lunes, 31 de julio de 2017

31 de julio de 1929: Artículo del periódico conservador La Fronda, dirigido por Francisco Uriburu, denunciando el “predominio de la mentalidad negroide” como consecuencia del triunfo del radicalismo


El triunfo del radicalismo en toda la República, ha tenido, como principal consecuencia, un redominio evidente de la mentalidad negroide. En los tiempos del régimen los negritos eran por lo común seres mudos, y asustadizos. Cuando aparecía alguno con aficiones intelectuales, se dedicaba a escribir y se iba a Europa, de donde volvía al poco tiempo con alma parisiense y varios libros ilegibles. Más de un representante de este tipo ha llegado a conquistar altas posiciones en la universidad; pero se consideraba como una excepción dentro del ambiente argentino.
La manumisión de los negritos en masa es un fenómeno característico del yrigoyenismo. Decimos aparente porque, en realidad no han renegado de su condición y casi todos se consideran en su fuero último, propiedad exclusiva del señor Yrigoyen. Pero hablan, actúan, hacen ruido, expresan opiniones e impregnan de catinga la atmósfera política del país. Esto se debe a que el cacique de ellos, movido por la inclinación inexplicable que siente hacia ellos, presta grandes visos de verosimilitud a las sospechas contrarias a su presunto origen vascuense.

Cualquiera que recorra los diarios de todos estos últimos días podrá ver el auge terrible de los negritos en todas las actividades, especialmente la política. El negrito Antille acaba de pronunciar su estrepitoso discurso sobre los diplomas de Cuyo, en que incluyó el elogio pirotécnico del señor Hipólito Yrigoyen; al mismo tiempo, el negrito Abalos ha lanzado con énfasis su doctrina sobre el "boicot", considerándosela como una manifestación de derecho de peticionar. Los demás negritos del ministerio están callados; por ahora, pero se preparan a trabajar activamente en los líos políticos que se avecinan y en medio de todo, se escucha una voz de negrito que ha reunido en un libro la doctrina política y social de su raza. Es el doctor Ricardo Caballero, para más, jefe político de Rosario y autor de Derecho parlamentario y doctrina política, que acaba de aparecer.

¡Terribles negritos! He aquí como habla el célebre defensor de la lepra: 

"Pienso que hacia los horizontes abiertos al infinito, la sociedad marchará cada vez más segura de su destino". Y más adelante: "Sobre la piedra ensangrentada de su pasado doloroso, ABSORBIENDO la savia de los viejos núcleos RADICALES, una civilización generosa florecerá como una creación providencial. Está aquí, como se ve, toda la ideología explosiva de los negroides, incluso el "boicot" de Abalos y la confesión de la "savia radical" que nutre a todos.

Esa savia es la que hará "florecer" sobre la piedra una cantidad de negritos tendidos de las ramas en posición atávica y dando estrépitos chillidos entusiastas.

Pero donde más claramente se manifiesta la intelectualidad de la raza es en la concreción, que abre el libro: "Han llegado —dice Caballero—A MI CEREBRO VACILANTE, impulsos del corazón que me han iluminado en el trayecto de mi afanosa oscuridad". El negrito reconoce que tiene un cerebro vacilante, particularidad que ya le conocíamos; pero lo que ofrece importancia es la extensión del calificativo a todos sus congéneres. El reinado de los negritos es el reinado de los cerebros vacilantes. Lo ha probado Antille, lo ha probado Abalos y lo demuestra el estado calamitoso del país.

¡Y pensar que tal vez decidirá el pleito de Cuyo, inclinándose, por supuesto, a la solución peor, al negrito del socialismo!