jueves, 25 de mayo de 2017

Jauretche y sus postales de la vida política argentina

Revista Cuestionario – Año I, N° 3 - Julio de 1973

Pensador, ensayista y político argentino, Arturo Jauretche en 1935 fundó junto a un grupo de radicales disidentes la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA) y más tarde adhirió al justicialismo. Durante el gobierno de Perón, fue nombrado presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires. Entre sus obras se encuentran: Los profetas del Odio y la Yapa, Forja y la Década Infame, El Medio Pelo en la Sociedad Argentina y Manual de Zonceras Argentinas. 

Dijo Jauretche: 


“En un libro, creo que en Los profetas del odio, he dicho que no hay frase más errada que aquella acuñada por Mirabeau: ‘La revolución es como Saturno, que devoraba a sus hijos’. No es cierto. La revolución no devora a sus hijos: devora a sus padres. Porque los padres, por revolucionarios que sean, están conformados por un mundo de hábitos, gustos, ideas, de todo lo cual no es posible desprenderse como de un traje. Esas cosas están consustanciadas con nosotros y la presencia de generaciones que no han tenido nuestra formación hace que la revolución exceda los límites previstos por los hombres del ayer y tome características que debemos considerar baratas cuando no ocurre lo que ocurrió en la Revolución Francesa, que llegó a poner en la guillotina a los ‘hombres del ayer’ de la misma revolución.” 

“En la Argentina, hubo un proceso revolucionario que transcurrió desde que, de nuevo, tuvimos – a partir de 1945 – la presencia del pueblo en el poder. Ese hecho, es cierto, no fue comprendido entonces por razones ideológicas. Es el caso del fubismo.” 

“La juventud se escindió en aquella época en dos fracciones: la letrada y la iletrada. La de quienes preferían el libro y la de quienes preferían la alpargata para emplear una imagen grata al culterano adversario.” 

“Recuerdo haber comentado un artículo de David Viñas. El decía que ‘la generación del 45’ se había equivocado. Y yo preguntaba: ¿desde cuándo los estudiantes son la generación del 45? También eran generación del 45 los jóvenes peones, los jóvenes empleados, los jóvenes seminaristas y los jóvenes cadetes. Y esa generación del 45 no se equivocó; estuvo en su posición. El que estuvo en la posición equivocada fue el fubismo de los universitarios.” 

“‘No tengo ninguna duda. Estate seguro de que van a triunfar’, le dije. ‘Lo que caracteriza a esa multitud es la edad. ¿No ves que son todos jóvenes?’, le pregunté.” 

“La Unión Democrática. Esa gente se había parado en el tiempo. No comprendía que el país daba un salto adelante; eso lo comprendían los jóvenes. Los jóvenes, excluidos los estudiantes, que – creyendo estar mucho más adelantados – también estaban parados en el tiempo.” 

“Por eso, yo deseo para mis viejos camaradas peronistas que no se pongan en viudos tristes. Espero que contemplen este avance de la juventud con la alegría propia de nuestro movimiento.” 

“Nos asustamos, a veces, de los jóvenes que usan la palabra socialismo. Yo también me temo que la introducción de esa palabra traiga algunos inconvenientes. Tal vez sería más acertado decir nacional-socialismo, pero esa expresión tiene una mala imagen, y con razón. Pero toda idea política, para ser eficaz, debe ser producto de las circunstancias y condicionada a las circunstancias históricas; es decir debe ser, ante todo nacional. Es peligroso condicionarla a esquemas importados, y éste es el peligro de la expresión ‘socialismo nacional’, en cuanto es producto de importación.”