martes, 20 de junio de 2017

Dom Helder Cámara: Conferencia pronunciada en Krone Bau de Munich el 20 de junio de 1972.


Los cristianos de la extrema derecha experimentan una curiosa ceguera cuando, intrépida e indiscutiblemente, ayudan a mantener el orden social existente con todas sus injusticias, y luego se alarman y escandalizan al ver que otros cristianos sienten en conciencia la obligación de denunciar estas injusticias y apoyar cualquier esfuerzo que se haga encaminado a enseñar a los oprimidos a liberarse por sí mismos de sus cadenas.


¿Es verdad que, de hecho, la iglesia está al margen y por encima de todos los sistemas económicos y partidos políticos? ¿No es cierto que nos encontramos atrapados en la maquinaria capitalista? ¿No es cierto que seguimos pecando por omisión al permitir que el orden social se confunda con un orden estratificado, y que en la práctica seguimos prestando nuestro sostén a las estructuras que esclavizan a los hombres?



Puede parecer raro que un obispo que tiene muchos diocesanos con necesidad de ser enseñados les deje para venir tan lejos a hablar acerca de unas ideas políticas que no sólo son discutidas sino también muy delicadas en las actuales circunstancias del mundo y de Alemania. DIOS sabe que la única razón por la que yo he puesto ante ustedes estas consideraciones es mi ardiente deseo de ayudar a mis hermanos en Cristo a ver con más claridad el escándalo que estamos dando los cristianos, con las mejores intenciones, por la forma en que prestamos nuestro apoyo a esas estructuras de esclavitud que día tras día oprimen más y más a los hijos de Dios.


Tengamos siempre presente en nuestra mente el pensamiento de que Cristo no sólo vino a librarnos del pecado sino también de las consecuencias del pecado. El vino a ayudarnos a conquistar la eternidad, y ésta comienza en este tiempo, en este mundo, aquí y ahora.