domingo, 14 de mayo de 2017

Sionistas promotores del holocausto

Anisa Abd el Fattah

Los sionistas no sólo son culpados por muchos rabinos y fieles judíos por las atrocidades llevadas a cabo contra ellos mismos en Europa durante el Holocausto.

En Israel, ellos son también culpados por lo que se ha dado a conocer como el holocausto que tuvo lugar en lo que hoy conocemos como Israel, después del establecimiento del supuesto estado “judío” y la patria para los judíos.


Es esencial que conozcamos esta historia, dado que es un fuerte argumento en la polémica sobre si Israel no se estableció para proveer santuarios para fieles judíos ni tampoco es una nación judía y que no tiene interés alguno en la religión.
La historia e ideología sionistas sugieren en gran medida que el sionismo es una ideología racista y atea que se ha aprovechado de la identidad judía y la religión para acceder a Palestina. Según los preceptos de los judíos que cumplen con la Tora, “líderes sionistas desleales traicionaron su propia carne y sangre. El sionismo nunca fue una opción para la salvación judía.
Todo lo contrario, fue una fórmula para los seres humanos fueran usados como peones en el viaje al poder de varios bandoleros. ¡Una perfidia! ¡Una traición indescriptible!”
La misma comenzó en 1943, cuando la palabra del sufrimiento de los judíos en Europa bajo el poder de Hitler llegó al resto del mundo. La organización sionista había comenzado a traer judíos desde el norte de África y Arabia, y a reubicarlos en Palestina, bajo el pretexto de querer salvarlos y reforzar la idea de Palestina como un santuario de un pueblo judío que se reuniría ahí en la nueva patria. Los judíos de Yemen fueron evacuados en una operación llamada Alfombra Mágica. Según varios informes, se hizo un especial énfasis en los jóvenes yemeníes. Los mismos eran clasificados, incluso antes de abordar los barcos con destino a Palestina, en dependencia de su religiosidad. Niños mayores que poseían grandes conocimientos de la fe judía y eran altamente espirituales fueron apartados de los más jóvenes, abandonados y no se les permitió emigrar. En una página Web titulada Judíos del Tora contra el Sionismo se informa lo siguiente:
“Cuando los sionistas distribuyeron certificados para inmigrar hacia Palestina, y muchos de esos certificados tenían como objetivo los adolescentes, los “educadores” no entregaron certificados a aquellos que temieron podrían ejercer una influencia religiosa en los otros niños. Por supuesto, los rabinos Halberstam no recibieron sus certificados y por lo tanto, fueron forzados a permanecer en Teherán.”
Los judíos de Yemen eran conocidos por su profundo conocimiento de las leyes judaicas y una tradición de verdadera religión de la Tora. Por esta razón, los sionistas se esforzaron más para lanzar una campaña contra ellos que pretendía “civilizar” a los árabes y en especial a los judíos yemeníes. Este proceso de civilización, como registran en los testimonios de las víctimas, no fue otra cosa que una campaña contra el judaísmo de la Tora. Los ateos seculares sionistas no querían religión en Palestina. Ellos querían la tierra y los recursos y no necesitaban de personas, ni siquiera de fe judía, que no compartieran sus ambiciones. Como quedara claro en las declaraciones hechas por el Gran Rebbe Teitelbaum, así como por otros rabinos ortodoxos, el concepto del sionismo fue considerado una herejía a los ojos de los judíos seguidores de la Tora. También es importante saber que los judíos árabes deseaban abandonar sus países de acogida en el mundo musulmán, sólo a causa de la intensa propaganda antiárabe que los sionistas lanzaron con este propósito. Para comprender el Holocausto sionista contra los judíos de Yemen, hay que estudiar los testimonios de quienes vivieron esta tragedia. Estos testimonios fueron tomados del sitio Web Judíos de la Tora contra el Sionismo.
Testimonio #1: Abordar el barco
“Cuando los sionistas distribuyeron certificados para inmigrar a Palestina, y muchos de ellos estaban dirigidos a los adolescentes, los “educadores” no entregaron certificados a aquellos que temieron podrían ejercer una influencia religiosa en los otros niños. Por supuesto, los rabinos Halberstam no recibieron sus certificados y por lo tanto fueron forzados a permanecer en Teherán.”
Durante la travesía, se organizó una campaña viciosa contra la religión judía. El clímax llegó cuando se lanzaron al océano los yarmulkes que los niños usaban. Muchos de ellos se negaron y sus gorros les fueron arrebatados a la fuerza. Uno se puede imaginar el chilul HaShem, la resultante profanación del nombre de Dios, cuando el capitán de la nave dio la orden de pescar los gorros lanzados a la mar y devolvérselos a los niños.”
Testimonio #2: En Atlit
“A la llegada a la tierra sagrada, los niños tenían que permanecer durante varios días en el campamento de gobernación en el asentamiento de Atlit. Tras grandes esfuerzos, las autoridades de la Aliya de Jóvenes Sionistas aceptaron que durante esos días se sirviera comida kosher, y que los Shabbos (Sabbath) se mantuvieran acorde a la tradición. Tampoco en esta ocasión se produjo ningún cambio en el corazón de los llamados educadores. En su insolencia, se paseaban por todo el campamento con cigarros encendidos en el día de Shabbos, pasando por delante de los niños judíos. En estos Shabbos, los representantes de la agencia judía llegaban a Atlit y se paseaban en automóviles por el lugar. Las listas de niños se elaboraron, por supuesto, durante los Shabbos y los delegados de la llamada agencia “judía”, durante este día sagrado de Shabbos, escribieron los nombres de 1.090 niños y adultos judíos.
También en Atlit, cuando los servicios matutinos duraban un poco más, los inspectores anunciaban que castigarían a los niños dejándolos sin comer. No obstante, este decreto no pudo ponerse en práctica porque querían esconder estos hechos de los representantes de la Organización Agudath Israel quienes se pasaban los Shabbos en el campamento con los niños.”
Testimonio #3: En los campamentos en el estado sionista
Desde Atlit, los niños fueron llevados a 14 campamentos diferentes en el territorio. Ninguno de los propuestos por la Agudath Israel fue aceptado. Entre el total de 120 educadores, sólo fueron aceptados 5 de Agudath Israel. La mayoría de los otros líderes pertenecían al movimiento Hashomer Hatzair, mordazmente antirreligioso, y de otros grupos similares de ateos declarados y profanadores de la fe judía.
Los representantes de Agudath Israel intentaron informarles a los niños que los chicos que celebran el bar mitzvah a la edad de 13 años deben tomar tefillin (filacterias), pero el jefe del campamento prohibió el anuncio hasta que se recibiera la autorización de la Aliya de Jóvenes. El permiso fue concedido con la condición de que ningún líder religioso dirigiera la distribución si no ejercía una influencia religiosa sobre los niños respecto al mandamiento de ponerse el tefillin cada mañana.
Cuando el jefe sionista, el rabino Herzog, visitó varios de los campamentos y habló con los niños, algunas de las educadoras se le acercaron y le preguntaron: “¿Quién lo autorizó a venir a aquí y hablar?”
A una de las niñas se le pidió que cociera durante el Shabbos. Cuando ésta se negó, al principio, los dirigentes trataron de convencerla, pero como se mantuvo intransigente le dijeron: “puedes estar segura de que poco a poco te vamos a educar para que no repitas esas estupideces.”
Cuando los niños llegaban a los campamentos, los “educadores” les pedían que se quitaran los gorros. Los viernes por la noche celebraban conciertos de música.
Uno de los “educadores” llevó a un grupo de niños para mostrarles las ruinas de Jerusalén; cuando llegaron al Muro de las Lamentaciones el maestro les dijo: “Este muro tiene más de 2.000 años. Tiene 11 metros de alto. Cada piedra es de dos metros y algunas de un metro. Después de esta “relevante” información comenzó a abandonar el lugar con los niños. En ese momento, un joven de Jerusalén irrumpió con la exclamación: “no, esto no es sólo un muro antiguo; son los restos del antiguo templo donde los judíos han venido a derramar sus lágrimas ante Dios.” Cuando los niños escucharon esto, inmediatamente se voltearon hacia el muro y comenzaron a llorar y convocaron el libro de los Salmos (Tehillim) y lloraron ante Dios por toda la tragedia de sus vidas, desde el momento en que fueron separados de sus santos padres.”
Estos testimonios muestran claramente que nunca ha habido un intento de establecer, para los judíos, una tierra religiosa “judía” en Palestina. Existen además otros hechos que niegan rotundamente los falsas premisas sobre las cuales los sionistas se han visto libres de ocupar ilegalmente Palestina y colonizarla. Es muy probable que el mundo haya estado sometido a una artimaña sionista muy bien preparada, e incluso muy siniestra.
Si calculamos el coste de este engaño en vidas, dinero, tiempo y recursos podemos hacernos una idea de cuán serio es en realidad el problema al que nos enfrentamos. De estos hechos, debemos establecer además que la situación actual es insostenible y que necesitamos urgentemente una solución que conlleve al desmantelamiento de la entidad política sionista en Palestina. La ONU debe exigir una investigación de los casos de persecución y holocausto sionista israelí contra los judíos de Yemen, e Israel tiene que responder por estos terribles y punibles crímenes. Muchos niños yemeníes fueron secuestrados, adoptados por familias europeas o quizás incluso asesinados, sin embargo Israel nunca se ha visto obligado a responder por cargos de genocidio contra los judíos de Yemen o rendir cuentas por los niños perdidos.