lunes, 10 de julio de 2017

Nicolás Guillén:La poesía negra que se rió de la poesía oficial

Redacción de APM
Es considerado por críticos y lectores como el mayor poeta cubano de todos los tiempos. Su poesía se sumerge en la música y cosmovisiones de la cultura mulata. En los libros de Nicolás Guillén se escuchan tambores, cantos, pies pisando la tierra. Hay en ellos el sonido de las danzas ancestrales, la risa, las ansias de libertad, la alegría de los cuerpos.
Gillén era un mulato que había nacido en la provincia de Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902. Su refugio fue el acorde negro y ancestral, que tomó como molde rítmico de sus versos. No es casual que muchos de sus textos se hayan convertido en canciones populares cubanas.

Logró una expresión auténtica de un pueblo mulato como él mismo, con una historia recurrente de marginación y pobreza, manifestó una preocupación y acción social por los pobres y desamparados.

Este año Cuba festeja 105 años del natalicio de quien hizo añicos la cultura seria, valiéndose de las formas grotescas y carnavalescas de una poesía popular habanera y piel oscura. Durante esta semana, intelectuales de ese país, Haití y Canadá le rendirán homenaje, y debatirán aspectos de su vida y obra durante la IX Bienal de Investigaciones Socioculturales.

Hay quienes aseguran que buena parte de la labor poética de Guillén fue una cruzada contra lo culto y académico, una burla y contestación hacía el desprecio del otro.

En ese sentido, en el soneto “El abuelo” incluido en West Indies Ltd. de 1934, consigue mofarse de la pureza blanca, satirizando a una joven que se cree muy blanca y muy europea: “Esta mujer angélica de ojos septentrionales, que vive atenta al ritmo de su sangre europea, ignora que en lo hondo de ese ritmo golpea un negro el parche duro de roncos atabales”.

Sus obras fueron traducidas a más de 25 idiomas. Escribió “Motivos de son”, S”óngoro Cosongo”, “Cantos para soldados y sones para turistas”, “El son entero”, “La paloma de vuelo popular”, entre otras obras.

Trabajó como tipógrafo antes de dedicarse al periodismo y darse a conocer como escritor. Desde su juventud tuvo una participación intensa en la vida cultural y política cubana, lo que le costó el exilio en varias ocasiones. Ingresó en el Partido Comunista en 1937.

Fue candidato a las elecciones para alcalde de la ciudad de Camagüey, por la Unión Revolucionaria Comunista. Conoció a Federico García Lorca, al poeta negro estadounidense Langston Hughes, ambos marcarían una gran influencia sobre Guillén. En Argentina escribió un soneto al Ernesto “Che” Guevara.

Guillén abandonó la isla en 1989, dejando un legado de reivindicación de la cultura de los negros y mulatos, la cotidianeidad cubana, la asimilación de las culturas negra y española, y la mofa a la cultura oficial.