sábado, 17 de junio de 2017

La esquina de Buenos Aires que peleó la Guerra Civil Española

Eduardo Parise
(Clarin)

En Av. de Mayo y Salta, eran comunes los enfrentamientos entre habitués del bar Iberia (republicano) y el Español (franquista)
Historia. “Aquí las disputas siguieron cuando en España habían terminado”, recordó en una nota reciente Manuel Novo, el dueño actual. Foto: Pedro Lázaro Fernández
Historia. “Aquí las disputas siguieron cuando en España habían terminado”, recordó en una nota reciente Manuel Novo, el dueño actual. Foto: Pedro Lázaro Fernández
En Buenos Aires todavía se afirma que la Avenida de Mayo es la más española de la Ciudad. Es más: muchos la asocian con la Gran Vía de Madrid. Y ponen como referencia sus bares y sus restaurantes con comida típica, en especial en el tramo que abarca desde la calle Lima hasta Luis Sáenz Peña. Pero ese fervor hispano conserva una mancha. Fue la que convirtió a una esquina de esa avenida en porteña referencia de un hecho trágico para España: la Guerra Civil que durante tres años ensangrentó a la península. Hoy se cumplen exactamente 80 años del comienzo de aquel enfrentamiento que también tuvo aquí su lugar de confrontación.

El 17 de julio de 1936, en Melilla (protectorado español en Marruecos), comenzó el “Alzamiento Nacional” contra el gobierno democrático de la Segunda República. Pero recién al día siguiente cobró alcance nacional. Por eso, el 18 de julio siempre fue considerada como la fecha fundacional del régimen de Francisco Franco, una dictadura que luego de la guerra se extendió por casi cuatro décadas. La historia dice que apenas diez días después del levantamiento armado, las fuerzas franquistas recibieron veinte aviones alemanes. Era el primer apoyo del canciller alemán Adolf Hitler hacia Franco. La gente de Guernica iba a conocer de aquellos infiernos en abril de 1937.

Fue en esos años en los que Teruel, Jarama, Ebro, Madrid, Guadalajara, Brunete, Belchite o Cataluña dejaron de ser referencias geográficas para convertirse en nombres de batallas que en la amplia comunidad española de Buenos Aires repercutían con angustia o con festejos, según a qué sector se adhería. Entonces aquello empezó a reflejarse en la Ciudad. Si bien Argentina se declaró “prescindente” en el conflicto (fue durante el final de presidencia de Agustín P. Justo y el inicio de la de Roberto M. Ortiz) aquí hubo también un frente de combate entre republicanos y franquistas. El lugar: la esquina de Salta y Avenida de Mayo.

En las ochavas del Sur de ese cruce existían dos bares tradicionales: el Iberia y el Español. El primero era refugio de los republicanos; el otro, de los adherentes a aquel movimiento que, como publicó aquí monseñor Gustavo Franceschi, en la revista Criterio, definía a Franco como “el paladín de un nuevo Estado, cristiano por su espíritu, español por su raigambre y moderno por su adaptación a las necesidades de los tiempos actuales”. En los años de la guerra los choques entre uno y otros fueron habituales. Entonces, de vereda a vereda, volaban tazas, sifones, vasos, sillas y hasta trompadas cuando la cercanía de los rivales lo permitía. Cuentan que un enfrentamiento memorable ocurrió en 1938 cuando un camión con altoparlantes se atravesó en la esquina y difundió “el Himno de Riego” (aludía al teniente coronel Rafael del Riego), una marcha con consignas antifascistas de histórica procedencia. Esa vez la batalla fue de lo peor y terminó cuando intervino la Policía.

En Buenos Aires se crearon “comités de ayuda” y hubo festivales en el Luna Park para apoyar a los republicanos (entre los que actuaron estuvo Libertad Lamarque) y también, para los franquistas, hubo apoyo del Jockey Club y de la Legión Cívica Argentina (fundada por Uriburu). Además, desde Argentina viajaron unos 600 brigadistas (con milicianas incluidas) para combatir en España a favor de la República. También al país llegaron unos 700 “niños de la guerra” de los 70.000 que fueron evacuados a Europa y América. Eran hijos de republicanos de entre 3 y 14 años que pudieron eludir a la muerte.

Oficialmente, la guerra terminó el 1 de abril de 1939 con un parte desde Burgos, firmado por Franco. Los republicanos dejaron el Iberia (que todavía existe) y se mudaron a un bar cercano a Sáenz Peña. Las consecuencias de aquel enfrentamiento se sintieron por años tanto en España como aquí. Y hasta generaron en Buenos Aires la creación de editoriales como Losada y Emecé. El bar Español ya no está. Una parte de ese edificio se destruyó cuando, en 1979, lo afectó un gran incendio que también dañó mucho al Teatro Avenida, otro símbolo de la comunidad hispana local. El Avenida estuvo abandonado muchos años hasta que lo rescató un consorcio formado por argentinos y españoles. Lo reinauguraron en 1994 con una presentación del tenor Plácido Domingo. Pero esa es otra historia.