jueves, 27 de abril de 2017

27 de abril de 1979: Huelga General Nacional contra la dictadura militar convocada por la “Comisión de los 25”.

A 32 años de la huelga general del 27 de abril de  DE 1979

Héctor Pedro Recalde*
Publicado el 26 de abril de 2011
 
Cuando se observa que desde medios de comunicación hegemónicos –en realidad partidos de oposición encubiertos- y algunos de sus satélites se demoniza al sindicalismo, les podríamos preguntar que hacían ellos en abril de 1979.
 
Hoy vamos a refrescar la memoria de la diferencia que existe entre aquellas complicidades y la valentía que en los hechos –y no retóricamente- demostró el movimiento obrero organizado, valentía que entonces, parafraseando a la Presidente, sí pagaba un alto precio (supresión de la vida, privaciones de libertad, torturas, persecuciones).
 
Hoy se conmemora el 32º aniversario de la primera Huelga General Nacional contra la dictadura militar convocada por la “Comisión de los 25”.
 
La “Comisión de los 25” fue una expresión del movimiento obrero que surgió de su seno en 1977 –con la C.G.T. intervenida-, y que se identificó en la confrontación política y social contra el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional.
 
La Huelga General del 27 de abril de 1979 constituyó un hito en la historia de las luchas populares que merece ser destacado con letra de molde en los anales de la historia argentina contemporánea.        
        
Fue una huelga general contra una dictadura asesina, desaparecedora, que buscaba destruir el tejido social e industrial argentino. Fue además convocada y llevada a cabo cuando la legislación de la dictadura la consideraba un delito. Convicción y valentía se requería para exigirle, poniendo el cuerpo, la restauración de la democracia y sus instituciones. Convicción y valentía se exigía para participar en una huelga que ponía en peligro la libertad y la vida.
 
La huelga terminó en represión y detención de cientos de trabajadores.
 
A quienes denostan las acciones gremiales bajo la invocación de que “al día siguiente nada cambia”, cabe recordarles que a partir de la huelga del 27 de abril comenzó una nueva etapa de reorganización social y de resistencia a la dictadura militar, marcando el comienzo de su fin.
 
Despertó la atención de los organismos internacionales de Derechos Humanos, que pusieron su mirada sobre las violaciones a los derechos humanos que se cometían. En Septiembre de 1979, por denuncias previas, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos visitó nuestro país, recibiendo denuncias de persecuciones, desapariciones y asesinatos, se entrevistó con dirigentes sindicales y sociales, y recorrió cárceles; constatando la veracidad de las denuncias que contra la dictadura se formulaban.
 
El compromiso del sindicalismo con la democracia posee una línea directriz que puede apreciarse también en los sucesos de Semana Santa de 1987. Después del triunfo del Dr. Alfonsín en la elección presidencial de 1983, la consecuente crisis política que vivió el peronismo hizo que el movimiento obrero organizado,  manteniendo el ideario peronista, encarnara, por razones de divergencias de política económica y social, la oposición al gobierno radical. No obstante ello no dudó en defender al gobierno legítimo y genuino cuando el levantamiento carapintada puso en peligró la democracia.
 
Este mismo compromiso es el que lleva a la movilización convocada por la C.G.T. para el próximo 29 de Abril. El compromiso con el  proyecto de desarrollo nacional con inclusión social que encarna nuestra Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, con la vigencia y efectividad de los Derechos Humanos, con respeto a los derechos laborales, con la recuperación de la cultura del trabajo, con una progresiva mayor justicia en la distribución del ingreso, con la democracia real para todo el pueblo argentino.
 
*Diputado Nacional FPV - PJ

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Ubaldini y la primera huelga general contra la dictadura

Horacio Bustingorry

El autor recupera el histórico paro del 27 de abril de 1979, primera medida de estas características contra la dictadura que ocupaba el gobierno. Entre los principales impulsores de la huelga, se encontraba Saúl Ubaldini.

El 27 de abril de 1979 se produjo la primera huelga general contra la última dictadura. La organización de la protesta estuvo a cargo del grupo de “los 25″, una de las dos fracciones en que se dividía el sindicalismo argentino. Entre sus principales actores se encontraba el dirigente sindical cervecero, Saúl Ubaldini.
El gobierno de facto impulsó un duro ataque contra el movimiento obrero. La abrupta caída del salario real pudo implementarse gracias a la intervención de la CGT, la disolución de las 62 Organizaciones, el encarcelamiento de los principales dirigentes y la persecución, asesinato y desaparición de miles de delegados y activistas. En  ese contexto la resistencia fue inmediata, pero inconexa, y sin una conducción unificada.
Desde 1978 existían dos agrupamientos con enfoques distintos sobre cómo encarar la lucha contra la dictadura. Por un lado estaba la CNT, que manifestaba algunas críticas, pero ante todo buscaba tener un canal de diálogo formal y permanente con el gobierno. Los 25, en cambio, impulsaban un enfrentamiento más frontal.
A fines de ese año, en una cena de dirigentes peronistas, Ubaldini leyó un duro comunicado contra la dictadura. En el documento se reclamaba la libertad de los presos políticos y gremiales y se planteaba que la independencia económica no se consigue bajando los salarios a niveles infrahumanos para lograr que los monopolios se instalen y produzcan a bajas costos para el mercado externo. La intervención de la CGT citó a Saúl Ubaldini para apercibirlo severamente. Estaba todo dado para una medida de envergadura.
El 21 de abril de 1979 los 25 decidieron convocar a una jornada de protesta entre las 0 y las 24 horas del día 27. El gobierno reaccionó rápidamente e intimó a los dirigentes a comparecer a la Dirección Nacional de Relaciones Laborales para responder un cuestionario. Les preguntaban si integraban el grupo de los 25 y si estaban al tanto del paro y de la violación de disposiciones vigentes que esa medida significaba. Se les requirió también la opinión sobre la huelga y qué actitud tomarían frente a la misma. Ninguno de los interrogados respondió.
El gobierno arrestó de inmediato a todos los sindicalistas. Algunos fueron interceptados cuando se retiraban, otros en un bar cercano y los últimos en operativos ulteriores. Se los llevó al Departamento de Policía y posteriormente fueron alojados en la cárcel de Caseros. Además del dirigente cervecero quedaron detenidos Roberto García (taxista), Carlos Cabrera (mineros), Gerónimo Izzeta (municipales), Fernando Donaires (papeleros), Raúl Crespo (SUPE), Roberto Digón (tabaco), Rodolfo Soberano (molineros), Raúl Ravitti (ferroviario), José Rodríguez (Smata), Enrique Micó (vestido), Jorge Luján (vidrio), Demetrio Lorenzo (alimentación), Natividad Serpa (Obras Sanitarias), Delmidio Moret (Luz y Fuerza), Víctor Marchese (calzado), Alberto Campos (UOM) y Benjamín Caetani (aceiteros).

El día 24 un comité de huelga clandestino ratificó la huelga. Al reclamo general le sumaron la libertad de los detenidos. Ante los habeas corpus presentados, el gobierno respondió que los sindicalistas habían infringido la ley 21.400 que prohibía las huelgas. Con todo, tres días después la medida fue llevada a cabo.
Los reclamos fueron varios. Se convocaba a los trabajadores a realizar una protesta en todo el territorio nacional en demanda de la restitución del poder adquisitivo del salario, la plena vigencia de la ley 14.250 de Convenciones Colectivas de Trabajo, en oposición a la reforma de la ley de Asociaciones Profesionales y de Obras Sociales y en favor de la normalización sindical. El acatamiento no fue total per tuvo importantes repercusiones. Afectó principalmente al cinturón industrial del Gran Buenos Aires, a las ciudades más importantes del interior del país y a fábricas como Celulosa Argentina, Chrysler, Santa Rosa, Mercedes Benz, Aguila Saint, Peugeot, Citroën, y La Cantábrica. Las líneas Roca, Mitre y Sarmiento quedaron completamente paralizadas.
El gobierno acusó el golpe. La dictadura duró algunos años más pero ya mostraba fisuras en su aparente poder omnímodo. Varios días después, y luego de intensos reclamos en el país y en el exterior, los dirigentes fueron liberados. Una vez en la calle, Ubaldini proseguiría su carrera de resistencia que lo llevaría al secretariado general de la CGT.
[Publicado por la Agencia Paco Urondo]