viernes, 5 de mayo de 2017

Nuevo aniversario de la desaparición de Haroldo Conti

Mario Hernández
Argenpress [x]
Entrevista realizada a Vicente Zito Lema al cumplirse el 36º aniversario de su secuestro
Mario Hernandez (MH): Estábamos comentando sobre Haroldo Conti, desaparecido el 5 de mayo de 1976, hace 36 años.

Vicente Zito Lema (VZL): Contento de que se hable de Haroldo Conti y al mismo tiempo triste porque para mí fue un gran amigo. Estamos movidos por la contradicción, siempre es así. Alguna vez los griegos enseñaron que en realidad la muerte es el olvido y entonces cuando alguien recuerda a alguien la vida le gana la partida por un instante a la muerte, o sea, que me tengo que poner contento que recordemos a Haroldo porque como alguna vez he escrito sobre los humanos y sus ceremonias de resucitación, trayendo a los amigos a nuestras mesas, así con alegría los recordamos.

Trelew: No imaginé nunca que iba a ser testigo histórico de este juicio

MH: Me imagino que será una semana muy conmocionante para vos porque también comenzó el juicio por la masacre de Trelew y haz sido un protagonista directo de ese hecho.

VZL: Es cierto y también lo es que en alguna otra oportunidad hemos hablado de Trelew y si pudiéramos recordar lo que conversamos hace pocos años atrás yo nunca me imaginé que llegaría este juicio. Honestamente, por más que estoy en contacto con familiares de los asesinados en Trelew, por ejemplo, con la esposa de Rubén Pedro Bonet que vive en París ya que se quedó allá en el exilio…

MH: Fuiste el abogado de Bonet y quiero aclararlo porque todo el mundo menciona a Vicente Zito Lema como filósofo, docente, poeta, periodista, etc., y no dicen que también fuiste abogado.

VZL: Sí, era muy joven. Lo primero que estudié en mi vida fue Derecho, tenía 21 años, después me especialicé en Filosofía del Derecho y para ganarme la vida trabajaba de periodista, pero entonces empezaron a caer presos políticos. En esos años era otra época y los abogados en general estaban mucho más ligados a las clases altas y no se comprometían mucho con esas nuevas organizaciones políticas que no respondían a los partidos tradicionales y que tenían algunas formas violentas de accionar, violencia revolucionaria pero violencia al fin. Eso hacía que no muchos abogados quisieran comprometerse y poco a poco me fui involucrando porque haciendo notas periodísticas sobre la situación de los presos políticos terminaba haciéndome amigo de los familiares y así fui aceptando ayudar, porque nunca cobré un peso por estos trabajos, y terminé en un pequeño grupo de abogados donde, entre otros, estaban Rodolfo Ortega Peña, la primera víctima de la Triple A, Mario Hernández, Roberto Sinigaglia, un grupo de unos 10 abogados de los que creo soy el único sobreviviente.

No éramos muchos y para protegernos tomábamos las defensas en conjunto, siempre éramos 6 o 7 cuando sucedía un acontecimiento en el cual caían muchos presos. Así se dio que prácticamente fui abogado de casi todos los compañeros en Trelew, porque a algunos los atendía yo, a otros el “pelado” Ortega Peña, pero los conocíamos a todos, por eso para mí Trelew es también pensar en el asesinato de gente muy joven, que rondaba los veintipico de años, yo debía tener 30 y todos nos conocíamos, éramos muy jóvenes y soñábamos con un mundo socialista que quedó allá lejos, la muerte quedó cerca y las relaciones de fuerza, como se suele hablar filosófica o políticamente, no daban para imaginar que algún día los asesinos iban a ser juzgados.

Me conmociona y debo reconocer que estoy sorprendido, primero por la tenacidad de los familiares pero también hay que reconocer que el Estado en estos últimos años ha permitido que se impulsaran más los juicios. En esto hay que ser justos, es muy difícil avanzar cuando los familiares ven obstaculizadas sus peticiones desde los gobiernos, pero cuando un Estado facilita los caminos, la gente se anima y anda y anda y de pronto se encuentran jueces, porque la lucha de clases está en todas partes, y hay jueces que son realmente miserables pero hay otros que son honestos. En la justicia se ven también grandes contradicciones. Hay jueces ligados a lo que fue el terrorismo de Estado, ya que éste también existió porque muchos jueces lo alentaron, lo legalizaron y legitimaron, pero hubo jueces, menos quizás, que estuvieron en el otro bando y ahora se van renovando y llegan jóvenes que se animan a más, y vuelvo a decirlo: no imaginé nunca que iba a ser testigo histórico de estos juicios, de algo que pensé imposible y los familiares lo han logrado.

Haroldo me decía siempre: “Nos debemos plantar en el medio del camino y contar las cosas que nos pasan”.

MH: Me quedé en algo que dijiste como al pasar: “luchaban por el socialismo”. Lo quiero resaltar porque a menudo, cuando se aborda el tema de los Derechos Humanos, se diluyen los aspectos que tienen que ver con el compromiso político de estos militantes, se acentúa el aspecto represivo, la represión ilegal, etc., pero no se los reivindica como luchadores.

VZL: Ese es el tema de fondo y te aclaro que me ha traído muchos problemas. Recuerdo en un homenaje a Haroldo Conti hará unos 15 años lo reivindiqué en público como militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT). Haroldo Conti fue un militante del socialismo que creyó que la transformación debía ser por una vía revolucionaria total, creyó y soñó en eso, no fue un hombre que empuñara las armas pero lo secuestraron porque había un militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) perseguido que va a buscarlo a Haroldo porque sabía de su fraternidad. Haroldo no salió al mundo a combatir solo con su palabra y escritura que eran potentes, también creía en los ideales que llevaban adelante los compañeros del PRT, entonces le abrió la puerta de su casa y lo escondió. Los servicios secretos del Ejército lo andaban persiguiendo y es así como llegan a la casa de Haroldo Conti.

Hay que decir las cosas como son. No llegan porque escribió Mascaró o porque era parte de la redacción de nuestra revista Crisis, entran a su casa porque buscaban a un militante que era un alto cuadro del ERP. Por supuesto, cuando se dan cuenta que allí vivía Haroldo Conti se genera toda una contradicción. No estoy hablando cualquier cosa porque allí estaba Marta, la compañera de Haroldo, y ella lo ha contado muchas veces. Yo lo he escrito cuando volví del exilio en un texto llamado “Los últimos días de Haroldo Conti”.

Llegué al país en 1984 y una de las primeras cosas que hice fue escribir ese texto donde explico el secuestro. Lo que pasa es que muchas cosas que uno escribe no gustan y se las ocultan, pero yo siempre ha hablado de quién fue verdaderamente Haroldo Conti porque sino es como asesinarlo dos veces ya que queda como un niño a quien sorprenden los malos.

Haroldo Conti era un gran intelectual que tomó partido por la revolución, soñaba con el socialismo y lo secuestraron, lo torturaron y lo vejaron hasta con perros, porque lo llevaron a San Justo, donde había un cuartel policial especializado en amaestrar perros de policía y lo vejaron de la forma más brutal, insisto, lo sorprenden dando refugio a un compañero del ala militar y cuando se dan cuenta de quién era y ven sus escritos, de gran calidad, pero también de un fuerte índice de impugnación al modo de vida capitalista salvaje en el que vivimos.

Todo lo que nosotros podemos ver como positivo, las fuerzas represivas lo vieron negativamente y Haroldo pagó con su cuerpo. Esa es la realidad, pero no me olvido de ese día del acto de homenaje en que algunos se levantaron y hasta me llamaron provocador, que yo era un loco suelto que decía que Haroldo era un revolucionario y estaba dando elementos para justificar que lo habían secuestrado, es decir, hay gente que no quiere entender la realidad, quiere presentar todo como que fueron unos militares locos que vinieron en un acto de demencia general a causar daño.

MH: Recordaba al “Gringo” José Luis Mangieri cuando decía que no eran carmelitas descalzas.

VZL: Para nada. Eran militantes y Haroldo Conti debe ser reivindicado como un militante revolucionario que pagó con usura monstruosa su compromiso con la vida. Eso es lo real y concreto y que además de ser un militante revolucionario, fue un gigantesco escritor, eso es lo que nos atrapa de Haroldo, porque escribe muy bien. Me decía siempre: ‘Mirá Vicente, nos debemos plantar en el medio del camino y contar las cosas que nos pasan’. Y Haroldo se plantó muy bien en ese camino de la vida y registró cosas desde una sensibilidad extrema que ya son parte del patrimonio de nuestra cultura para siempre.

MH: Te agradezco mucho haber recordado en “Ciudad Cultural” de esta forma a Haroldo Conti.

VZL: Quiero agregar algo más. Hoy se cumplen 70 años que Jacobo Fijman fuera expulsado de la Biblioteca Nacional. Llegó a mis manos la resolución del entonces Director que dice que por alterar el orden se lo expulsa y se le prohíbe la entrada al Sr. Jacobo Fijman. Hablo de uno de los más grandes poetas y pensadores que dio nuestro país que en ese año de 1942, a los 2 meses que ya no lo dejaron entrar más en la Biblioteca Nacional, lo llevaron a un manicomio donde va a vivir prácticamente 29 años hasta que logro encontrarlo y ofrecerle mi casa para que continuara sus 2 últimos años de vida. Hoy podemos recordar a Jacobo Fijman castigado por el poder, porque para un poeta que lo expulsen de una biblioteca y lo internen en un manicomio es un castigo y a la par a otro gran tipo como fue Haroldo Conti, expulsado de la vida por creer también en un mundo mejor.

Miramos el mundo a través del trabajo y los trabajadores

MH: Mañana hay una convocatoria.

VZL: Desde las 10:00 vamos a reiniciar las actividades de la Universidad de los Trabajadores en la fábrica recuperada IMPA. Estoy feliz porque pudimos terminar nuestros 3 baños para hombres, mujeres y discapacitados, nos costó muchísimo, lo hicimos todo a pulmón, también colaboraron amigos que saben más y compañeros que nos ayudaron y pusieron los artefactos. Ahora hay que limpiar porque empezamos dentro de una semana a dar un Seminario de Economía Social y tenemos que recibir bien a la gente. Entonces, mañana desde las 10:00 en Rawson 106, en el barrio de Almagro, vamos a limpiar y pintar la entrada de nuestra Universidad que será de los trabajadores pero tiene que estar bien presentada. Como diría mi madre: ‘ser pobres no quita que estemos limpios’.

MH: Tengo entendido que en el 2º cuatrimestre empiezan los profesorados. Nos visitó el “Vasco” Murúa en enero y nos adelantó este cronograma.

VZL: A veces mis compañeros se burlan y dicen que soy medio maniático, pero no podíamos recibir a los estudiantes sin baños. Son cursos de 3, 4, 5 horas y cómo hacía la gente si hasta Av. Rivadavia hay 2 cuadras largas. Así que tuvimos que parar un poco las actividades hasta que se terminaran los baños. Hubiéramos empezado en marzo, pero nuestra construcción es de base. Hemos elegido hacer las cosas de esta forma y nos llevó más tiempo, pero los profesorados se largan en agosto.

MH: ¿Cuáles van a ser?

VZL: Vamos a empezar con Historia, Comunicación y Literatura. Esos son los 3 primeros.

MH: Humanísticos.

VZL: Es lo que nos da más la fuerza por ahora, pero obviamente no es solo desde ese lugar que vamos a enfrentar la situación. Es donde tenemos más fuerza por ahora pero estamos organizando un plan mucho más amplio. No podemos dejar de lado las otras ciencias, ocuparnos solo de las humanísticas, aunque humanístico en definitiva sea todo. Cada uno empieza desde donde más puede. Obviamente, historia, psicología, la escritura están más cerca de lo que uno hace y allí tenemos más amigos, entonces empezamos por ahí pero el plan es tocar todo lo que se busca en la búsqueda de los saberes, con seriedad y dándole nuestra propia identidad.

La manera que miramos el mundo es a partir del trabajo y los trabajadores y desde ese paradigma analizamos las cosas. Nuestra manera de trabajar es absolutamente nueva, es difícil, nadie lo sabe totalmente. Yo soy el más viejo, pero eso de viejo y sabio es un cuento chino. Es muy difícil organizar porque es como pensar de nuevo el mundo. El mundo lo hacen los trabajadores pero no lo piensan desde el trabajo. El trabajador trabaja y los intelectuales organizan los saberes desde otro espacio y yo no quiero repetir eso. Quiero volver a la justicia y lo justo es que los trabajadores también piensen el mundo y como eso fue birlado, roto, privado, hay que pensar junto con ellos. Ese es un poco mi rol.

Días atrás participé de una asamblea de los trabajadores de IMPA, me quieren, me tratan como a un compañero especializado en temas intelectuales, me dicen: ‘Vicente organizá que nosotros avanzamos con vos’, pero vuelvo a repetirlo: yo también estoy aprendiendo, pero vamos a organizar la Universidad de los Trabajadores entre todos, vamos a dar la batalla.

MH: Te agradezco la participación en “Ciudad Cultural”

VZL: Al contrario, gracias a Uds. por hacerme recordar a Haroldo, a Jacobo Fijman, a los compañeros de Trelew, y no ponerme demasiado triste.