martes, 27 de junio de 2017

27 de junio de 1975. Movilización de la CGT y otros contra López Rega


El gobierno de "Isabelita", hegemonizado por el "brujo" López Rega, había entronizado en el ministerio de economía a Celestino Rodrigo, quien había producido una devaluación monetaria del 100%, llevando el dólar a $ 30.-, después de haber estado en $ 10.- en febrero, aumentó las tarifas entre un 100 y un 200 por ciento; la nafta había aumentado un 172,7%. Lo peor del caso es que pretendió mantener el aumento de salarios en un 38%, según ya se había conversado. Ante el rechazo sindical, el gobierno ofreció un 45% que, como era obvio, también fue rechazado, y concluyó por dejar nuevamente sin topes a las paritarias. Esto permitió que los aumentos fueran de un 60% para los gremios más débiles y alcanzara hasta un 200% en los más poderosos, con lo que el plan se derrumbaba. No obstante, la partida no estaba definida, ya que era necesaria la homologación oficial para que los convenios fueran efectivos. La U.O.M. organizó una movilización ante la Casa Rosada para "agradecer" -cínicamente- a Isabel por la homologación, pero el ministerio de Economía no estaba derrotado, y ante la postergación de las homologaciones la C.G.T. convocó a una concentración de "apoyo a Isabel" y repudio a la política económica. La Plaza de Mayo vuelve a llenarse de trabajadores que corean consignas elocuentes:

"Despacito, despacito, despacito / va cayendo Lopecito".

Ministro de Economía Celestino Rodrigo, explicando su "Plan".




Trabajadores marchando hacia la movilización
 obrera  del 27 de junio de 1975



La inocente madre del aborrecido "Brujo" recibió también recuerdos del estilo que los argentinos acostumbran en estos casos, con la música de una popular canción de los Beatles:
"López Re, López Re, López Re, López Rega / la puta que te parió".


El "Brujo" López Rega e "Isabelita"




Lorenzo Miguel, "Isabelita" y Casildo Herrera



Los manifestantes esperaron horas -en vano- la presencia de la presidente. Pese a la ausencia de Lorenzo Miguel y de Casildo Herrera, ambos en Ginebra en una asamblea de la O.I.T., se espera el desplazamiento del lopezrreguismo y su reemplazo por un gabinete que respondiera al sector sindical. Al caer la tarde, la cúpula presente de la C.G.T. es convocada a la quinta de Olivos, donde la presidente los recibe acompañada, entre otros, por el "Brujo" y su yerno, el presidente de la Cámara Baja, Raúl Lastiri. Parece claro el intento de repetir la escena en que Perón había afeado la conducta de los diputados rebeldes de la J.P., pero los protagonistas eran otros. La entrevista fue transmitida en directo por la televisión. La señora de Perón informó secamente a los sindicalistas presentes que escucharía a uno solo de ellos, no sin señalar que el regreso de Perón a la Patria se había logrado por el esfuerzo de "un grupo de amigos", entre los cuales se destacaba sin duda aquél cuya madre había sido recordada sin mucho afecto esa tarde. Respondió el lucifuercista Adalberto Winer, quien, sin agraviar a su interlocutora, afirmó las posiciones peronistas, tan alejadas de la política económica.

Casildo Herrera, "Isabelita" y Lorenzo Miguel,
 caricatura de un gobierno en serio.



El 28 de junio se anuncia que habrá un aumento general del 50%, al que se le agregarán un 15% en agosto y otro 15% en octubre, tras lo cual Rodrigo anunció por televisión su política de shock.

Ministro de Trabajo Otero, López Rega,
 "Isabelita" y Casildo Herrera, 



La reacción fue generalizada. El ministro de Trabajo, Otero, hombre de la U.O.M., presentó su renuncia. En el Congreso se inician maniobras contrarias a la política del Ejecutivo, que culminarán con la elección de Italo Luder para llenar la vacante de presidente provisional del Senado, postergando a Lastiri de su condición de vicepresidente de hecho. Miguel y Herrera, de regreso de Ginebra, se pusieron a la cabeza de la protesta y la C.G.T. convocó a un paro general los días 7 y 8 de julio.

Antes de cumplirse las 48 horas de huelga, el gobierno cede. Los convenios serán homologados y tanto Rodrigo como López Rega se verán obligados a renunciar al poco tiempo.


José López Rega





Taccone autocritica la actuación política del movimiento obrero. "Se produce la caída de López Rega, Lorenzo Miguel y Herrera vuelven al país, y caen en un error de táctica. Ven la posibilidad de un gran triunfo del movimiento obrero. Pero en función de la coyuntura. Y entonces van a negociar los convenios colectivos de sus respectivos gremios, el metalúrgico y el textil, y logran el 120% de aumento, ó 130, o más, alentados por los propios empresarios de las respectivas cámaras, que pertenecen el sector empresario de la Unión Industrial... [se] consigue desplazar a López Rega. Después de este colosal triunfo, en lugar de avanzar sobre el poder... el movimiento obrero se hace el "hara kiri", quedándose en la coyuntura con un aumento salarial.



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La mirada del diario la Nacion, del paro de la CGT que obtuvo la renuncia del Ministro de Economia y de Lopez Rega en el gobierno peronista de Isabel Perón.

Pablo Mendelevich 
La Nación
(27 de junio de 2012)

Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que hace 37 años los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar un vuelco del poder sindical respecto del gobierno de Isabel Perón.
Es un hecho: el paro nacional con movilización a la Plaza de Mayo organizado para el 27 de junio por la CGT marca un hito, porque se trata de la primera vez en la historia que el sindicalismo peronista realiza una protesta masiva contra un gobierno también peronista.

Resulta inevitable que la Presidenta tenga que ceder.

El triunfo de los manifestantes y su determinación para enfrentar al Gobierno por defender el salario frente a la inflación desbordada traerá importantísimos cambios, no sólo económicos sino también políticos.

Alguien creerá que lo dicho hasta aquí es una lectura parcial de la realidad contemporánea o un aventurado ejercicio de futurología. Nada de eso. Sólo se trata de una evocación histórica. Sucedió hace 37 años.

 Tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega

Aunque parezca increíble -y, tal vez, nadie lo hubiera advertido hasta ahora-, Hugo Moyano eligió para hacer su paro y movilización el mismo día que en 1975 los gremios peronistas llenaron la Plaza de Mayo para ejecutar, también entonces, un vuelco del poder sindical respecto del gobierno que hasta ese momento apoyaban.

La presidenta, también viuda, era Isabel Perón.

Y tal fue la gravitación de esa Plaza de Mayo colmada de obreros enojados con el gobierno que unos días después tuvo que renunciar el ministro de Economía Celestino Rodrigo y cayó, nada menos, el ministro de Bienestar Social José López Rega.

Sí, así fue: la movilización obrera del 27 de junio de 1975 fue la que se cargó, para decirlo sin rodeos, a López Rega.

Es extraño que en todos estos días Moyano no haya mencionado tamaño antecedente para justificar la selección del próximo 27 de junio como el día apropiado para la ejecución de su protesta.

Una de dos: o no lo había advertido (estaríamos frente a un desliz infrecuente y a la vez a una casualidad insólita) o se guardó el dato para usarlo el miércoles.

En 1975 el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar, los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!

Aquel 27 de junio cayó viernes.

Por supuesto que hubo otras diferencias, empezando por el hecho de que la inflación no corroía unos puntos a un salario mutilado por el impuesto a las ganancias sino que se había ido al mismísimo demonio: llegaba al 80 por ciento.

Precipitó la crisis -¿suena conocido?- la disparada del dólar paralelo.

El 4 de junio, dos días después de hacerse cargo del Ministerio de Economía patrocinado por López Rega, el ignoto ingeniero Celestino Rodrigo, a quien también deleitaba el esoterismo, anunció un plan de ajuste bestial: el peso fue devaluado algo así como 150% respecto del dólar (dólar desdoblado: el comercial pasó de 10 a 26 pesos ley, el dólar financiero se fue a 30 y el turístico a 45), los servicios públicos subieron alrededor de 100 por ciento y la nafta súper aumentó ¡181 por ciento!.

La economía venía de once años de crecimiento consecutivo.

Pero, junto con la desmadrada interna peronista y la violencia política, la crisis mundial ayudó a desajustar las principales variables y empujarla al túnel de la recesión.

Por cierto, la viudez de Isabel Perón tuvo un papel central en el descarrilamiento del gobierno en el que ella había arrancado como número dos.

La muerte de Perón produjo un vacío de liderazgo letal.

En rigor, el "rodrigazo" fue la forma en la que estalló la política de precios controlados y las distorsiones acumuladas tras la estabilidad artificial de la gestión de José Gelbard.

Hace pocos días lo comentó Roberto Lavagna, en una columna que publicó en Clarín bajo el título "Estamos en una economía en falsa escuadra" .

Allí escribió el primer ministro de Economía de Néstor Kirchner: "Mientras el Gobierno desprecia la realidad que los contradice, en algunos cenáculos iluminados aparece el sueño que este mismo Gobierno o algún otro haga un 'rodrigazo'".

Domingo Cavallo se sumó al recuerdo del "rodrigazo" en un diagnóstico de las últimas horas.

En 1975 el Gobierno quería limitar las subas de salarios por paritarias al 38 o 40 por ciento, algo que en el contexto de la pateadura de tablero ejecutada por Rodrigo (quien tenía como materia gris al viceministro Ricardo Zinn) se volvió absurdo.

Todos los gremios rechazaron esos porcentajes. Pero, mientras los menos poderosos obtenían mejoras del 60%, los más grandes llegaban al 200%.

Quedaba pendiente el trámite de la homologación, que en sentido estricto fue lo que llevó a la CGT a organizar la protesta del 27 de junio.

Tiempos de verticalismo, los sindicatos decían defender a la presidenta, pero reclamaban la cabeza de "El Brujo".

Es extraño que en todos estos días Moyano no haya mencionado tamaño antecedente para justificar la selección del próximo 27 de junio como el día apropiado para la ejecución de su protesta

En su libro "Perón", el historiador norteamericano Joseph Page cuenta: "El 27 de junio, por primera vez en la historia, los obreros organizaron una marcha monumental de protesta hacia una Casa Rosada controlada por los peronistas”.

“Las declaraciones de los dirigentes que 'apoyaban' a Isabel no engañaban a nadie. A pesar de las súplicas del gobierno a los gremios para que aconsejaran a los trabajadores a permanecer en sus casas y de una fuerte lluvia, la histórica plaza quedó colmada al máximo”.

“La muchedumbre gritaba obscenidades contra López Rega (.) Los generales se unieron a la CGT y a los políticos y juntos llegaron al consenso de que el primer paso para resolver la crisis era desplazar a José López Rega”.

“La concentración del 27 de junio resultó ser el comienzo del fin para el Rasputín de la corte de Isabel".

Tres semanas después la presidenta mandaba al superministro repudiado al exterior como "embajador extraordinario".

López Rega "huía". a bordo del avión presidencial, rumbo a Rio de Janeiro.

Luego se pertrechó en la residencia madrileña de Puerta de Hierro para iniciar una larga década como prófugo de la justicia, hasta 1986, cuando el FBI lo detuvo en el aeropuerto de Miami.

Los convocantes de la protesta del 27 de junio habían sido la CGT y la Unión Obrera Metalúrgica, si bien sus respectivos líderes, Casildo Herreras y Lorenzo Miguel, no participaron, porque estaban en la OIT, en Ginebra.
Dirigente de la Asociación Obrera Textil encumbrado en la CGT de la mano de Miguel, Herreras no tenía demasiados parecidos con Moyano.

La historia castigó con severidad su tibieza al dejarlo asociado para siempre con su frase "yo me borro", expresada en Uruguay el día del golpe de estado.

Parece lógico que Moyano, quien alguna vez dijo guardarles particular respeto a antecesores como José Rucci y Saúl Ubaldini, no se acuerde de Casildo Herreras.

Lo extraño es que haya olvidado el significado histórico de aquel 27 de junio.