lunes, 5 de junio de 2017

El 5 de junio, una fecha clave en la historia de la economía: Nacen Adam Smith y John Keynes

 Fernando Del Corro
Rebanadas de Realidad

La coincidencia es enorme. Deben existir pocos casos en la historia universal en la cual una efemérides es compartida por dos personajes tan claves para su ciencia como es el caso del escocés Adam Smith, considerado por muchos como el padre del pensamiento económico aunque tuvo antecesores, y del inglés John Maynard Keynes, actualmente reivindicado por muchos más, frente a la crisis contemporánea, aunque también, siempre hablando de muchos, no siempre bien leído.
En verdad las enseñanzas de ambos mantienen plena vigencia en muchos aspectos y merecen ser estudiados con mayor profundidad y amplitud. Smith, nacido el 5 de junio de 1723, en Kirkcaldy y fallecido el 17 de julio de 1790, a los 67 años, en Edimburgo, es particularmente denostado por una buena cantidad de políticos, comentaristas y hasta gente del quehacer económico pero que, por lo general, no le han dedicado algún tiempo a su lectura.

Desde la derecha no se habla de él y desde la izquierda se lo cuestiona. La primera porque lo supone superado, como intérprete de un capitalismo pasado de moda que mejor ignorar, y la segunda, también muchas veces sin haber leído a Karl Heinrich Marx, se basa en las diferencias que éste tomó de aquél una centuria después y en circunstancias en que el desarrollo productivo en la entonces nueva Europa había asumido nuevas características.

Smith era un liberal en el sentido de la libertad no en el de una economía absolutamente descontrolada y sin participación del estado. También filósofo, astrónomo y con conocimientos matemáticos, en su obra cumbre, “La riqueza de las naciones” planteó que hay cuestiones que no deben ser aceptadas, como la conformación de mono u oligopolios, por ejemplo. Allí los gobiernos deben impedirlo. Por ello desde el poder concentrado no existe ningún interés de que se lo lea.

Pero, además, si hay algo esencial que lo hace contemporáneo es su visión sobre lo que ha devenido en el capitalismo gerencial. También en la obra citada alertó sobre el riesgo que entrañan las sociedades anónimas en las que la masa de accionistas va perdiendo el control de la empresa y el mismo pasa a manos de funcionarios sin peso en la composición del capital y por ello, en su momento, impulsó normas destinadas a exigir un mínimo de acciones para integrar el directorio.

Smith se anticipó dos siglos al estadounidense John Kenneth Galbraith en advertir que ese proceso de generación de un capitalismo difuso administrado por gerentes iba a llevar a graves hechos de los cuales los accionistas iban a resultar los mayores perjudicados. Los años recientes les vienen dando la razón a ellos y otros que lo previeron. World Com, Enrom, Lehman Brothers, Elf, Parmalat, Bahring Brothers y algunas otras le dieron la razón.

Keynes nació en Cambridge el 5 de junio de 1883 y falleció en Firle el 21 de abril de 1946, a los 62 años. Fue un típico representante de la burocracia colonial de su país en la India, la cual influyó notablemente en los cambios que se produjeron en el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte sobre todo luego de la II Guerra Mundial, como el caso del estado de bienestar concebido por Henry William Beveridge, nacido en el actual Bangladesh.

Miembro del Partido Liberal es conocido, casi exclusivamente, por su obra “Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero”, de la que también se hacen muchos comentarios superficiales al punto de que se omite que sobre el fin de la misma buscó algún tipo de articulación entre el capitalismo y el socialismo. La llamada “tercera vía” que impulsaron en el Reino Unido y Alemania, respectivamente, Tony Blair y Gerhard Schröeder tuvo teóricos anteriores a Anthony Giddens como Keynes.

Sin embargo este notable economista fue autor de algunos otros trabajos de gran relevancia como sus propuestas para el plan de emergencia económica del RU al desatarse la IIGM en el que flexibilizó, aunque con muchos condicionamientos, su postura contraria a los subsidios expresada en la “Teoría general”, y numerosos artículos que hasta influyeron, vía Raúl Prebisch fundamentalmente, en la política anticíclica argentina desde 1933 para enfrentar la crisis mundial de 1929.

Keynes hoy, seguramente, hubiera rechazado por completo las propuestas alemanas, del  Banco Central Europea y de la jefa del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, que quieren condenar al hambre a pueblos enteros por la actual crisis. Fue claro cuando en 1919 escribiera “Las consecuencias económicas de la paz”, cuando advirtiera que la miseria que desataba sobre Alemania las imposiciones de los vencedores de la Primera Guerra Mundial llevaría a un nuevo conflicto.

Y sobre él vale la pena recordar también que fue el mayor apologista del gran economista argentino, aunque nacido en la actual Bélgica, Jean Silvio Gesell, a cuyos trabajos dedicó mayor espació de análisis que a cualquier otro en su “Teoría general”, donde también citó a una buena cantidad de autores como Alfred Marshall y Arthur Pigou, sus profesores en Cambridge. Una cantidad de autores a los que en buena medida refutó mientras que sobre Gesell recomendó como visionario.

John Maynard Keynes y Adam Smith, inglés uno y escocés el otro, que no es lo mismo. El primero nacido 129 años atrás, el segundo 289, pero en ambos casos sus pensamientos mantienen una importante vigencia que hace que deban ser releídos, con seriedad y sin prejuicios, en estos tiempos en los que el capitalismo atraviesa su tercera gran crisis luego de las de 1873 y 1929. Una nueva crisis que, seguramente, de haber sido tomados en cuenta, no hubiese llegado, por lo menos de esta forma.

 * Docente en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires y miembro del Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego.