domingo, 2 de julio de 2017

El parasitismo financiero de Occidente

Valentin Katasonov
(Fondo de la Cultura Estratégica)

El Banco Mundial ha publicado la edición 2016 de “Estadísticas Internacionales de Deuda”. El informe examina 120 países clasificados como débiles o de renta intermedia (denominados países IMT) según sus criterios.

Se proporciona información detallada sobre la deuda externa de cada uno de los 120 países IMT. Esas informaciones suelen complementarse con datos sobre inversión extranjera, por lo que es posible evaluar el papel desempeñado por las entradas de capital, en forma de créditos y préstamos, en los ingresos acumulados de los recursos financieros de estos países. Todos los Estados post soviéticos están incluidos en el informe.

El crecimiento de la deuda externa entre los mayores beneficiarios de los préstamos y créditos

Un total de 1’132 billones de dólares ha sido invertido en los países IMT en 2014, de ellos 667.000 millones bajo la forma de inversiones directas y de cartera, y 464.000 millones en forma de préstamos y créditos. Parece que el 41% de todas las entradas de capital en los países de la periferia del capitalismo mundial ha sido en relidad dinero prestado.

Los mayores receptores de estos fondos han sido China, Brasil e India. En particular, el 51% de todo el capital recibido por estos 120 países bajo forma de inversión directa y en valores ha ido a un único país, China. Cerca del 52% de todas las entradas de capital bajo en forma de préstamos ha ido a tres países: China, Brasil e India.

Para los países receptores IMT, los nuevos préstamos y créditos han sido la explicación del continuo crecimiento de su deuda externa. En 15 años, el valor absoluto de la deuda externa de esos 120 países IMT se ha incrementado en un 210%.

El Banco Mundial clasifica a Ucrania como un apéndice colonial

La carga relativa de la deuda de los países IMT, como se puede ver en sus préstamos extranjeros y créditos en 2014, es mucho mejor que en el año 2000 y un poco mejor que en 2005. Por ejemplo, la ratio china de deuda externa con relación a las exportaciones anuales fue de solo un 34’8%, mientras que su ratio deuda externa/ingreso nacional bruto fue del 9’3%. La ratio intereses de deuda externa/exportaciones anuales era de un 1’9%, mientras que la proporción de las reserva de divisas/deuda externa era de un 402’2%.

Pero, al mismo tiempo, muchos países tienen cifras muy por encima de la media. Tomemos a Ucrania. En este país la proporción de la deuda externa y de las exportaciones anuales es del 184’5%; su ratio deuda externa/ingreso nacional bruto es del 100’3%; la proporción de la deuda externa con los costes de las exportaciones anuales es del 25’2%, y su relación entre las reservas internacionales con la deuda externa es sólo del 5’1%. El peso de la deuda de Ucrania es similar al de muchos países subdesarrollados de África, Asia y América Latina, que son comúnmente etiquetados como apéndices coloniales de Occidente.

Hay razones para creer que las cifras de deuda de los países IMT se han deteriorado desde 2014. La mayoría de estos países se especializan en la exportación de sus recursos naturales, materias primas agrícolas y alimentos. El precio de estos productos básicos ha disminuido en el mercado mundial desde 2015. Los flujos de capital han dado marcha atrás, desplazándose desde la periferia hacia el centro del sistema capitalista mundial. Además, los tipos de interés son claramente más altos en créditos y préstamos. Como señalan los expertos, “las materias primas son cada vez más baratas, pero el dinero es cada vez más caro”. Por último, la caída de los tipos de cambio de las divisas de muchos países ha supuesto una bajada del volumen de sus reservas internacionales (resultado de la estampida de intervenciones monetarias masivas, destinadas a sostener el cambio legal de su moneda). 
Según datos de otras fuentes, en 2015 el valor de las reservas internacionales en poder de los países IMT ha superado su deuda externa.

La estructura de la deuda externa

La deuda externa puede clasificarse como a largo plazo o a corto plazo. En 2000, casi del 84% de la deuda externa total de los países IMT era a largo plazo. El porcentaje de la deuda a largo plazo ha ido disminuyendo desde hace 15 años, pero aún sigue siendo el doble de la deuda a corto plazo.

A su vez, la deuda externa a largo plazo se puede dividir en pública y privada. La deuda externa del sector público son las obligaciones que el Estado debe devolver de créditos y préstamos, así como por las garantías que se han emitido. La deuda del sector público, en porcentaje de la deuda externa total, ha disminuido constantemente. Ahora, los intereses de la deuda pública y de la privada son comparables en tamaño. Vamos echar un vistazo más de cerca a la estructura de la deuda del sector público.

En primer lugar, dentro de la estructura de la deuda pública, la proporción entre acreedores oficiales y privados ha cambiado significativamente. En el año 2000, el 61’5% de los acreedores eran públicos y el 38’5% privados. Sin embargo, en 2014 la mayor parte del conjunto de la deuda estaba en manos de acreedores privados (55%) y los públicos eran del 45%.

En segundo lugar, de todas las cantidades prestadas por acreedores oficiales, el FMI solo es responsable de una proporción sorprendentemente modesta (alrededor del 10%).

En tercer lugar, los préstamos bancarios tradicionales son todavía el principal mecanismo empleado por los países IMT para procurarse capitales. En 2000, sólo el 20% de los fondos prestados eran proporcionados por los Estados, aunque para el 2014 esa proporción había aumentado al 37%.

Una prosperidad basada en la deuda

¿En que se parecen las cifras de la deuda en países de ingresos pequeños y medianos (IMT) a las de países económicamente desarrollados?

Durante el período 2010-2014 la deuda externa bruta de los países económicamente desarrollados aumentó en seis billones de dólares, un 8’5%. El informe considera a los 34 miembros actuales de la OCDE como países económicamente desarrollados. Sin embargo, los siete países principales (Estados Unidos, Canadá, Japón, Reino Unido, Alemania, Francia e Italia) acumulan alrededor del 63% de la deuda externa bruta del conjunto de los países de la OCDE. La mayor parte de esta deuda externa bruta es atribuible al sector bancario. Luego vienen otros sectores de la economía, y, por último, el Estado. El informe afirma que a 31 de diciembre de 2014 la deuda externa pública total ascendía aproximadamente a 16 billones de dólares.

De este modo, el crédito global está dividido entre los países ricos del primer mundo (34 Estados) y los países de la periferia del capitalismo mundial (120 países). El contraste es violento. El primer grupo debe 70 billones de dólares, mientras que el segundo grupo no debe más que 5’4 billones de dólares. Es una disparidad de casi el 1.200%. Una comparación de los intereses relativos de la deuda es igual de dramática. Según datos del BM, la proporción de la deuda externa bruta de los países económicamente desarrollados, con relación a su producto interior bruto total (PIB) se situó en el 140% en 2014. Es un porcentaje del 530% más alto que en los países de ingresos medios o débiles. La proporción media es de un 140%. En Canadá esta cifra es del 83%, en Alemania del 154% y en el Reino Unido del 313%.

No hace tanto tiempo los textos de economía afirmaban que el estado de la economía de un país dependía del tamaño de su deuda externa. Cuanto más elevado sea ese nivel, peor es su situación. Utilizando esta fórmula, el Reino Unido y muchos otros países occidentales debieran ser declarados en quiebra: su endeudamiento es decenas de veces más elevado que sus reservas en divisas y otros activos líquidos. Pero estos países no solamente continúan existiendo, sino que prosperan. Es una nueva forma de parasitismo financiero provocado por la deuda, enmascarado por las evaluaciones de las principales agencias de calificación occidentales.

Traducción: CEPRID

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