura de Felipe Vallese y se señalan a los responsables. Fue éste un documento  muy difundido en esa época por  parte dela CGT sobre la desaparición de Felipe Vallese.

Estamos hablando de los años 65, 66 cuando Ortega Peña y Duhalde eran abogados de la CGT.Sehabía producido una división del movimiento sindical. Framini, Vandor enfrentados  y Ortega Peña seguía como abogado de la  CGT. Pero paralelamente a  esa división del movimiento obrero, nos dice Duhalde años después en el Prólogo de la nueva edición de “Felipe Vallese”, lo que intentaban con esa participación era una incidencia estratégica, más allá de la coyuntura, en el movimiento obrero. De ahí que por un lado fuesen abogados dela CGT controlada por Vandor y por otro lado   colaboraran en la redacción de los discursos de Framini, en ese momento enfrentado con la conducción de la CGT. Años después, con el surgimiento dela CGT de los Argentinos, la posición de Ortega Peña fue, sin ser abogado dela CGT de los argentinos, de adhesión a los principios, a las luchas y a las defensas de los presos políticos que organizaba lesa CGT , fundando, junto con  los abogados que habían participado de esa experiencia, la Asociación Gremial de  Abogados que se encargaba de la defensa de los presos políticos.

También en su actividad política, conjuntamente con Hernández Arregui trató de formar una organización política que se llamó “CONDOR”que significaba Centros Organizados Nacionales de Orientación Revolucionaria. Hay un manifiesto en el año 64 firmando por Hernández Arregui, Carpani, Ortega Peña, Duhalde, entre otros, que  trataban de dar vida a esta organización, siempre  dentro del peronismo, actuando con el peronismo. Posteriormente esta organización se diluyó como consecuencia del nuevo proceso histórico que se abrió como consecuencia del golpe del 66.

En el 73, apareció la revista “Militancia”, que alcanzó a tirar unos  40.000 ejemplares, una difusión importante y que fue una revista que hacía un  análisis de la realidad del país, incorporaba documentos de las organizaciones armadas y de las organizaciones políticas. El número 1 apareció el 14 de junio de 1973, en el que hay una crítica al “Informe Gelbard” y en la tapa están José Gelbard y José Ignacio Rucci. Pero este primer número no estaba dirigido por Ortega Peña y Duhalde sino por Carlos Maria Duhalde y Marcelo Duhalde; así ocurrió con los números 1, 2 y 3. Militancia no fue el  órgano del Peronismo de Base, tampoco Ortega Peña formó parte del Peronismo de  Base. Pero sí podríamos decir  que Militancia formaba parte de lo que en esa época se llamó alternativismo o sea una política diferenciada de la Juventud Peronista conducida por Montoneros o de la Juventud Peronista dirigida por las Regionales. El alternativismo tenía otra política, más autónoma, con relación al movimiento peronista, más crítica con los gobiernos peronistas de esa época, pero siempre dentro del peronismo  y expresaba distintas  corrientes que incluía al Peronismo de Base que había sufrido varias divisiones. Militancia no se puede tomar como el órgano de una sola organización  y si uno quiere analizar el pensamiento de Ortega Peña expresado en la revista  tiene que ver los editoriales porque  puede encontrar en el resto del material,  análisis contradictorios, o a veces matices según el sector que originase el documento; en cambio los editoriales  reflejan el pensamiento político de Ortega Peña . En uno de sus números, en diciembre de 73, hay una nota de los colaboradores de la revista que está referida a la situación que vivían Ortega Peña y Duhalde como docentes, profesores de la facultad, que fueron separados de sus cargos a fines del año 73. Y la nota dice:

“A pesar de lo expuesto, los colaboradores de la revista, haciendo uso del derecho que nos es propio no podemos dejar de pasar por alto las expresiones del ministro de Cultura y Educación Dr. Jorge Taiana quien tras reconocer públicamente que los declaraba cesantes por criticar al gobierno y a la dirección dela CGTmanifestó que tanto Ortega, como Duhalde eran escollos, piedras o arrecifes que era preciso remover para cumplir los planes propuestos a nivel nacional”

Esto nos da una idea de la lucha que se desarrollaba en los años 73, 74.Eran luchas internas, cuyo nivel se advierte en la crítica a Taiana que después fue muy valorado por sectores que en esse momento podían aparecer como críticos. Hay otro editorial que habla de la violencia  en enero del 74,  de los enfrentamientos que se estaban produciendo en esos momentos, entre  distintos sectores que dice:

“La distinta vara con que se miden los opuestos términos de la violencia, la convocatoria a una lucha de aparatos armados contra aparatos armados, la no modificación de una situación general de dependencia y explotación va llevando lenta e inexorablemente a la sociedad argentina a un abismo del que no se saldrá sino a costa de generaciones enteras que deberán pagar el precio de tanto desatino”. Son palabras realmente proféticas con relación a lo que ocurrió  en nuestro país.

Militancia fue clausurada el 28 de marzo del 74 y la reemplazó  una revista que recordaba el nombre de la  que dirigió en los años 54 y 55 John William Cooke, que se llamó “De Frente”. Hay un artículo que apareció firmado por Ortega Peña y Duhalde en el número 3, referido a la muerte del padre Mugica en el que se hace el análisis  de la TripleA.

“…no vacilamos en imputárselo  a la burocracia político sindical, a los ejecutores del proyecto, a la patria metalúrgica, a aquellos que han tomado al pie de la letra las expresiones de Perón del 1 de mayo y han abandonado el falso ropaje de la unidad nacional convocados para una guerra de exterminio contra las expresiones populares”.

Se estaba haciendo un análisis de un aparato que comete estos hechos y que si bien se sabe que había  participación de movimientos sindicales, no se trataba de organizaciones sindicales, sinola TripleAque tenía otra base y otra organización como se conoce hoy. Entonces este análisis, esta presencia de grupos organizados, de aparatos armados, describe una realidad que  llevó a la muerte de Ortega, en las calles de Buenos Aires, pocos días después.

Al cumplirse el 25 aniversario de la muerte de Ortega Peña siendo  diputado nacional presenté un proyecto enla Cámarade Diputados que intentaba rendirle homenaje. En los fundamentos del proyecto transcribí algunos de los discursos que se pronunciaron  enla Cámarade Diputados, cuando Ortega Peña fue asesinado.

Mario Amaya, diputado radical muerto a golpes en la cárcel, decía esto: “Hoy venimos a rendir homenaje a Ortega Peña. Su muerte es un llamado de atención a este Parlamento que le plantea el indudable deber, la profunda responsabilidad de enrolarse sin vacilar en la causa de la liberación nacional y social,  en la lucha de los pueblos por su liberación y contra la dependencia. Ortega Peña fue uno de los más lúcidos militantes”.

Miguel Zavala Rodríguez, diputado dela JuventudPeronista, muerto en diciembre del 76 decía: “Al recordar a Ortega Peña tenemos que preguntarnos qué motivos fueron los que hicieron que lo asesinaran en forma tan vil y despiadada. El motivo fundamental de este hecho es que Ortega Peña, permanentemente, en toda su actuación pública demostró su compromiso con la clase trabajadora y los intereses del pueblo y la nación.  Volcó todas sus enseñanzas a través de sus caracterizaciones sobre Felipe Varela, sobre los caudillos montoneros y sobre el compañero peronista asesinado Felipe Vallese. Sabemos de su compromiso. Ortega Peña supo con valentía asumir la defensa de los presos políticos.”

Rafael Martino, del partido Intransigente dijo: “Se acalló una voz en este recinto con el cual se podría o no discrepar, pero era una voz auténtica que respondía a una autenticidad de nuestro pueblo”

Héctor Sander, que había revisado su anterior posición política decía: “Ortega Peña gustaba leer y escribir historia. En el día de ayer ha completado una página de su propia historia y de esa página concreta que ha escrito Ortega Peña  hay que extraer la singularidad y originalidad de este crimen político. Ortega Peña se manifestó acá sencillamente y no puede decirse que halla sido muerto por sus teorías, ni siquiera por su labor en el recinto por eficaz, sino jugándose el pellejo frente a tribunales adversos a la dictadura y una policía que era fiel a esa dictadura… Ortega Peña hacía la experiencia todos los días, recibía los conflictos en su despacho y de él salía al lugar del conflicto, sea el que fuere. Estaba en su revista y en la cátedra, pero sustancialmente estaba en la calle, quizá acompañando a un grupo de estudiantes o a un grupo de trabajadores, tratando a los marginados y procurando poner sus intangibles fueros constitucionalmente protegidos frente a policías prepotentes o a matones que llevaban armas que él no tenía”

Entonces junto a este homenaje por los veinticinco  años de su asesinato, propuse ala Cámarade Diputados, que no había rendido otro homenaje a Ortega Peña que el que siguió a su muerte , que descubriera una placa con la siguiente inscripción: “Aquí fue asesinado el diputado nacional Rodolfo Ortega Peña, el 31 de julio de 1974. Reafirmamos como homenaje a su memoria nuestra convicción de lucha inclaudicable por la democracia en la libertad y la  dignidad  del pueblo argentino. Homenaje dela Cámarade Diputados dela Nación 31 de julio de1999.”Esta placa está hoy en esa plazoleta que lleva su nombre.

Retomamos aquí  lo que fue la labor histórica que marcó permanentemente a Ortega Peña. Su abuelo, fue el biógrafo de Juan Facundo Quiroga y uno de los datos de la historia de  Quiroga es su camino hacia una muerte anunciada, que  describe Borges en el  poema. El coraje de  Quiroga hace que no se detenga frente a las advertencias que recibe que en el camino, en un lugar Barranca Yaco, lo está esperando una partida para darle muerte. Pero Quiroga continúa su marcha.

Y ahora otro biógrafo de Quiroga  que es Rodolfo Ortega Peña, otro analista del pensamiento de Facundo Quiroga, no solamente toma una política consecuente de defensa de lo nacional como fue la de  Quiroga sino que las amenazas permanentes contra la vida  lo llevaron a expresar aquella frase: “la muerte no duele” y  a continuar con su labor política  e intelectual. Fue, como Facundo Quiroga, a la muerte en otro coche y fue con esa muerte consecuente con las ideas por las cuales había vivido.

 Notas:
(2) Desgrabación de la Conferencia pronunciada en el Instituto de Capacitación Política dependiente del Partido Justicialista, en el ciclo sobre El pensamiento Nacional, La Plata, 22 de noviembre de 2006.