martes, 16 de mayo de 2017

La descolonización de Palestina

Moshé Machover*
Este es el tercer y último artículo de una serie cuyo objetivo es discutir la posición socialista sobre el conflicto palestino-israelí y su eventual solución.El primer artículo describía algunos de los debates sobre el colonialismo y la cuestión nacional en la Segunda Internacional (1). El segundo artículo esbozaba la posición tomada sobre estas cuestiones por el nuevo movimiento comunista internacional en la década de 1920 (y, más tarde, después de la escisión del movimiento comunista, por el trotskismo, que continuó la tradición leninista, y por el comunismo estalinizado 'oficial', que decía adherirse a esa tradición) (2).Ambos artículos estaban destinados a proporcionar un telón de fondo histórico: una visión crítica de la forma en que las cuestiones coloniales y nacionales fueron abordadas por nuestro movimiento, el marxismo revolucionario, durante el "largo" siglo XX.  Tras ese desvío, el presente artículo discutirá el espinoso problema creado por la colonización sionista de Palestina. En aras de la coherencia lógica, necesitaré recapitular algunos puntos y argumentos que he hecho antes.
 

Un territorio excepcional
Cada caso de la colonización tiene algunos atributos únicos, pero las características excepcionales de la colonización sionista de Palestina son fundamentales y estructurales.  Por lo tanto, dificultan una aplicación fácil de fórmulas genéricas para analizar el conflicto resultante y proponer su solución.
Una característica excepcional obvia de este proyecto de colonización es su anacronismo, su muy tardía aparición en la historia colonial.  Esto es particularmente sorprendente si lo comparamos con otros casos del mismo tipo general: las colonizaciones excluyentes ( "colonias de trabajo", "colonias de asentamiento"), en las que los indígenas fueron excluidos en gran parte de la economía política de los colonos, en tanto que la producción directa - el trabajo real - se llevó a cabo por los colonos (3).  Así, para la presente comparación cronológica podemos ignorar como irrelevante la lucha por el reparto de África - de la conferencia de Berlín (1884-1885) al estallido de la Primera Guerra Mundial - que estableció colonias de explotación, en base a la explotación de la fuerza de trabajo indígena.  La colonización sionista estaba entonces en su etapa más temprana, y se puso en marcha sólo después de la Primera Guerra Mundial, cuando otras colonizaciones de exclusión eran ya historia, o bien en camino de pasar a los libros de historia.
Kautsky, el principal teórico marxista de la Segunda Internacional, argumentó en 1907 que la colonización de exclusión (que establecía "colonias de trabajo") fue posible para los europeos "sólo en climas templados ... en regiones muy poco pobladas, en las que predominaba un modo muy primitivo de producción - tal vez la caza, lo que requiere inmensos territorios para apoyar a un solo individuo ".  Esto excluía a los "territorios densamente pobladas con una producción desarrollada", donde los colonos "tropezaban con la propiedad privada de la tierra, la renta del suelo, el estado y las estructuras militares, de las que habían tratado de escapar".  Sin embargo, observó, todos los territorios que cumplían esas condiciones "ya están ocupados, y de hecho se han convertido en Estados independientes, formalmente en muchos casos".  A partir de ello, concluyó que este tipo de colonización era una cosa del pasado (4).
Lo más notable de esta línea de razonamiento no es tanto que ha sido refutada en el caso de Palestina - que, aparte de un clima templado, no satisfacía ninguna de las condiciones consideradas por Kautsky como necesarias para el establecimiento de una "colonia de trabajo".  Más bien, el hecho realmente llamativo es que la colonización de Palestina es la única excepción a la regla.  De hecho, el razonamiento de Kautsky era esencialmente correcto, y el proyecto sionista proporciona un contra-ejemplo único al mismo, ya que eligió, principalmente por razones ideológicas, un territorio que era de hecho atípico y sin condiciones para la colonización excluyente (5).
El modo de producción en Palestina a principios del siglo XX estaba, sin duda, lejos de ser "primitivo".  Era un país eminentemente agrícola en el umbral de la modernidad, cuya población rural indígena consistía en su mayoría de campesinos, algunos de los cuales eran propietarios y otros aparceros independientes de grandes propietarios, en muchos casos ausentes. La propiedad comunal y privada de la tierra estaban bien establecidas, la primera por la costumbre y la segunda por el Código de la Tierra otomano de 1858, una de las tanzimat (reformas) promulgadas por el imperio otomano a mediados del siglo XIX (6). El país estaba bastante densamente poblado: en 1914 la densidad de la población árabe en lo que se convertiría en el mandato británico de Palestina - excluyendo el desierto de Naqab (Negev), habitado por beduinos nómadas y semi-nómadas, que no fue considerado como adecuado para la colonización, y de hecho no fue colonizado hasta mediados del siglo XX - era de aproximadamente 48 personas por kilómetro cuadrado (7), (en comparación,  similar a la densidad de población de Belarús e Irán en 2014 (8)). Por otra parte, la urbanización estaba bastante avanzada: en 1914, aproximadamente el 31,6% de La población indígena (árabe-palestina) era urbana (9). Todo esto estaba muy lejos de las condiciones económicas, sociales y jurídicas de los territorios en los que tuvo lugar la colonización de exclusión "clásica" en los siglos anteriores, como América del Norte y Australia.
Una característica posiblemente aún más importante y excepcional de Palestina a principios del siglo XX  - única entre todos los territorios sometidos a la colonización excluyente - es que su población indígena no sólo era étnica y lingüísticamente bastante homogénea, sino que además era parte integral de un grupo mucho más grande y antiguo lingüístico-cultural: los árabes de la región del Mashreq (oriente árabe), que se encontraban en ese momento forjando una identidad nacional común (10). Por otra parte, en una respuesta natural a la colonización sionista y a la creación de Palestina por las potencias imperialistas como país independiente (11), ganó fuerza una identidad nacional palestina local. Esta no desplazó a la identidad nacional de todos los árabes más amplia, pero se superpuso a ella. De hecho, la colonización de Palestina proporcionó un foco para la identidad nacional pan-árabe en toda la región (12).
Por último, mientras que en la mayoría de las colonias de exclusión "clásicas" la población indígena carecía de inmunidad a los patógenos del "viejo mundo" y fue diezmada por las enfermedades contagiosas transmitidas por los colonos, los árabes palestinos se salvaron de este desastre en particular.
Todas estas circunstancias hicieron al pueblo palestino indígena mucho más resistente a la pulverización, que había sido la regla general en la colonización de exclusión "clásica".
Un proyecto excepcional
Si las condiciones materiales, demográficos y sociales en Palestina eran excepcionales, las circunstancias políticas, así como el régimen de inmigración no lo eran menos.
En el modelo "clásico" de la colonización excluyente, una potencia europea, después de haber invadido y tomado posesión de un territorio, alentaba a sus propios nacionales a establecerse allí, bajo su protección militar y política.  A estos primeros colonos se unían muchos otros de la metrópoli, así como de otros países europeos, y en un tiempo relativamente corto, los indígenas no sólo eran desposeídos, sino que los supervivientes (si quedaban) eran abrumadoramente superados en número y reducidos a pequeñas y fragmentadas minorías. 
En Palestina, las cosas procedieron de manera muy diferente. Los colonos no eran nacionales de un país madre en posesión de la tierra codiciada;  por lo que desde el principio el movimiento sionista tuvo que buscar una madre de alquiler - un poder imperial que dominase la región y promoviese el proyecto sionista, a cambio de los servicios prestados: formar "parte de la muralla de Europa contra Asia, un puesto avanzado de la civilización contra la barbarie ", como el fundador del movimiento lo expresó (13).
Antes de la Primera Guerra Mundial, Palestina era una parte integral de la provincia otomana de Damasco (Siria Mayor).  Era administrada por una burocracia bajo un gobierno central que, a raíz de la Revolución de los Jóvenes Turcos de 1908, intentó, sin mucho éxito, modernizar un imperio en decadencia y convertirlo en una monarquía constitucional.  Las autoridades otomanas no tenían ningún interés en la promoción de la incipiente colonización sionista, pero eran demasiado débiles para evitarla.
Después de la guerra, las cosas fueron más favorables para el proyecto colonizador.  Palestina fue dividida de la Gran Siria como un país distinto, expresamente para la colonización sionista, con Gran Bretaña como país madre adoptivo: el preámbulo del mandato de la Liga de las Naciones, declara  a Gran Bretaña potencia protectora, y cita la Declaración Balfour textualmente (14). Las autoridades del mandato británico tomaron en serio su promesa de promover y proteger la colonización sionista, pero pronto descubrieron que dar rienda suelta a la inmigración judía y en particular a la adquisición de tierras - la compra de tierras a los propietarios (en su mayoría ausentes) y el desalojo de sus aparceros- causaban un profundo malestar entre la mayoría árabe. Por lo tanto, resultaba necesario imponer algunas restricciones a esas actividades.
Al principio se trataba de medidas incoherentes e ineficaces (15). Sin embargo, tras el levantamiento árabe-palestino de 1936 a 1939 (16), el gobierno británico trató de imponer restricciones más rigurosas.  Estas se resumen en el Libro Blanco de 1939, que también expone una ruptura fundamental entre el movimiento sionista y su país madre adoptivo.  Mientras que el primero pretendía convertir Palestina en un estado nacional judío soberano, el gobierno británico descartaba ahora tal objetivo:
El Gobierno de Su Majestad cree que los autores del mandato en el que la Declaración Balfour fue incorporada no pueden haber tenido la intención de que Palestina deba convertirse en un estado judío en contra de la voluntad de la población árabe del país (17).
Esto dio lugar a un conflicto armado - interrumpido al estallar la Segunda Guerra Mundial, pero relanzado inmediatamente después de que terminase - en el que las organizaciones paramilitares sionistas clandestinas utilizaron tácticas terroristas contra las autoridades británicas.  En 1947, Gran Bretaña, agotada por la guerra e incapaz de imponer las restricciones del Libro Blanco de 1939, abandonó todo intento de aplicar el mandato en Palestina.
En ese momento los colonos sionistas estaban lejos de constituir una mayoría en Palestina, y mucho menos de superar numéricamente a su población indígena: la población judía era solo de 630.000 personas y la árabe-palestina de 1.300.000.  Fueron necesarias una importante limpieza étnica durante la guerra de 1947 a 1949 y una ola de inmigración judía para reducir a la población árabe del 78% en la superficie de Palestina que se convirtió en Israel en una minoría del 18%: en 1949 el número de judíos en Israel era de 1.173.000, mientras que sólo 159.100 árabes palestinos escaparon a la limpieza étnica (19).
Sin embargo, ahora que el proyecto de colonización sionista había tenido éxito en reducir la población palestina indígena a un mero 12% de la población total  del recién creado estado de Israel, y dado que ese estado era libre de legislar en materia de inmigración y ciudadanía, la auto-limitación inherente de la política sionista poco a poco se hizo evidente.  A diferencia de las colonias de exclusión "clásicas", que pudieron apoyarse en una enorme reserva de colonos inmigrantes europeos, Israel sólo dio la bienvenida a la inmigración de judíos y sus parientes más cercanos no judíos (si los había).  Con los años se ha sabido que simplemente no hay suficientes inmigrantes admisibles para mantener a la población indígena en un porcentaje bajo "cómodo".  A pesar de una gran ola de inmigración judía (de Europa y del mundo musulmán) durante 1948-1951 (20), y de una segunda (de la antigua Unión Soviética y Etiopía) a principios de 1990 (21), esta inmigración no ha compensado el aumento natural de la comunidad árabe palestina dentro de Israel.  La proporción de esta comunidad en la población total de Israel en realidad aumentó del 12% en 1949 al 21% en 2014 (22).
Pero el territorio de Israel dentro de las fronteras del armisticio de 1949  - conocidas como la 'Línea Verde' - no llegó a colmar las ambiciones sionistas, que se extienden a la totalidad de Palestina.  Este objetivo había sido declarado categóricamente en 1937 por David Ben Gurion, y fue repetido con veneración 36 años después, en un discurso, por su discípulo, el ministro de Defensa Moshe Dayan:
Entre nosotros [los sionistas] no puede haber debate sobre la integridad de la Tierra de Israel [es decir, Palestina], y sobre nuestros lazos y derecho a la totalidad de la tierra ...
Cuando un sionista habla de la integridad de la Tierra de Israel, esto sólo puede significar la colonización [hityashvut] por los judíos de esa tierra en su totalidad.
Es decir, desde el punto de vista del sionismo la piedra de toque real no se limita a [la cuestión de] de que partes de la Tierra de Israel forman parte de esa política, ni siquiera de la creencia en la integridad de la Tierra de Israel.  Más bien, el objetivo y la piedra de toque del sionismo es la aplicación real de la colonización por los judíos de todas las áreas de la Tierra de Israel (23).
Aprovechando la oportunidad creada por la crisis de 1967 y el aparente - aunque lejos de ser real - peligro de ser atacado por Egipto (24), Israel ocupó las partes restantes de Palestina.  A pesar de las evasivas diplomática, pronto se hizo evidente, como Dayan dejó claro en su discurso de 1973, que Israel no tenía ninguna intención de dejar a un lado Cisjordania y la Franja de Gaza.  No se ha anexionado formalmente estos territorios - excepto el este de Jerusalén y una zona considerable alrededor de él - para que no se extienda el derecho de residencia, y mucho menos el de ciudadanía, a 'demasiados' árabes.  (Israel sí se anexionó el Golán sirio, pero sólo después de limpiar étnicamente unos 100.000 árabes, dejando sólo a los miembros de la religión drusa, que Israel no considera como árabes). Posteriormente, los asentamientos israelíes han hecho metástasis en Cisjordania con el fin de evitar el establecimiento de un estado palestino soberano 'al lado de Israel', según lo previsto en el espejismo de la "solución de dos estados".
El problema demográfico implícito en el proyecto sionista fue exacerbado en gran medida por el resultado de la guerra de junio de 1967.  En el momento de escribir (junio de 2016), hay una casi paridad entre los dos pueblos bajo dominio israelí: los colonos hebreos y los árabes palestinos indígenas.  Las cifras dadas por la Wikipedia, que tienen unos años de retraso, son aproximadamente de 6,1 millones para la población hebrea y 5,2 millones para la árabe-palestina (25). Dada la mayor tasa de crecimiento natural de la población árabe palestina, es probable que sobrepase a la población hebrea en un futuro no muy lejano.
Sin precedentes
En vista de las múltiples anomalías, el conflicto creado por colonización sionista no tiene precedentes: simplemente no hay otros que sirvan de analogía para su evolución y eventual resolución.
Por un lado, los procesos que condujeron a la gran ola de descolonización en la segunda mitad del siglo XX no son aplicables en el presente caso.  Todos los países que fueron descolonizados habían sido colonias de explotación - los colonos eran una pequeña minoría y su economía política dependía de manera decisiva de la fuerza de trabajo de los indígenas, que por lo tanto constituían una fuerza interna indispensable y potencialmente poderosa.  Excepto en Sudáfrica, los colonos dependían de la protección militar directa de sus países de origen y, cuando estas viejas potencias imperialistas ya no fueron capaces de proporcionar esa protección, la lucha de liberación de los pueblos indígenas se convirtió en irresistible. La descolonización de Sudáfrica tomó más tiempo debido a que sus colonos tenían su propio estado independiente con unas fuerzas armadas muy importantes. Pero incluso allí, cuando el fin de la Guerra Fría les hizo perder importancia para el imperialismo mundial y después de su derrota militar en Angola, los colonos tuvieron que renunciar a su control exclusivo del poder político.
En ninguno de estos países la lucha anticolonial se transformó en una revolución socialista que llevase al poder a la clase obrera; por lo que la mayoría de ellos continuaron siendo explotados después de la descolonización.  Sin embargo, la clase obrera y demás sectores explotados obtuvieron algunas ganancias políticas, sociales y económicas.  En otras palabras, estas fuerzas sociales tenían un interés objetivo en la descolonización, aunque se lograsen sólo los llamados objetivos democrático burgueses.
Ninguna de estas condiciones objetivas y subjetivas se dan en el caso de la colonización sionista y su estado de Israel. Su economía política es fundamentalmente diferente de la de las colonias de explotación. Y - como he argumentado en detalle en un artículo anterior (26) - una consecuencia fundamental de esta diferencia es que no existe una fuerza social que pudiese dirigir una pretendida descolonización democrático burguesa de Palestina.  Para ello sería necesario la desionización, la caída del régimen sionista; y la única fuerza social potencialmente capaz de lograr esto son las masas israelíes, principalmente la clase obrera.  Pero la mayoría hebrea de esta clase no tiene nada que ganar con una revolución política que intercambie su posición actual como clase explotada de una nación privilegiada por una posición de clase que siga siendo explotada pero sin privilegios nacionales.
Por otro lado, si volvemos a las colonias de exclusión "clásicas", sería apresurado buscar entre ellas un precedente para el caso de Israel - a pesar de la similitud básica de sus economías políticas. Ninguna de esas colonias se ha descolonizado;  en todas ellas el conflicto colonial se resolvió decisivamente a favor de los colonos.  Pero, como he señalado anteriormente, el caso de la colonización sionista tiene muchas características excepcionales importantes que bien pueden impedir que la regla general se aplique también en este caso especial. El destino final de los árabes palestinos no tiene que ser similar al  de los pueblos indígenas de América del Norte o Australia.  Para que fuese así,  Israel tendría que proceder de nuevo a una limpieza étnica masiva.  Aunque existen planes para perpetrar semejante crimen, su aplicación requeriría condiciones regionales e internacionales adecuadas, que pueden no darse;  la fuerte movilización de la opinión pública mundial también puede ayudar a frustrar estos planes (27).
Una vía socialista
Mientras que la descolonización 'democrático-burguesa' de Palestina - derrocar al régimen sionista, pero conservando el capitalismo - no está sobre la mesa, hay una posible vía socialista para su descolonización / desionización. La he defendido en varios artículos (28), y es esencialmente la articulada hace mucho tiempo por Matzpen (29). El escenario que contempla es la de una transformación socialista, que no puede restringirse al marco de Palestina / Israel, sino que debe abarcar a toda la región, el oriente árabe (Mashreq), y formar una federación regional socialista.  La clase obrera israelí puede ser inducida a unirse, y ayudar al derrocamiento del régimen sionista, si es llamada a actuar sobre una base de clase y a renunciar a sus privilegios nacionales a cambio de asociarse y formar parte de una clase obrera dominante en la región.
Obviamente, este escenario no tiene ninguna garantía, solo es posible como un proyecto de larga duración. Y exigiría varios procesos acumulativos.
El requisito previo más importante, ante todo, es un resurgimiento de la revolución árabe.  La primavera árabe de 2011 terminó en su derrota, la reacción y múltiples desastres. Pero fue un adelanto de lo que es posible y una indicación de lo que se necesita. Los problemas y conflictos que la habían engendrado no se han resuelto, y sin duda volverán a manifestarse. De manera significativa, los acontecimientos de la primavera árabe muestran la unidad subyacente de la región y la solidaridad instintiva de las masas populares y las clases trabajadoras de los países de la región.
Sorprendentemente, en las protestas sociales, sin precedentes por sus dimensiones, que estallaron en Israel en el verano de 2011, hubo un fuerte eco regional. Mientras que la discusión sobre la ocupación de los Territorios Palestinos se consideró fuera de lugar por ser "demasiado divisiva", hubo calurosas expresiones populares de solidaridad con los movimientos de masas en los países árabes vecinos, principalmente de Egipto. Tal vez sea una señal para el futuro: el camino de la solidaridad de clase de Tel-Aviv a Nablus puede tomar un desvío a través de El Cairo.
Un segundo proceso necesario es el fortalecimiento del componente de la identidad pan-árabe entre los palestinos.  Todos los pueblos árabes combinan una identidad pan-árabe, como parte de la nación árabe, con sus identidades locales en tanto que egipcios, iraquíes, palestinos, etc. En el caso de los palestinos, el componente pan-árabe, que una vez fue fuerte (especialmente en la izquierda), ha sido eclipsado tras la derrota del nacionalismo árabe laico.  Pero los palestinos no pueden liberarse en forma aislada, únicamente con su propia lucha.  La descolonización, que sólo puede lograrse mediante una revolución regional, requerirá una reafirmación del componente pan-árabe de su identidad, sin, por supuesto, renunciar al componente específico palestino.
Por el lado de Israel, un requisito importante es el rechazo de la ideología sionista.  Esta ideología incluye como componente principal la afirmación de que Israel es el hogar nacional de un supuesta "nación judía" mundial y se utiliza como justificación para la colonización sionista pasada, presente y futura.  Al rechazar el sionismo y renunciar a su posición privilegiada como colonizadores, las masas israelíes deben redescubrir su verdadera identidad objetiva como una nueva nación hebrea, surgida localmente.  Esta identidad se había desarrollado y manifestado hasta comienzos de la década de 1950, pero fue suprimida deliberadamente por el adoctrinamiento sionista (30).
Por último, la realización de este escenario requiere la formación, con suficiente antelación, de un marco organizativo, que reúna - de un manera no-sectaria, democrática - a todos los socialistas revolucionarios de la región. La tarea central de esta organización debe ser preparar las mentes y los corazones de los trabajadores y de sus aliados para las tareas formidables que les aguardan: la descolonización de Palestina, la caída del régimen sionista y de los regímenes árabes, y la formación de una federación regional socialista, con las clases trabajadoras al frente.  
Notas:
  1. “El colonialismo y los nativos” 
  2. “Lenin, sus herederos y la cuestión colonial”
  3. “Colonias de trabajo” es el término de Kautsky;  “Colonias de asentamiento” es el término preferido por los estudios post-coloniales académicos.  Para un análisis de la tipología y terminología asociada, ver “El colonialismo y los nativos”.
  4. El socialismo y la política colonialK Kautsky (1907) - Traducción al Inglés: www.marxists.org/archive/kautsky/1907/colonial/index.htm . Citado y discutido con más detalle en  “El colonialismo y los nativos”.
  5. Se habían considerado otros territorios para la colonización judía. Para el proyecto proto-sionista en Argentina, patrocinado por el Barón Maurice de Hirsch, ver https://en.wikipedia.org/wiki/Maurice_de_Hirsch.  En 1903, Theodor Herzl, el líder fundador del sionismo político, favoreció el llamado Esquema de Uganda, sugerido por el secretario colonial británico Joseph Chamberlain.  Este, proponía la colonización judía en Uasin Gishu (Gwas Ngishu) en los Mau Highland de la actual Kenia.  Este esquema fue aprobado provisionalmente por el Sexto Congreso Sionista (Basilea, 1903), con la vehemente oposición, principalmente, de los delegados rusos.  Herzl murió al año siguiente, y el esquema fue finalmente abandonado.  Verhttps://en.wikipedia.org/wiki/Uganda_Scheme; www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Zionism/Uganda.html;  AL RovnerIn the shadow of Zion: promised lands before Israel, New York 2014.
  7. La superficie del Mandato de Palestina era aproximadamente de 26.200 kilometros cuadrados, de los cuales el Naqab suponía al menos 12.000 kilómetros cuadrados.  La población total en 1914 era aproximadamente de 797.000 personas, de las cuales unas 738.000 eran árabes (y 59.000 judíos).  Restando de la población árabe el número de beduinos - 55.000 -, tenemos 683.000 personas;  dividiendo este número por 14.200 (el territorio excluyendo el Naqab), obtenemos 48 personas por kilómetro cuadrado. Para el territorio del Mandato de Palestina ver el cuadro de la propiedad de la tierra enhttps://en.wikipedia.org/wiki/Mandatory_Palestine .  Para los datos de la población ver J McCarthy, The population of Palestine: population history and statistics of the late Ottoman period and the Mandate, New York 1990.Para la zona del Naqab y estimación de su población beduina, véase M Nasasra et al (eds) The Nabab Bedouin and colonialism: new perspectives,London 2014.
  8. Datos del Banco Mundial: véasehttp://data.worldbank.org/indicator/EN.POP.DNST .
  9. J McCarthy op cit.
  10. Nueva Zelanda fue una excepción parcial entre las colonias de exclusión 'clásicas', porque su población indígena maorí era étnica y lingüísticamente homogénea.  Pero era pequeña y estaba aislada, no formaba parte orgánica de un grupo lingüístico-cultural más grande.  En el inicio de la colonización europea estaba dividida en varias tribus, no formaba una sola nación incipiente.
  11. El Mandato Británico de Palestina se componía de dos distritos de la provincia de Siria y un distrito separado de Jerusalén del desmembrado Imperio Otomano.
  12. Sobre la formación de la identidad árabe laica moderna nacional y el papel jugado en ella por Palestina, véase A Dawisha,  Arab nationalism in the twentieth century, Princeton 2003
  13. T Herzl Der Judenstaat (El Estado Judío) de 1896;  Traducción al Inglés:www.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Zionism/herzl2.html .
  15. Estas fueron discutidas críticamente por Albert Montefiore Hyamson, un judío sionista que fue director de inmigración en el Mandato Británico de Palestina desde 1921 hasta 1934, y que trató de equilibrar sus compromisos sionistas con su deber como administrador colonial.  Ver su libro Palestine under the Mandate (London 1950).  Extracto citado en M Machover  y M Offenberg, ‘Zionism and its scarecrows’, www.matzpen.org/english/1978-10-10/zionismand-its-scarecrows-moshe-machover-and-mario-offenberg . 
  18. I Pappe La limpieza étnica de Palestina, Crítica 2008.
  20. Parte de esta inmigración fue bajo coacción o huyendo.  Para las medidas coercitivas aplicadas por emisarios sionistas judíos a personas desplazadas en Europa en el período inmediato a la posguerra, ver Y Grodzinsky In the shadow of the holocaust: the struggle between Jews and Zionists in the aftermath of World War II, Monroe 2004. Para las manipulaciones sionistas que obligaron a los judíos de Irak a inmigrar a Israel, véase a A Shiblak The lure of Zion: the case of the Iraqi Jews, London 2005.
  21. Para las cifras anuales de la emigración a Israel verwww.jewishvirtuallibrary.org/jsource/Immigration/Immigration_to_Israel.html .
  23. Citado por M Dayan, Ha’aretz, 18 de de febrero de 1973.
  24. Véase, por ejemplo, H Cohn, ‘Netanyahu’s false narrative of self-defense’ Counterpunch,
March 4 2015: www.counterpunch.org/2015/03/04/netanyahus-false-narrative-of-selfdefense .  El jefe del estado mayor israelí Yitzhak Rabin lo dijo sin rodeos: "No creo que Nasser quisiera la guerra.  Las dos divisiones que envió al Sinaí el 14 de mayo no habrían sido suficientes para desatar una ofensiva contra Israel.  Él lo sabía y nosotros lo sabíamos "(Le Monde,28 de de febrero de 1968).
  26. “Palestina / Israel: ¿Quién le pone el cascabel al gato?”, Sin Permiso, 29 de diciembre de 2013.
  27. Para más información sobre estos planes, ver mi artículo, ‘Netanyahu’s war wish’, Weekly Worker, February 9, 2012.
  29. “El problema de Palestina y el conflicto árabe-israelí” - declaración de la Organización Socialista Israelí (Matzpen), 18 de mayo de 1967. Reproducido en M Machover Israelis and Palestinians: conflict and resolution, Chicago 2012, p13. También enwww.matzpen.org/english/1967-05-18/the-palestine-problem-and-the-israeli-arabdispute .
  30. Para una discusión detallada, véase mi artículo “Mitos sionistas: ¿hebreos o judíos?”, Sin Permiso, 9 de junio de 2013.
*Moshé Machover veterano militante socialista antisionista israelí que fue co-fundador de la extinta Organización Socialista de Israel (Matzpen). En la actualidad vive en Londres. Es profesor emérito de filosofía del King's College, de la Universidad de Londres. Su libro más reciente es Israelis and Palestinians: conflict and resolution, London 2012
TraducciónG. Buster (Sin Permiso)