martes, 2 de mayo de 2017

La toma de Berlín: crónica de la agonía del Reich

Cuando el 2 de mayo de 1945 las tropas soviéticas tomaron el control de la capital de Alemania, Berlín, a consecuencia de los combates habían perdido la vida 125.000 de los 2 millones de habitantes de la ciudad, que quedó prácticamente en ruinas.

De las 250.000 edificaciones de la ciudad, cerca de 30.000 quedaron totalmente destruidas, más de 20.000 seriamente dañadas y más de 150.000 presentaban daños de consideración media.

Más del tercio de las estaciones del metro estaban inundadas o destruidas, 225 puentes habían sido dinamitados por el Ejército nazi.

El Reich no se rindió fácilmente, cobrando cientos de miles de vidas en su agonía.

Incluso después de ser tomada la ciudad, grupos aislados que marchaban de las afueras de Berlín a occidente, presentaron combate hasta el 5 de mayo, y solo en la madrugada del 9 de mayo fue firmada el Acta de Capitulación de las Fuerzas Armadas de la Alemania Nazi.

Durante la operación de Berlín el Ejército Soviético rodeó y aniquiló la mayor agrupación de fuerzas enemigas de toda la historia bélica.

Fueron destruidas 70 divisiones de infantería, 23 divisiones de tanques y tomados 480.000 prisioneros.

Esta operación, que duró del 16 de abril hasta el 8 de mayo de 1945 tuvo un alto precio para las tropas soviéticas, calculándose las pérdidas en 78.291 bajas letales y 274.184 heridos.

En la primavera de 1945, en territorio de la Alemania nazi combatían los ejércitos de la Unión Soviética, EEUU, Gran Bretaña y Francia.

Las tropas soviéticas se hallaban a 60 kilómetros de la capital, mientras que la avanzada de los aliados de EEUU y Gran Bretaña salieron al Elba a unos 120 kilómetros de Berlín.

Esta ciudad no era solo el centro político del nazismo, sino uno de los mayores centros de la industria militar del Reich, por lo que la Wehrmacht concentró sus fuerzas en esa dirección, ubicando cerca de 200 batallones de milicias populares Volkssturm, que reunían a más de 200.000 combatientes.

La defensa de la ciudad contaba con tres franjas circulares, la primera de las cuales pasaba por los ríos, canales y lagos, a unos 25-40 kilómetros de la ciudad.

La franja defensiva interior pasaba por las afueras de Berlín, y la tercera comenzaba por la circunvalación del ferrocarril.

Todas las calles que se dirigían al centro estaban cerradas por diversos obstáculos y los puentes, minados.

El plan de la Comandancia Suprema del Ejército Rojo consistía en infligir al enemigo varios golpes potentes en un amplio frente, desmembrar la agrupación enemiga, rodearla y destruirla por partes.

Tras una intensa preparación artillera y ataques aéreos, las tropas del Frente Bielorruso atacaron al enemigo en el río Óder. A su vez, las tropas del 1er Ejército de Ucrania entraron por el río Neisse.

A pesar de la resistencia enemiga, el Ejército soviético quebró sus defensas.

El 20 se inició el asalto a la ciudad por medio del fuego de la artillería del 1er Frente Bielorruso, y para el día siguiente sus unidades entraron en la zona nordeste de la ciudad, mientras el 1er Frente Ucraniano avanzaba desde el sur y occidente.

El 21 de abril, tras avanzar 95 kilómetros, las unidades de tanque irrumpieron en los límites sur de la ciudad, apoyando a las tropas del 1er Frente Ucraniano que avanzaban en dirección oeste.

Para el 25 de abril ambos frentes cerraron el cerco de Berlín, quedando atrapada toda la agrupación de Berlín (500.000 soldados).

Las tropas del 2do Frente de Bielorrusia cruzaron el Óder y venciendo la resistencia del enemigo avanzó 20 kilómetros, impidiendo al Ejército nazi utilizar sus tropas blindadas.
En su avance hacia el centro de Berlín, los soldados soviéticos tomaban por asalto cada calle y cada casa, enfrentándose cuerpo a cuerpo al enemigo en el metro, los alcantarillados y otros túneles.

Para el 28 de abril en poder de los defensores de la ciudad quedaba solo el centro, bajo fuego de la artillería soviética, y en la tarde del mismo día, las unidades del 3er Ejército de Ataque del 1er Frente Bielorruso se acercaron al Reichstag.

La toma del Reichstag tomó varios días, en una lucha cuerpo a cuerpo por cada piso, cada recinto. En vísperas del 1 de mayo se alzó la bandera roja sobre el edificio. Los combates continuaron hasta el 2 de mayo, cuando se rindieron los últimos grupos, atrincherados en el sótano.

La toma del Reichstag costó a los nazis más de 2000 bajas entre muertos y heridos, el Ejército Rojo tomó más de 2600 prisioneros, así como 1800 rifles y ametralladoras, 59 piezas de artillería, 15 tanques y armas de asalto.

El 1 de mayo las unidades del 3er Ejército de Asalto que avanzaban desde el norte se encontraron al sur del Reichstag con las unidades del 8vo Ejército procedentes del sur.
Ese mismo día se rindieron dos importantes nudos defensivos de Berlín, la ciudadela Spandau y la torre antiaérea Flakturm I.

A las 15 horas del 2 de mayo el enemigo cesó completamente su resistencia, los restos de la guarnición de Berlín, consistentes en más de 134.000 soldados, se entregaron masivamente.
La caída de Berlín precipitó el derrumbe de la cumbre política del Reich, con los suicidios masivos de sus altos dirigentes, y la capitulación de la Alemania nazi, terminando así una de las epopeyas más sangrientas de la historia de la humanidad.